El segundo prefacio
está dedicado al lector. Dijimos que, de entrada, Nietzsche pone las cartas
sobre la mesa con tres negaciones: 1- No prisa; 2- No hacer intervenir la
persona ni su cultura; 3- No esperar proyectos.
En la entrega pasada, estudiamos la primera negación. Afirmamos
que si, de entrada, Nietzsche niega la prisa es porque algo del tiempo es inherente a la cultura, porque
la cultura es definible en función del tiempo: la cultura inyecta tiempo, es
tiempo recuperado. Recuperado, ¿de dónde? Pues de la satisfacción inmediata: quien
puede darse tiempo, encuentra la satisfacción de otra manera, de manera mediada.
El que no puede, el que goza con lo inmediato, no va en el sentido de la
cultura (miren a su alrededor y piensen si la convivencia y las posibilidades de
sobrevivencia que implican el trabajo de todos es algo que se conquiste en la
inmediatez…).
Entonces, ahora veamos el segundo punto (que, al ser
desarrollado en el texto, se nombra como tercero):
«No hacer intervenir continuamente,
como hace el hombre moderno, su persona y su cultura, casi como una medida
segura y un criterio de todas las cosas. Más que nada, lo que deseamos es que
sea lo suficientemente culto como para valorar bastante poco su cultura, para
poderla despreciar incluso».
Nietzsche está usando la palabra “cultura” en dos sentidos: de
un lado, la cultura del sujeto,
aquella que —según él— no debemos hacer intervenir, aquella que habría que valorar
poco e, incluso, despreciar. Y, de otro lado, la cultura que trasciende al sujeto, aquella en nombre de la cual («que
sea lo suficientemente culto») nos abstendríamos de hacer intervenir nuestra
persona y nuestra cultura.
Si ponemos esto en clave de las cantidades del juicio (Universal,
Particular y Singular), podríamos ganar alguna claridad. En primera instancia, el sujeto es Singular, irrepetible; hemos dicho que su proceso de ingreso al
lenguaje —que lo hace sujeto—, pone en relación materialidades no del todo
compatibles: cuerpo y lenguaje, y que de esa cruce resultan el sujeto y un
malestar conexo. Pues bien, ese resultado (el producto y el resto) es una
combinación absolutamente singular en cada caso (es un elemento que no pertenece a conjunto alguno). Con eso no se hace lazo
social, es necesario inventar el vínculo. Y, en ese ejercicio, el sujeto encuentra
una identificación con otros, se inserta en algo (un linaje, por ejemplo).
Ahora tenemos, entonces, lo Particular,
pues se trata de un sujeto articulado al otro de alguna manera (es un elemento de un conjunto); esa
articulación es histórica, tiene las propiedades de algo atado a un contexto
específico. La cultura que trasciende la relación entre semejantes —Universal— no tiene otra posibilidad que
la de realizarse en productos concretos: tal forma de música (de literatura, de
baile…), en tal época, en tal lugar. Pero cada una de esas formas específicas,
contextuales, no es la cultura, la cual no es más que una potencia; cuando se
materializa en algo, ya tenemos la cultura de un pueblo, la cultura de alguien.
Volvamos a la frase con estas categorías: Nietzsche necesita
un lector que, como medida y criterio de todas las cosas no ponga lo singular ni lo particular, sino lo universal.
Lo singular y lo particular no podrían ser una medida
segura, no podrían ser un criterio de todas las cosas, pues están atados a un sujeto
y a un contexto; y ello no es más que la realización de algo que es posible
para la condición humana, que está en potencia hasta que se realiza
irremediablemente en un producto de alguien en algún momento y lugar. Como
decía una estudiante: Nietzsche nos pide leer con los ojos de la condición humana. Que sea realizable, es otra
cosa, pero tenerlo como horizonte es una manera de trabajar. ¡Qué distinto de
lo que nos dicen en la escuela!: que la lectura y la escritura son expresiones
de la subjetividad y del contexto! Y de ahí sacan medidas “pedagógicas” y “didácticas”…
y, entonces, comienza a llenarse la cosa de estereotipos: “la lectura debe
producir placer”, “hay que buscar las lecturas que correspondan al nivel de
desarrollo de los niños”… y otras sandeces que lo único que revelan es la falta
de comprensión del proceso y lo único que hacen es puerilizar lo que está en
juego; o, en términos de Nietzsche, atentar contra la cultura (extenderla y
debilitarla).
