viernes, 10 de abril de 2015

06 La clasificación


Como ven en el cuadro, las palabras ‘oración’ y ‘enunciado’ NO son sinónimas, pues todos los enunciados son oraciones, pero no todas las oraciones son enunciados. Las que sí resultan sinónimas en el texto de Austin son ‘expresión’ y ‘oración’. Ahora bien, la palabra ‘enunciado’, según Austin, viene de dos fuentes:
De un lado, los gramáticos. Y si los gramáticos llaman ‘enunciado’ a cierto tipo de oraciones, ¿cómo denominan a las oraciones que no son enunciados? NO aparece, en el texto de Austin, cuál sería esa palabra; esta ausencia, por otro lado, muestra —como él quiere hacernos saber— que en la gramática no hay una clasificación sistemática.
De otro lado, también los filósofos han retomado la expresión ‘enunciado’, con la precisión de que sería ‘fáctico’, de hecho. Acá hay un poco más de sistematicidad: si los filósofos llaman ‘enunciado’ a cierto tipo de oraciones, ¿cómo denominan a las oraciones que no son enunciados? Pues las denominan ‘pseudoenunciado’, ‘sinsentido’… con lo que también se muestra que el énfasis está del lado del enunciado fáctico, toda vez que el resto de oraciones se definiría por no-ser (“pesudo-”, “sin-“) enunciados.
Para romper la ambigüedad y ganar en precisión, Austin llamará ‘constatativo’ a lo que cae bajo la idea de ‘enunciado’; y ‘realizativo’ a las oraciones que no son enunciados (gramática), que no son enunciados fácticos (filosofía).
Ejemplos que anticipa Austin de enunciados, o sea, de constatativos: las afirmaciones (sobre algo). Ejemplos que anticipa Austin de las oraciones que no son enunciados, o sea, de realizativos: preguntas, exclamaciones, órdenes, deseos, permisiones, proposiciones éticas.
Cuál es la propiedad esencial de los enunciados (o constatativos): describir un estado de cosas, enunciar un hecho. Y cuál es la propiedad esencial de las oraciones que no son enunciados (o realizativos): prescribir, manifestar emociones… (no registran hechos, no describen).
Ahora bien, cuando tenemos un enunciado, conforme a la definición, sobre él sólo cabe el juicio de Verdadero o Falso. Acá no caben grises, no tiene sentido calificar de cuadriculado el concepto… conforme a la definición, si el enunciado describe un hecho, pues lo describe o no lo describe; en el primer caso, está diciendo Verdad; en el segundo, Falsedad. Obsérvese que no estamos diciendo “objetividad”; de tal manera esa “verdad” y esa “falsedad” están condicionadas por la manera como las sociedades y sus hablantes aplican ciertos criterios para determinar esos juicios. Con todo, esto que estamos diciendo no es relativismo, ni diálogo de saberes, ni interdisciplinariedad… No: si pretendemos describir un hecho y, para ello hacemos un enunciado, pues quien entra en la relación que tales propiedades establece, enjuiciará ese enunciado desde ese par V/F.
Por supuesto que de un enunciado podemos decir si es bello, tosco, tierno, insinuante… lo que ustedes quieran, pero en ese momento NO lo estamos tomando como enunciado, sino como una oración no-enunciado. O, si quieren, estamos tomando propiedades de la oración que no son las dominantes en el uso que se está haciendo para establecer una relación social a partir de la idea de describir algo.
Cuando los filósofos de los que venimos hablando piensan las expresiones que no describan un estado de cosas, pues dirán que son sinsentidos, que son falsos-enunciados, pues de ellas no se puede decir si son verdaderas o falsas. En cambio, si uno abre un mundo para las expresiones que no enuncian un hecho,  pues también abre el abanico de los juicios, más allá de V/F. Como se ve, esto NO elimina los valores V/F, sino que amplía el campo del juicio. Todavía no podemos saber cuáles serían esos nuevos juicios, pero sabemos que existen. Y, como en el caso anterior, no habría que excluir la posibilidad de que, ante una expresión que no sea un enunciado, no faltará el hablante que haga un juicio de V/F.
Finalmente, en relación con los criterios de diferenciación que menciona Austin, vemos a] los modos verbales (el modo indicativo, por ejemplo, se supone que obedece a la idea de “indicar un estado de cosas”); b] los verbos que se usan para decir que algo “es”, que “está” en algún lado, etc. (lo que también se supone que sirve para “enunciar un hecho”); c] los conectores lógicos (que se han tomado como espejo del funcionamiento del mundo y, en ese sentido, estarían al servicio de los enunciados).

