lunes, 8 de abril de 2013

Primer Prefacio (VII)

«Los numerosos cambios introducidos por la arbitrariedad de la época actual en dichas escuelas, con el fin de volverlas más "actuales", no son otra cosa que desfiguraciones y aberraciones, con respecto a la noble tendencia primitiva de su constitución».

No sabemos exactamente --hasta este momento-- a cuáles cambios se refiere; pero al afirmar que el fin de tales cambios es volver más "actuales" a las escuelas, ya nos da un indicio. En todo momento podemos registrar esta inquietud por hacer más actual la escuela. Nosotros, ¡141 años después!, escuchamos la misma cantilena: que la escuela está a espaldas del progreso, que la escuela no tiene en cuenta los nuevos saberes, que las escuelas están atrasadas en su funcionamiento, que hoy en día no se pueden ya hacer tales y tales cosas que, sin embargo, la escuela sigue haciendo. Si viviera hoy, Nietzsche tendría que volver a decir lo mismo: ¡desfiguraciones y aberraciones!

Desfiguraciones, pues están deformando el dispositivo que se fue conformando, de cara a "la noble tendencia primitiva de su constitución". Ya hemos dicho y conversado en entregas anteriores sobre qué puede ser eso. En todo caso, el dispositivo es un arreglo de acciones, ritos y actos de palabra que se van consolidando, con sus tensiones internas, con su no correspondencia plena. Otra cosa es la Institución, esa que tiene objetivos, propósitos, que cree estar haciendo el bien, que hace discursos sobre su función, etc. Pero, independientemente de lo que diga la institución, el dispositivo funciona por el efecto del arreglo interno de sus partes. A veces, lo que la institución dice poco tiene que ver con los efectos que el dispositivo produce. Igual, la proporción en la que coincidan, nada le agrega al dispositivo... de pronto a la institución le convendría saber un poco más sobre los efectos que produce, pero no tiene por qué ser así.

Un caso de este anisomorfismo entre institución y dispositivo es la familia. ¿Acaso los efectos que ella produce tienen que ver con lo que ella dice que es? Como dispositivo, por ejemplo, materializa la prohibición del incesto, sin decirlo, sin saberlo; y uno de los efectos es que los que ahí llegan al mundo les toca arreglárselas para buscar el vínculo sexual por fuera... Nada de eso circula en el decir, que está hecho de otras cosas: de consejos, de monsergas, de pugnas, de prácticas alimenticias...

Una práctica no tiene por qué estar elucidada para que funcione: la flotación fue usada muchísimo antes de que Arquímedes explicitara su principio. Así mismo, la lengua funciona entre quienes la practican, los que la practican tienen infinidad de ideas sobre ella... pero la ciencia del lenguaje fundó un campo de saber que encontró cosas que nada tienen que ver con la percepción que los hablantes tienen de su propia lengua. Por ejemplo, el gran público --como dice Saussure-- piensa equivocadamente que la lengua es una nomenclatura, que las palabras se refieren a las cosas.

Entonces, volviendo a la escuela, se dice que hay que "actualizarla". Incluso, se dice desde dentro mismo de la escuela. Pero, más allá de lo que esas equivocaciones dicen, el caso es que ponerse en función de eso puede efectivamente restarle dedicación a esas otras prácticas que constituyen el estatuto mismo del dispositivo escolar. Si el asunto del dispositivo, como decíamos en la entrega anterior, toca algo de la especificidad del humano en tanto producto de haber ingresado al lenguaje, pues lo que la escuela hace apunta a algo que no se modifica (por lo tanto, ¡el dispositivo no se puede actualizar! ¡Es inactualizable!).

Se modifican muchas cosas, sí. Los bombillos que hay que poner en la escuela hoy no son como los de ayer. Hoy hay que instalar más rejas, alarmas, cámaras de vigilancia... más cuidado que ayer. Hoy la tiza y el tablero están cediendo su espacio al tablero acrílico y al marcador seco. Hoy no se consumen los mismos productos al recreo. Hoy los maestros no están regidos por las mismas normas. Hoy las licenciaturas que han tenido que hacer los maestros para ejercer como tales tienen planes de estudio diferentes. Hoy los profesores tienen que pasar, antes de graduarse, por un examen de Estado, que antes no se veía más que al culminar la secundaria. La lista es infinita... Pero, y todos esos cambios, ¿a qué nivel de análisis aplican? Porque podemos modificar muchas cosas en el ajedrez: las fichas pueden ser de carne y hueso, de marfil, de madera, de papel o de ideas... y el juego sigue siendo ajedrez. Pueden ser tan grandes como una persona y tan chicas como un clavo de olor... y el juego sigue siendo ajedrez. Incluso, podemos reemplazar una ficha perdida por un salero, un sacapuntas, una tapa de bolígrafo, una ficha de parqués... y el juego sigue siendo ajedrez. Pero si cambiamos una mínima función de una pieza, guardando toda la ortodoxia de las formas... el juego ya no es ajedrez. Entonces, de todos esos cambios que registramos en la escuela, ¿cuáles transforman el dispotivo y cuáles hacen funcionar el mismo dispositivo con otros materiales?