Por supuesto que la actitud esperada de un sujeto que se
conecta con el otro es la de creer que lo alcanzado es “medida segura y criterio
de todas las cosas”. Pero tal vez justamente ese sea el asunto de la escuela: a
nombre de la cultura (de lo universal… en su caso: el saber), disuadir al
sujeto de que lo conquistado hasta ahora por él para hacer lazo social es “medida
segura y criterio de todas las cosas”; distanciarlo de sí y de su cultura para hacerlo
estudiar con los ojos de la condición humana. Eso no quiere decir que deje de
encontrar identidad y lazo, pero al menos ahora sabrá que él y su cultura son
apenas una forma posible de algo más general, de algo universal.
El texto nos dice que desde la escuela se proponen análisis del mundo que parten de la subjetividad, que se anclan en alguna cultura determinada y que se toman a estas como elementos seguros y verdaderos para realizar lecturas del mundo, entonces, como esto solo puede crear miradas sesgadas y estereotipos que al final no permiten crear lazos sociales, porque esta mirada en primer lugar sería muy corta y en segundo lugar sería una mirada parcial sobre las cosas. Entonces se nos propone que la escuela debería estimular a comprender que nuestro conocimiento está atado a un lugar y tiempo histórico determinado, que este es solo una parcialidad de todo lo que existe y que la posibilidad de crear verdaderos lazos se daría al ser capaz de ver su propia cultura y subjetividad con ojos críticos, no como el todo verdadero, sino como una parte de ese todo y solo de esta forma se podrá comenzar a formar un conocimiento universal.
ResponderEliminarGracias, Linis
EliminarEl texto NO dice que desde la escuela se proponen análisis del mundo que parten de la subjetividad. Nietzsche dice que necesita un lector que NO ancle en alguna cultura determinada (para usar tu expresión), que NO la tome como elementos seguros y verdaderos. Ciertamente, esta mirada crea --como dices-- sesgos y estereotipos, pues es corta y parcial... pero, al contrario de lo que dices, SÍ permite crear lazos sociales, unos muy específicos (no menos "verdaderos").
Pero, de ahí, el texto NO propone que la escuela permita comprender que nuestro conocimiento está atado a lugar y tiempo determinados, aunque estaría implicado si ella busca un vínculo con la cultura.
Nietzsche NO dice que el ser capaz de ver su propia cultura y subjetividad con ojos críticos le estén dados los verdaderos lazos. Lo que le está dado --en el segundo Prefacio-- es poder leer, simplemente.
OLGA CAMILA HERNÁNDEZ M.
ResponderEliminarEn este apartado del texto Nietzsche plantea el debate en torno a un concepto muy escurridizo desde la conceptualización misma que es el término cultura y sobre su incidencia en el contexto educativo que agudiza la discusión, pues tradicionalmente se ha mencionado como elemento importante en la escuela el educar para la cultura, bajo los parámetros de la misma y para “formar individuos cultos”. Esta perspectiva educativa también tiende a mezclar el significado del concepto de cultura desde las prácticas pero también los juicios de valor, connotando a su vez al proceso educativo un significado de proceso civilizador.
Si la propuesta de Nietzsche parte de la mirada subjetiva anclada en un contexto cultural específico como elementos que se convierten en un producto de alguien en un momento específico, y que irremediablemente no pueden ser criterio para todas las cosas, podríamos pensar que se necesita en la escuela volver a lo que el autor denomina la “condición humana”, no como característica particularizante de los individuos, sino más como un rasgo común o universal a todos ellos, en definitiva podríamos decir que para el autor es ésta condición la que realmente nos identifica, y que entre más pensemos en nuestra condición como seres universales, más cercanos estaremos a vernos y sentirnos como “sujetos” en todo el sentido de la palabra.