Sin embargo, usando criterios parecidos, podríamos plantear que el imperativo y el subjuntivo no están al servicio de describir estados de cosas; así mismo, que la primera y la segunda persona —a diferencia de la tercera— no apuntarían al mundo material (el de los “hechos”), sino al mundo social y al mundo subjetivo. Y, de otro lado, que la entonación agrega a las expresiones una dimensión que puede ser decisiva a la hora de su funcionamiento social. Con todo, a Austin no le parece que del lado de los criterios gramaticales haya suficientes claridades y delimitaciones como para expresar lo que quiere. De lo contrario, ¡sobraría su intervención!

39 comentarios:

  1. Buenas tardes profesores y compañeros:
    Según Austin, ni para los gramáticos ni para los filósofos ha sido fácil “distinguir las preguntas, las órdenes, etc. de los enunciados por medio de los escasos e insatisfactorios criterios gramaticales disponibles, tales como el orden de las palabras, el modo verbal, etc.” [§2]. Este hecho suscita en él un interés especial, que considero lo lleva a construir su objeto de estudio desde un campo diferente que sería la filosofía del lenguaje, donde él investiga rigurosamente para hacer una distinción entre términos como enunciado y oración (diferenciación terminológica analizada en la entrega 4), llegando desde su teoría a formular las categorías: constatativo y realizativo con el propósito de construir criterios de diferenciación entre enunciados y pseudoenunciados, entre afirmaciones y otras expresiones lingüísticas. En educación, parece que el interés no es investigar para hacer estas precisiones; por eso, muchos de los términos que se usan en este campo son polisémicos: calidad, competencias, evaluación... ocasionando que la comprensión y el uso de éstos, tanto en la formulación de políticas educativas como en la misma práctica de los maestros sea diverso. Por ejemplo, desde una de las tantas acepciones otorgadas a la calidad se decide desde el campo político implementar el “modelo sintético de calidad educativa”, ante lo cual no se suscitan mayores reflexiones y objeciones teóricas al respecto por parte de la comunidad pedagógica -pueden generarse críticas alrededor del tema, pero como son en tono de queja solo sirven para validar la nueva estrategia-. En el discurso pedagógico los términos no se diferencian, cada quien los interpreta desde sus creencias y al no haber claridad, la educación es ahora un campo en el que se interviene fácilmente para responder a intereses que no son precisamente procurar la formación y el deseo del saber en los estudiantes.

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    1. Hola, Gisela
      ¿Por qué construir un objeto de estudio desde un campo diferente (filosofía del lenguaje)?, ¿por qué no corregir el problema en el campo de la gramática o en el de la filosofía? ¿Acaso cada vez que hay un error en una disciplina se crea otra para corregirlo?
      Dices “distinción entre enunciado y oración”, ¡pero el cuadro muestra que todo enunciado es una oración! (aunque no al contrario). En cambio, ‘constatativo’ y ‘realizativo’ (¡mientras tanto!) si invoca criterios de diferenciación claros.
      De acuerdo en que en el campo educativo no parecen hacerse distinciones precisas, en general (saquemos conclusiones para la educación, no para el estudio del lenguaje, que puede no ser interés de todos). Pero y si la educación pretende enseñar a pensar lógicamente, si pretende enseñar ciertas disciplinas, ¿cómo podría hacerlo sin hacer distinciones precisas? Para pensar esto, tengan en cuenta que hay prácticas sociales donde no se precisa hacer distinciones precisas… O sea, ¿será que la escuela hoy tiene que ver más con esas prácticas y no con las que declara explícitamente? (“intereses que no son precisamente procurar la formación y el deseo del saber en los estudiantes”, como dice Gisela). Efectivamente, “muchos de los términos que se usan en este campo son polisémicos: calidad, competencias, evaluación”; pero no se trata sencillamente de que no hay claridad y que podría haberla, sino más bien de qué se consolida con esto, qué tipo de campo, con qué efectos, pues —como dices— la “comunidad pedagógica” sólo se queja, es decir, sólo legitima.