Actualizar la escuela es del orden de lo adjetivo... y no necesariamente es poco vistoso: introducir computadores a la escuela es algo muy visible, pero en nada transforma el dispositivo. En cambio, hay cosas que van ocurriendo, que incluso ni nos proponemos... y eso sí cambia el dispositivo radicalmente. Por ejemplo, cuando preguntamos a los estudiantes qué quieren aprender. Esa escena testimonia de una dejación del saber. Y eso sí cambia el dispositivo. Obsérvese que el discurso de la institución va en otro sentido: ahí se justifica dicha pregunta, dirigida a los estudiantes, mediante propósitos como la democratización, la participación, la inclusión, etc.

Por "aberración" se entiende (según el DRAE) una desviación (de la conducta, de la forma fisiológica, del haz de luz). Nietzsche, entonces, habla de que estas medidas que se toman en aras a "actualizar" la educación son una desviación de la noble tendencia primitiva de la constitución de la escuela. Tenemos que ahondar, entonces, en esa tendencia que, por ser llamada por él como "primitiva", no quiere decir que podamos hacerla avanzar, pues se trata de la condición humana, que se juega en la misma medida dando besos que torturando. Lo que pasa es que hay unas propiedades de esa condición que hacen del dispositivo escuela algo que funciona en cierto sentido, no en cualquiera.

8 comentarios:

  1. volver mas actual la escuela con vista al progreso, abriendo espacio a los nuevos saberes y buscando un funcionamiento acorde al momento es en palabras de Nietzsche son "desfiguraciones y aberraciones", aclarando que la misión de la escuela es responder a las necesidades de la sociedad para satisfacerlas y garantizar la socializacion (uso del mismo lenguaje y una historia común adquiridos) por lo tanto la razón de la escuela- misión- como dispositivo cambia. cabe allí la pregunta La escuela es inactualizable? en verdad la democratizacion, la participación y la inclusión no la han cambiado como dispositivo? acaso la "noble tendencia primitiva"de la escuela se ha desviado en su fin? por ultimo según lo leído la escuela siempre esta en crisis y no responde alas necesidades para lo que fue creada. un poco pesimista pero atinado.