Gracias, Olga C.
EliminarDe acuerdo: en este apartado, el término cultura se torna escurridizo, pues hay al menos DOS culturas: la del sujeto y aquella en función de la cual se sacrifica la primera.
La escuela DICE que educa para la cultura, pero ¿qué HACE efectivamente? Los profesores que promueven la lectura en la escuela de libros de "superación personal", creen estar educando para la cultura, pero hacen lo contrario. La función de la escuela, para Nietzsche, no es “formar individuos cultos”.
La mirada subjetiva, anclada en un contexto cultural, no puede
ser criterio para todas las cosas. Si la escuela busca relacionar al sujeto con la cultura, tiene que ir más allá, tocar --como dices-- asuntos de la “condición humana”, rasgos universales. Ahora bien, no estpy seguro de que eso apunte a "sentirnos como 'sujetos' en todo el sentido de la palabra", como dices, pues no es premio, no es la conquista de algo mejor, más pleno, más satisfactorio... es otra cosa.
Para dar inicio a este aporte quiero citar a Nietzsche donde él hace referencia a : “… Este libro va destinado a lectores tranquilos, a hombres que todavía no se dejen arrastrar por la prisa vertiginosa de nuestra rimbombante época, y que todavía no experimenten un placer idólatra al verse machacados por sus ruedas … o sea, ¡a pocos hombres!”. Es en este sentido que pretendo hablar de que época o a que época hace referencia nuestro autor en cuestión, una época que pretende ser la ideal una época que es idealista o una época idealizada, ¿Quizá soñada?, Tal vez requiera elementos de unos y de otros, elementos que le permitan al hombre encontrar los fundamentos para re-conocer su identidad una identidad que quizá sea del orden cultural, porque es necesario saber si su cultura es una moda o su cultura es un cúmulo de experiencias donde para él su realidad es decir su idiosincrasia se vuelva su propia cultura, pero sea cual fuere el asunto lo real es que ese lector no debe desconocer su realidad para lograr de esta forma hacer sus propias interpretaciones, ya que él cuando afirma “… todavía no experimentan un placer idólatra al verse machacados por sus ruedas… o sea, ¡a pocos!...” creo que esto lo concreta todo esos lectores que no traguen entero y que sean capaces de lograr digerir lo que él mismo propone.
ResponderEliminarGracias, Yecid
Eliminar¿Cómo sabes, antes de que te hagan comentarios, que tu texto es un aporte? Te recomiendo "La condición humana" de Hannah Arendt, para que veas que el ser humano se juega en la praxis, en la medida en que obtiene cierta respuesta del otro. Nuestros textos son, sencillamente, textos. Es su efecto en los otros lo que lo puede convertir o no en un "aporte".
la cita con la que inicias tiene que ver con la entrega anterior. En ésta estamos hablando de la condición que pone Nietzsche al lector: no hacer intervenir su persona y su cultura.
Tú dices que el lector "no debe desconocer su realidad para lograr hacer sus propias interpretaciones". Lo que Nietzsche dice es lo contrario. Explícanos, por favor, cómo interviene tu conocimiento de tu realidad para hacer tus propias interpretaciones de que "la hipotenusa al cuadrado es igual a la suma de los cuadrados de los catetos".