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  2. Buenas tardes compañeros, compañeras y profesor. Inicio este comentario con la aclaración Austiniana que Oración y Enunciado NO son sinónimas (aunque todos los enunciados sean oraciones) , lugar donde suele haber confusiones, o falta de sistematicidad entre gramáticos y filósofos. Para los gramáticos, los enunciados son ciertos tipos de oraciones, pero estos, gramáticos, aún no logran clasificar sistemáticamente las oraciones - no enunciados (¿Cómo podríamos, desde nuestras respectivas investigaciones pedagógicas, alcanzar márgenes de clasificación de sentido entre enunciados y sinsentidos?) . Defiriendo con los gramáticos, los filósofos definen entre enunciado y pseudoenunciado, con una clara raíz ontológica, dónde el enunciado es fáctico, de hecho y el sinsentido son oraciones que no son enunciados. Ante este panorama, Austin expone lo constativo y lo realizativo para sistematizar los enunciados. Lo constatativo son las afirmaciones fácticas sobre algo siendo verdadero o falso y los realizativos las preguntas, exclamaciones, órdenes, deseos y permisiones. Lo esencial de estas dos categorías son delimitaciones de carácter restrictivo. Mientras lo constativo se refiere a estados de cosas y hechos, los realizativos manifiestan prescripciones y emociones.

    Finalmente, a estas dos exposiciones (Constativo y Realizativo) les cabe algo que ya manifestamos, una verdad o una falsedad, entendiendo que estas dos están condicionadas socialmente. Aunque los sinsentidos o pseudoenunciados se escapan de un juicio Verdadero, ayudan a ampliar el campo del juicio. Como vimos, los criterios gramaticales no tienen claridades y delimitaciones. Ahora bien, ¿podríamos armonizar las relaciones entre diferencias terminológicas (constatativas y realizativas) en el área de la calidad académica y nuestra participación como sujetos pedagógicos?

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    1. Lewis, cordial saludo
      Si los gramáticos “aún no logran clasificar sistemáticamente las oraciones”, ¿quiere decir que algún día lo lograrán? (y, si no, ¿por qué decir “aún”?); ¿quiere decir que intentan clasificar las oraciones que no son enunciados? (y, si no, ¿por qué decir “no logran”?). Nos parece que la respuesta, en cada caso, es NO. Esto, que parece trivial, es fundamental, pues expresa la posición frente a las teorías y en las teorías. No es que a los gramáticos o a los filósofos les falte fósforo, o que les falte tomar clases con un constructivista, o ser interdisciplinarios… NO: es que tienen una postura desde la cual la diferencia que Austin quiere introducir no es pertinente. Ahora bien: ¿cuáles son las posturas desde las cuales se hacen la gramática y la filosofía para la cual aquello de lo que no se pueda decir si es V o F es un pseudoenunciado?... son preguntas fundamentales para saber si uno podría hacer (o criticar la) gramática, si uno podría hacer (o criticar) ese tipo de filosofía.
      No entendemos para qué buscarías “alcanzar márgenes de clasificación de sentido entre enunciados y sinsentidos”. ¿Acaso es una clasificación pertinente en un campo conceptual? Austin NO expone lo constativo y lo realizativo “para sistematizar los enunciados”; él busca sistematizar las oraciones o las expresiones.
      En el cuadro NO se muestra que a constativo y a realizativo “les cabe una verdad o una falsedad”. ¡Al contrario! Oportunidad para una aclaración: cuando decíamos que se amplía el campo del juicio es porque se amplía el campo de las expresiones. Pero a lo que aplica V/F, no se le ha agregado ningún otro juicio posible.
      No entendemos lo de la “armonización de las relaciones entre diferencias terminológicas en el área de la calidad académica y nuestra participación como sujetos pedagógicos”.