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    1. Gracias, Iván.
      Terminaremos este curso insistiendo… Recuerden: no están chateando; están escribiendo formalmente (al menos un nivel inicial) para una comunidad de trabajo (incipiente, sí, pero comunidad). Y eso tiene condiciones. Siendo laxos para escribir, ¿cómo les iría al presentar un artículo para una revista, una propuesta para un contrato o para un concurso, o una solicitud de trabajo? Para ser buen escritor hay que ser diez veces buen lector (Borges).
      Pasemos al comentario.
      ¿Se trata de "volver más actual la escuela"?, ¿o de decir que se va a volver actual? ¿Se puede actualizar la escuela? ¿Qué de ella es relacionable con ese decir que se arropa con la palabra progreso? ¿Hay progreso? ¡Demuéstrenlo! Muchos investigadores tratan el "progreso" como una palabra que tiene historia. Si lo que "percibimos" coincidiera con el funcionamiento de las cosas, ¿para qué, entonces la ciencia? El investigador no describe lo que hay, sino que se pregunta cómo llegó a parecernos evidente la apariencia.
      Iván habla de "abrir espacio a los nuevos saberes". Pero, ¿hay nuevos saberes? ¿Cuáles?, ¿Desde qué perspectiva epistemológica?... y, sobre todo: ¿para la escuela? Matemáticas, geografía, trigonometría, historia, geometría, filosofía, cálculo, química, álgebra... ¿son nuevos? Y en la universidad: ¿cuáles carreras cultivan saberes y cuáles son técnicas basadas en saberes? Nombres nuevos de técnicas sí hay, claro, pero, ¿saberes?
      No está en nada Nietzsche si le contraponemos el listado de asignaturas de las carreras de hoy (que atestiguan más la dejación del saber que el saber). Y menos si le nombramos las técnicas de hoy ("Robotrónica"). Pero, ¿qué saberes hay en esas nuevas técnicas? ¿Algo más allá de las viejas ciencias?
      Agrega Iván: "buscando un funcionamiento acorde al momento". Y, ¿cómo se busca que los nuevos saberes funcionen de acuerdo con el momento? ¿En cuál epistemología el saber se rige así? Ahora bien, ¿por qué "desfiguraciones y aberraciones"? No de cara a la "misión de la escuela". Estas palabras le quedan bien a la escuela como institución, no como dispositivo. La institución habla de propósitos (misión, visión, horizonte, objetivos) y, para encontrarlos, sólo requiero hacer click; mientras que reconocemos el dispositivo por los efectos que produce... lo cual requiere investigar.
      Como dispositivo, la escuela NO "responde a las necesidades de la sociedad para satisfacerlas y garantizar la socialización", como dice Iván. ¿Cuáles son esas necesidades? ¿Quién las identifica? ¿Cómo? ¿Sólo hay una manera? La respuesta educativa a tales "necesidades", ¿es la única posible? Se habla como si esto fuera evidente… No así lo siguiente: ¿cómo se consolida el dispositivo educativo?; se trata de un intento de hacer algo, ¿con qué dimensión de la condición humana?; ¿por qué ha tomado históricamente esos semblantes que le conocemos?
      No hablamos de "misión" a escala del dispositivo escolar. Hablaríamos de configuración del dispositivo, de génesis, de efectos producidos.
      Ahí resulta pertinente la pregunta de Iván: ¿es inactualizable la escuela? La institución sí que es actualizable: computadores, edificios antisísmicos, tableros acrílicos, wifi para internet, tareas vía e-mail... Pero, ¿eso actualiza el dispositivo escuela? Los nuevos medios, ¿nos permiten escribir mejor?, ¿aprender más rápido?, ¿evitar las dificultades?
      Puede actualizarse la institución y menoscabarse el dispositivo. ¡Es lo que ocurre en el 99% de las veces que usamos el Power Point en el aula! De manera que "democratización", "participación" e "inclusión" perfectamente pueden ser las palabras (no olvides Iván: las palabras) que usamos hoy para introducir ciertas prácticas. Ahora bien, frente a lo específico del dispositivo, ¿qué producen tales prácticas? Es lo que ustedes tienen que hacer el esfuerzo por pensar.
      La investigación es "Un poco pesimista, pero atinada", como dice Iván.

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  2. La calificación que hace Nietzsche de la época actual –la suya pero también la nuestra– delata un tono contundente, drástico, pero sobretodo imposibilitador (en lo que respecta al gesto de actualizar). La noble tendencia primitiva que sirvió de constitución a la escuela contiene un valor espiritual, esencial, lingüístico que podemos esforzarnos en acatar (es abstracto y asociable a la condición humana), y que además no requiere actualización. Cualquier intervención del aquí y el ahora sobre esa nobleza primitiva le agrega un ruido –que siendo también profundamente humano– afecta su valor constitutivo: me refiero a que le introduce arbitrariedad, discrecionalidad, aberración y cualquier otra perversión adscrita al orden de lo mutable. El porvenir de nuestras escuelas sería traducible a la inquietud por el porvenir de sus valores inactuales.
    Ahora bien, admitida que esa nobleza primitiva es estable e inmutable al paso del tiempo ¿qué pasa con el cambio? O mejor ¿cómo abordarlo rigurosamente? Una cosa es el cambio y otra muy distinta lo que dicen que cambia, los discursos sobre el cambio educativo –expresados generalmente en los lenguajes de las políticas educativas, de las reformas educativas, de la modernización educativa, del aprendizaje contemporáneo, etc.– suelen hablar de la educación como un fenómeno general, incluso ideal, que nada tienen que ver con la escuela de la que nos estaría hablando Nietzsche. Sin embargo, caracterizar lo que cambia desde su caricatura más exterior (los materiales, la tecnología, el tablero) no deja de sonar a mofa irónica –divertida por supuesto– que corre el riesgo de reducir cualquier análisis del cambio al reino de lo aparente. En lugar de pensarlos como objetos, lo que cambia podemos colocarlo en el orden de la función –lo que el profe Bustamante llama dispositivo–. Si lo que ha cambiado es el tiempo, el espacio, la velocidad, no parece quedar una supuesta naturaleza humana, tan invariante, a la cual aplicarle alguna nobleza primitiva.