La verdad es que no se me había ocurrido aplicarle al lector del que habla Nietzsche, los juicios de cantidad kantianos: universales, particulares y singulares. Las consecuencias lógicas de dicho uso están lúcidamente expuestas por el maestro Bustamante, en este sentido, la conclusión no puede ser menos inflexible: el porvenir de la cultura y lo estimable de su valor reclaman la interacción de un lector universal. La pregunta sería: ¿Es posible un lector universal? ¿Cuál es la naturaleza de ese diálogo nietzscheano donde oyentes ilustres y lectores pacientes tienen tanto por validar? Y que conste que digo validar porque una de las formas que podríamos emplear para diferencias entre lo singular, lo particular y lo universal –si leí bien la tabla de los juicios– pasa precisamente por su espacio de validez, así: lo singular (tiene validez interna), lo particular (tiene validez mediata), lo universal (tiene validez externa). El lector que Nietzsche reclama supone alejarse del sí mismo (interior) y de lo próximo (mediato), y ponerse en la deriva universal (eso que el profe llama los ojos de la condición humana). La fórmula de semejante aspiración se expresa grosso modo así: un lector “que sea lo suficientemente culto como para valorar bastante poco su cultura, para poderla despreciar incluso” (p. 29); parece un oxímoron pero no lo es, parece un gesto de humildad pero no aplica aquí una axiología, es mejor una consigna a elevarse por encima de cualquier determinante (lengua, raza, etnia, religión, ideología) hasta la altura de los auténticos problemas culturales. Hacerlo permitiría asignarle a la educación un posible lugar, que por supuesto no coincide con el que ahora tiene.
ResponderEliminarGracias, Jhon
EliminarDe acuerdo: el porvenir de la cultura está ligado a un "lector universal". Y respondo a tu pregunta: NO creo que tal lector sea posible. Pero eso no quiere decir que no pueda ser el horizonte de nuestro esfuerzo. (Freud decía que no estamos hecho para la felicidad, pero que sería indigno no luchar por tratar de conseguirla). El diálogo donde oyentes ilustres y lectores pacientes tienen tanto por validar posee, hasta ahora, dos naturalezas: 1. Tiempo recobrado; 2. Horizonte de universalidad... Ya veremos el tercer punto en la siguiente entrega.
Efectivamente, el lector que Nietzsche reclama supone: alejarse del sí mismo (interior); alejarse de lo próximo (mediato), de su cultura; y ponerse en la deriva universal (eso que una estudiante de pregrado llamó "los ojos de la condición humana"). Así, como dices, no es oxímoron, no aplica una axiología... es una consigna para "combatientes", como los había llamado antes. Y, efectivamente: ahí está el asunto de la educación. Si hoy hace otra cosa, ¿sigue siendo educación?
Diego Fernando Franco Loaiza.
ResponderEliminarSobre el tema de esta entrega quiero poner en cuestión una experiencia (y al hacerlo estoy en si mismo fallando al postulado de nietzsche,situación que es un acto consciente debido a lo que quiero proponer al final de mi intervención.) que me permite pensar y poner en cuestión el proceso que se muchos venimos desarrollando al interior de la maestría y que pone de manifiesto la intervención subjetiva con la que ejecutamos nuestros proyectos de investigación y nuestro que hacer educativo.
Uno de los requisitos para el ingreso a la maestria es presentar un ensayo o propuesta que debe ser enfocada hacia el enfasis del grupo de investigación al que queremos ingresar. Cuando realizamos este ejercicio, se ponen en cuestión muchos argumentos que son construidos a partir de la experiencia que se tiene sea o no sea educativa. posterior a esto se plantea un problema de investigación el cual escogemos arbitrariamente (ya lo mencionaba el profesor Bustamante en alguna de sus conferencias sobre el proceder de la investigación) y que permite desarrollar a partir de nuestros intereses la propuesta final del proyecto de investigación. Al hacer esto entramos en contradicción de lo que el autor propone en su texto, permitimos que nuestro lugar de enunciacion llamese cultura o experiencia, entre en juego para el desarrollo de nuestros propositos. los ambientes teóricos entonces se entremezclan con los aspectos subjetivos generando así un lucha constante entre lo que se propone a través de la lectura (lo que los autores proponen y se posiciona en el campo de lo teórico) y las construcciones que realizamos los sujetos al interactuar con dichos saberes. En ese sentido entonces considero que Nietszche propone cuestionar el sentido practico y experiencial de lo que se viene desarrollando en la maestría. Considero que es necesario abrir los horizontes del trabajo investigativo, la experiencia y los aspectos subjetivos cumplen un papel fundamental en la construcción de los saberes pero el simple hecho de estar en una instancia académica nos debe decir que debemos impregnarnos de lo intelegible, que la maestria debe cambiar todos los postulados que se tienen en la mente y sobre todo pensar que el espacio investigativo debe en todo momento reformular nuestras concepciones. Es aqui donde ubico el postulado de Nietzsche, se trata entonces de pensar que el ambito subjetivo no debe perderse en el proceso, más bien debe reformularse a través de lo que se ve en las clases. De lo contrario entonces: Si todo se puede definir desde la subjetividad y la experiencia, cual es el sentido de la maestría?