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  3. Tenemos tres planos de la teoría de Austin que se intersecan: La terminología, el fenómeno que da sustento a sus reflexiones, y la clasificación de los elementos que tensionan el campo considerado. La resultante de todo esto es la sistematización de lo observado, evidente, supuestamente, pero caótico, sin duda; el afinamiento de la especificidad y delimitación de su objeto de investigación depende del establecimiento de relaciones lógicas –otras al margen de las lógicas- entre esos aspectos que interactúan. Se trata de acciones (Cómo hacer cosas con palabras) en las que intervienen el pensamiento y la lengua con la intencionalidad de comprender para explicar, a partir de palabras acuñadas con rigor y renovadas acepciones, como consecuencia de la resignificación que se les confiere desde lo filosófico. Se podría pensar que Austin no solamente trata de demostrar que la emisión de palabras implica actos, sino que él mismo hace cosas a partir de las consideraciones sobre los constativos y los realizativos, lo que es inevitable. Doble concurrencia del objeto: digo sobre algo, y ese algo está presente en mi decir. No hay fronteras definidas entre uno y otro, lo que se manifiesta, propiamente, como la palabra-cosa, el decir como acto. Esto tiene implicaciones en todo acto comunicativo, por ejemplo, en los que se cumplen en la educación. Para empezar, en ella no hay sistematización porque se trata de hablantes que usan las palabras sin atender a la reflexión sobre ellas. Es decir, la educación no ha tenido tal necesidad, no ha sentido que eso sea importante. En el cuadro de la última entrega se vislumbran estos rasgos, justo en el recuadro del extremo derecho: Su contenido parecería el mapa de lo que ocurre, como palabra-acto en el ámbito escolar, sin que eso obste para que lo habiten, también, experiencias de lo constatativo. Y en él se troca enunciados por no-enunciados, de la misma manera en que se aplican juicios de verdad a expresiones que no admitirían un tratamiento semejante. Así, la educación sería el campo donde no se atiende ni a la terminología como establecimiento de categorías no sustituibles, ni a los fenómenos en su especificidad, ni a una mediana clasificación de lo que cada término implica en relación con el fenómeno. Un ejemplo, expresiones como “Educación de calidad”, o “Educación crítica”, que favorecen la habladuría, entre un sinnúmero de expresiones que aluden a referencias subjetivas, deseos, formas de decir, en última instancia. La educación carece, así de sistematización, aún en los niveles más básicos.

    Aura R. Guzmán R.

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    1. Si lo “observado” parece evidente, es debido a la postura desde la que se lo observa. Así, lo sistematizado no es lo observado, sino lo que se hace posible inteligir (describir mediante relaciones lógicas). En este nuevo objeto, las cosas no son caóticas (pues resultarían absolutamente in-inteligibles), aunque podamos inteligir en ellas una participación del azar. Para ello, no tomamos “la intencionalidad de comprender”, sino los hechos de comprensión (en las intenciones, todos somos lo máximo); y no re-significamos nada, sino que más bien des-significamos: en lugar de “dar nuevos sentidos” (cosa que se oye hoy por todas partes), encontramos las matrices de producción de sentido, inscribimos en relaciones lógicas que poco de sentido tienen.
      De acuerdo en que podríamos tener hoy una educación que no sistematiza (no establece las condiciones para entender el estatuto de las categorías frente al estatuto de los fenómenos), que no reflexiona sobre las palabras (lo cual se percibe –como dices– en la aplicación flexible del juicio sobre las expresiones). Y eso da lugar, efectivamente, a acuñar habladurías.