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    1. De acuerdo con Jhon:
      - A lo que apunta Nietzsche no permite distinguir nuestra época de la suya.
      - La condición humana, asunto por el cual se constituye el dispositivo escuela, es abstracto (no sensible, pero sí inteligible), no es actualizable.
      Ahora bien, de ahí no podemos concluir que "Cualquier intervención del aquí y el ahora sobre esa nobleza primitiva le agrega un ruido", pues el dispositivo abstracto que podemos inteligir no existe más que por las acciones concretas de personas concretas aquí y ahora. El asunto es, entonces, qué efectos producen tales acciones: ¿dan lugar al dispositivo o agregan ruido que afecta su valor constitutivo?
      Ahora bien, si la escuela trata la condición humana mediante el saber posible en la condición humana, de eso no todo es inmutable: el dispositivo mismo podría no estar; la condición humana es tratada, al mismo tiempo, en otros dispositivos, de otras maneras. De manera que ahí podemos introducir lo que se pregunta Jhon por el cambio: ¿en dónde ocurre el cambio?, ¿qué cosas afecta? Y, por supuesto que estas preguntas podemos abordarlas rigurosamente y no como los discursos sobre el cambio educativo (bien caracterizados por Jhon), que introducen el ideal, enemigo de la investigación rigurosa. Con todo, el cambio no es aparente (¡es muy importante el asunto del semblante!). No es entre esencia y apariencia que situamos la discusión, sino entre especificidad del dispositivo y asuntos de la institución.
      No entiendo eso de que "Si lo que ha cambiado es el tiempo, el espacio, la velocidad, no parece quedar una supuesta naturaleza humana, tan invariante, a la cual aplicarle alguna nobleza primitiva". De la condición humana tratada por la escuela, ¿qué le es específico en términos de tiempo, espacio y velocidad?, ¿qué cambios relativos a estos tópicos tocarían lo específico correspondiente en la condición humana?

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  3. OLGA CAMILA HERNÁNDEZ M.
    Cuando hablamos de los cambios que se presentan en la escuela no referimos más a una serie de invenciones arbitrarias de sectores particulares que modifican o intervienen en ciertos aspectos del funcionamiento de la misma. Por ésta razón el cambio tiende a ser valorado en términos de aplicaciones de la ciencia en el contexto de un mercado mundial cuyo objetivo principal es la producción. Sin embargo, es inconcebible desde la postura de Nietzche que estas resoluciones puedan afectar a la educación más que de un modo formalista y superficial por tanto no permea en lo que el autor plantea como la esencia humana.
    Ésta discusión está dada en términos de la especificidad del dispositivo y los asuntos de la institución, y de estos dos elementos podemos mencionar que es importante dilucidar en este análisis al servicio de qué modelo social y cultural está el concepto de educación.
    La problemática deviene entonces más en la caracterización del progreso como algo material, tangible, basado en la producción y disponibilidad de bienes y servicio, expuesto a regulaciones del mercado. Además bajo ésta perspectiva la educación tiende a funcionalizarse, en torno al desarrollo de competencias productivas. Las expectativas y aspiraciones sociales se orientan, principalmente, hacia el logro de perfiles de desempeño eficaces para la producción; en otras palabras se educa y forma para una empleabilidad productiva.
    Podemos concluir entonces de lo anteriormente planeado que los cambios en la perspectiva educativa, en la concepción misma de la función y finalidad de la misma, en la interacción de sus agentes, en la reflexión de la realidad que plantea, se constituirían como cambios en el dispositivo como tal, mientras que los que se den en el contexto de la estructura social, como la inclusión de tecnología entre otras, posibilitan simplemente el funcionamiento del dispositivo con materiales diferentes.
    Bajo ésta discusión quedaría el interrogante, ¿a qué tipo de cambios estamos más propensos dado nuestro contexto sociocultural?

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    1. Olga, gracias por su intervención.