Gracias, Diego
EliminarMe parece bien que pongas a consideración una experiencia. Eso fallaría al postulado de Nietzsche, sólo si su horizonte fuera poner lo personal "como una medida segura y un criterio de todas las cosas" (como dice Nietzsche).
Estoy de acuerdo en que mucho de lo que hacemos en la escuela (incluyendo la Maestría, claro está) entra en contradicción con muchas afirmaciones de Nietzsche. ¡Por eso estamos haciendo un curso sobre él, por eso estamos hablando de una "actualidad de la filosofía de la educación"!
Por ejemplo, llamar deliberadamente a participar a nuestro lugar de enunciación va en detrimento de la cultura. Otra cosa es que dicho lugar esté ahí y que no se deje silenciar. Pero al llamarlo por su nombre, lo que viene es sentido común y, por supuesto, poco de lo otro, de lo que supuestamente era función de la escuela.
De otro lado está la contradicción entre el campo teórico y nuestras construcciones. Es una lucha constitutiva del acto de conocer. El asunto es si el proceso formativo quiere que prime la cultura (y lo subjetivo ocupará indefectiblemente su lugar), o que prime lo subjetivo, con lo que no habrá cultura y lo otro terminará siendo lamentable.
Efectivamente, con los planteamientos de Nietzsche se cuestionan asuntos de la maestría. Ahora bien, "impregnar de lo intelegible", como bien dices, ha de ser el EFECTO del trabajo, no aquello sobre lo que se enarbolan buenos propósitos.
De acuerdo: el ámbito subjetivo no se pierde en el proceso, más bien se reformula. Y subrayo tu idea final: SI TODO SE DEFINE DESDE LA SUBJETIVIDAD Y LA EXPERIENCIA, LA MAESTRÍA NO TENDRÍA SENTIDO.
Neyireth Castillo Cortés
ResponderEliminarCuando Nietzsche habla de la cultura del sujeto- aquella que no debemos hacer intervenir- se refiere a que la persona culta debe ser imparcial en su lectura de tal manera que pueda “escuchar” al autor, entenderle y continuar edificando de ésta forma su cultura, es decir partir de su ignorancia. Por tanto la persona culta debe separar lo “culto” (es decir su acervo cultural) de la cultura; su bagaje cultural no puede chocar con lo expuesto por el autor, es decir que debe haber una “aceptación” de ese conocimiento que plantea el autor dejándose guiar para complementar así su cultura (singular).
En cuanto a las cantidades del juicio podríamos decir que lo singular hace referencia a la visión particular del sujeto sobre la cultura, ese mismo acervo cultural que ha construido a lo largo de su vida el individuo y que lo hace por tanto único- el cual pide Nietzsche que no deje intervenir en la lectura-. Lo particular sería la forma como el individuo adapta la cultura a algo específico y toma contacto con su realidad. Entonces lo Universal sería lo absoluto y definitivo de la cultura en sí.
Gracias, Neyireth
EliminarNo sé si hay lector "imparcial", pero comparto contigo la idea de que en su lectura “escuche” al autor, se tome su tiempo, entienda y continúe edificando. Para ello, como dices, debe separar su acervo cultural de la cultura; pero eso no quiere decir que no pueda haber choque... ¿por qué no? No implica que deba haber una aceptación... ¿por qué? Lo que está pidiendo es que oigamos (más adelante nos va a recordar que los alumnos pitagóricos esperaban 5 años para poder hablar, hoy empezamos a hablar antes de que el maestro termine la frase).
Se oye fuerte eso de que "lo Universal sería lo absoluto y definitivo de la cultura en sí". Lo acepto sólo si entendemos ese universal como una potencia del ser humano, indigente de ser.