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  4. Continuando con las implicaciones de lo que sostiene Austin, en relación con la educación, esa carencia de sistematización y rigor de la terminología y las dificultades para la delimitación/clasificación de lo que es propio de la escuela, explica de alguna manera que no se busquen salidas a las problemáticas o, por lo menos, que no se cambie de problemas. Basta recordar cuánto tiempo y dinero –que no esfuerzo, al menos en el orden de las ideas- se dilapidaron en el intento por establecer de qué iba el asunto de las competencias, sumadas a la confusión ya existente entre habilidades, logros y términos afines. Hablar en educación es tener la experiencia, demasiado frecuente, de no saber de qué materia trata la conversación, por meritorios que sean los propósitos de quienes convergen en sus temáticas. Es suficiente, para comprobarlo, asistir a discusiones sobre algún tema de orden educativo. Además, está todo lo que, con diferentes intencionalidades, y siempre con la excusa del bien ajeno, se dice, se aconseja o, en mayor medida, se traza como imperativo a quienes son objeto de enseñanza, y, como tales se les hace prometer compromisos, emitir asentimientos o practicar respetos diversos; los infortunios son previsibles porque, como sostiene Austin en §15 “… el exceso de profundidad, o más bien de solemnidad, allana el camino a los irresponsables. Porque quien dice “¡prometer no es meramente cuestión de expresar palabras, se trata de un acto interno y espiritual!” puede parecer un sólido moralista erguido frente a una generación….” de indiferentes, cautivos, escépticos, estoicos, todo en uno. Y las prescripciones caen, como de esperar, en el vacío, mientras que quien dice está §15“…oteando las profundidades invisibles del espacio ético, con toda la prestancia de un especialista en lo sui generis.” Los discursos educativos germinan su fracaso, quizás, en la ausencia de sustento teórico de sus propósitos; y, por cierto, en su afán de resultados, para mayor descredito, en términos de evolución y mejoramiento.

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    1. Saludo, Aura
      No sabemos bien a qué te refieres con “buscar salidas”. Podrías referirte, de un lado, a lo propio de la acción educativa, que todo el tiempo encuentra problemas y tiene que hacer algo con ellos; o, de otro lado, a las posibles sugerencias que, desde la investigación, daríamos a esos mismos problemas. En cada caso, el asunto no es sencillo:
      - En el primero, las salidas a los asuntos del día a día de la escuela se proponen desde la postura que el maestro tiene frente al conocimiento y a la formación. Para ello, no se necesita sistematizar; si así fuera, justificaríamos la idea de que el maestro tiene que ser un investigador para poder hacer su trabajo. El problema con eso es que como se trata de un deber-ser, quien lo dice y quien lo intenta poner en práctica, lo que hace --en muchos casos-- es un remedo de investigación. La relación del maestro con el saber ojalá estuviera puesta en términos de investigación, pero, en todo caso, eso apuntaría solamente a la especificidad del saber, no a la especificidad de su labor como maestro, que es mucho más que su relación con el saber (aunque la incluye). Inclusive, a nombre de la investigación, tenemos la dejación de una postura de maestro: justificados en ese bla-bla “investigativo” que circula en educación, ya no somos maestros… ahora dizque somos “facilitadores”.
      - En el segundo caso, aparece la pregunta de si se investiga para resolver problemas. La respuesta es: NO. Mediante la investigación, conocemos; pero eso no nos autoriza a pasar, inmediatamente, al campo de los fenómenos. ¡Hay un abismo entre ambos! La prescripción en educación funciona desde lo político, no desde el saber… ¡y eso no quiere decir que no funcione, o que no sea buena! Antes de hacer la investigación, ¿cómo prever que resolveremos un problema?, ¿acaso ella no podría revelarnos que eso que se ve como problema es constitutivo de la relación escolar, que es ineliminable? En ese sentido, la investigación nos puede revelar las condiciones de posibilidad de los propósitos, pero no nos garantiza cambiarles a los agentes educativos la postura desde la que se los plantean.
      Un ejemplo: desde la política educativa, desde la perspectiva de un maestro que no tiene una relación compleja con el conocimiento, puede pensarse en que la poca velocidad de aprendizaje es un problema y que debemos acortar el tiempo. En cambio, al investigar el aprendizaje, podemos entender que esas “demoras” son constitutivas y que, si intentamos acortarlas, ¡no tendremos saber, sino otra cosa!
      Ya hablaremos de infortunios…