      ¿Hay algún cambio en la escuela que no sea una invención arbitraria? ¿Hay algún cambio en la escuela que no sea hecho por un sector particular? Que los cambios sean arbitrarios y hechos por un sector particular, ¿implica que “el cambio tiende a ser valorado en términos de aplicaciones de la ciencia en el contexto de un mercado mundial”? ¿Hay algún mercado que no tenga como objetivo principal la producción? Si tales resoluciones sólo afectan a la educación de un modo formalista y superficial, ¿por qué entonces se escandaliza Nietzsche? ¿Por qué —y para qué— es importante dilucidar el modelo social y cultural al servicio del cual está el concepto de educación? ¿La educación está al servicio de un modelo social y cultural? ¿Cómo podría, habida cuenta de su especificidad? ¿Hay alguna sociedad que no busque desarrollar “competencias productivas”? ¿Cuál es el problema con la “empleabilidad productiva”? Con todas esas presuposiciones no demostradas, no solidarias entre sí, ¿se puede concluir que los cambios en la perspectiva educativa constituirían cambios en el dispositivo como tal? ¿Por qué cambios “en el contexto de la estructura social” no alteran el dispositivo?
      Como estamos aprendiendo (a no ser que alguien crea que ya sabe todo sobre esto), yo les pido que no presupongan nada y que intenten demostrar una sola cosita. Fíjense toda la tarea que se echó Olga encima…

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  4. ¿A qué época hace referencia Nietzsche, a la Alemania actual donde se encontraban en ese momento bajo qué conceptos se manejaba la escuela en esta parte de la historia? o, preferimos mejor hablar de una escuela enmarcada como lo Profundiza el profesor en la actualidad pero que así mismo reclama su propio espacio
    La escuela como todos sabemos, no construye un espacio encerrado en sí mismo, que no depende de otras instancias y supeditan su progreso, sino que está inmersa en una vasta red de producciones humanas, que ella a fin de cuentas se encarga de exorcizarla.
    El progreso en ese sentido lo observamos desde la antigüedad griega, el hecho de que con la llegada de los sofistas, primeros pedagogos y muy criticados por su modernización en la forma de enseñar, entre ellos Sócrates. Platón y Aristóteles, pues debido a sus presupuestos básicos la verdad no existe. Desde este punto de vista podemos relacionar las propuestas básicas que tenemos en nuestra forma de ver la linealidad (Dualismo-Materialismo/Dialéctica-Escepticismo) que comprometen a la escuela a reformarse debido a los cambios radicales de pensamiento, de la escolástica a la academia moderna.

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    1. Yecid, gracias por su comentario.
      La pregunta que hace pega en un punto crucial de nuestra conversación. De un lado, Nietzsche tiene ante sí las instituciones educativas de su época. De otro lado, también puede tener ante sí las escuelas de otras épocas, a través de todo tipo de registro (documentos, interpretaciones, fotografías, etc.). Pero no saquemos, a partir de eso, conclusiones precipitadas: esas dos maneras de “tener ante sí” no son muy distintas; en tanto hablantes, es claro que tenemos la segunda: porque sabemos leer, podemos conocer descripciones o explicaciones de las escuelas de otras épocas, podemos leer los documentos que las escuelas han dejado; porque somos hablantes, podemos interpretar las imágenes disponibles al respecto. Ahora bien, cuando se trata de la escuela presente, la que vivimos, ¡también ésa está mediada por el lenguaje! Si bien la hemos llamado “sensible”, no quiere decir que ver no sea interpretar. Ahora bien, también hemos hablado de dispositivo, que funciona independientemente de la concepción que tengamos de él. Esta dimensión de la escuela, entonces, es inteligible, no está dada a la inmediatez que llamamos sensibilidad, pero que ahora desplegamos más diciendo que se trata de una cosificación producida gracias a la interpretación, dado que somos hablantes.
      Entonces, que se “maneje” la escuela —como dice Yecid— de determinada manera en cierta época, puede referirse a la dimensión institucional, histórica, de la escuela; pero su dimensión de dispositivo, ¿en qué medida depende de ese “manejo” de época? Recuerden: las piezas del ajedrez han tenido formas muy variadas según las épocas, ¡pero en todos los casos ha sido el mismo ajedrez! Entonces, Yecid, ¿está encerrado en sí mismo? ¡No digas “como todos sabemos”! porque ese es exactamente el clima de la cosificación del uso del lenguaje que nos hace creer que tenemos ante sí las cosas. Si lees a Niklas Luhmann, te sorprenderás de la medida en que se puede concebir que las especificidades son “espacios encerrados en sí mismos”, sin que esto dificulte para nada el hecho de estar “inmersos en una vasta red de producciones humanas”.
      Dice Yecid que los sofistas “modernizaron la forma de enseñar”… incluso habla de progreso… ¡Justamente contra lo que está hablando Nietzsche!, ¡contra lo que hemos estado hablando todo este tiempo! Y termina su comentario diciendo: “… que comprometen a la escuela a reformarse debido a los cambios radicales de pensamiento”. Que se cuide Yecid de Nietzsche y de los que están atentos de la conversación.

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