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  5. Buenos días: Austin plantea, desde el uso de la categoría “enunciado”, utilizada en la gramática y en la filosofía, una limitación teórica para, por un lado, clasificar desde la gramática las expresiones que no describen estados de cosas o enuncian hechos, es decir, oraciones que no son enunciados; y por otro, la incapacidad de hacer un análisis más concienzudo de los seudo-enunciados denominados así por la filosofía, ya que en esta ciencia el énfasis está en el estudio de los enunciados desde los juicios de verdadero y falso. Es así como plantea las categorías de constatativo y realizativo para poder analizar lo que describe: estado de cosas, y aquello que prescribe o manifiesta emociones, por ejemplo. Este hecho abre camino para estudiar un terreno, tal vez inexplorado hasta ese momento, relacionado con expresiones que no solamente pueden determinarse con valores como verdadero o falso. De esta manera los valores se amplían, y los criterios gramaticales, por ejemplo, se perciben insuficientes para permitir un análisis más concienzudo de las expresiones realizativas, en las cuales hay mayor énfasis en la investigación de Austin.
    Ahora bien, al mostrar Austin cómo dos ciencias (¿o disciplinas?), que tratan un mismo fenómeno desde un método y tratamiento particular, tienen un punto de encuentro en sus limitaciones, desde las cuales se sirve para hacer un planteamiento propio, lleva esto a pensar la importancia de revisar desde varias perspectivas (que en este caso fueron dos) un mismo fenómeno y sacar conclusiones de ello. Es así como encuentro sentido en la llamada interdisciplinaridad, a través de la cual se puede entender y producir un conocimiento, ya que distintas perspectivas permiten detectar las limitaciones de un problema trabajado, o demarcar un camino en la comprensión más profunda de fenómenos, sobre todo en las ciencias sociales.

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    1. Mauricio, cordial saludo

      Dices que se “abre camino para estudiar un terreno, tal vez inexplorado hasta ese momento”. Esa es una idea que no cuadra muy bien con la historia de la ciencia. Parece una metáfora geográfica en la que vamos conquistando cada vez más regiones desconocidas. No. Se trata, más bien, de que todo ya tiene su lugar en las explicaciones, y lo que cambia es la postura. Fíjate, por ejemplo, en un niño: ¿acaso ellos no saben ya todo, acaso no tienen explicación para todo? Las culturas también tienen desde el comienzo una explicación para cada cosa (no otra cosa son sus cosmogonías). Si el asunto es de postura, entonces el problema es saber en qué postura estamos y, en consecuencia, por qué nos resultan comprensibles o misteriosas o extrañas o residuales… ciertas cosas.
      Por eso resulta curiosa tu conclusión: que como la gramática y la filosofía “tienen un punto de encuentro en sus limitaciones”, ¡entonces habría que hacer interdisciplinariedad! Por favor… lo que hace Austin, ¿no es justamente mostrar que su postura es irreconciliable con esas otras dos? ¡Es un excelente ejemplo CONTRA la interdisciplinariedad!

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  6. Muy buenas noches compañeros y docentes. Analizando un poco el texto de Austin y haciendo la lectura del escrito del profesor Guillermo, me siento cada vez más confundida en la comprensión de la temática y redactar una participación coherente no ha sido fácil.
    En cuanto al texto de Austin, él manifiesta que por los pocos elementos gramaticales hay dificultad en reconer las determinadas funciones y uso de las oraciones, enunciandos, exclamaciones y en este sentido no logran esclarecer las diferencias los filósofos ni los gramáticas, generando un fenómeno que es necesario abordar y clarificar asi parezca obvio. Debido a que las palabras en su forma y uso debería ser apropiadas en el acto comunicativo, generando otras acciones físicas o mentales que lleven a expresar otras palabras.

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    1. DICACOSA
      Recuerda que no se trata de escritos del profesor Guillermo, sino de los profesores Germán y Guillermo, aunque contestemos desde el correo de Guillermo.
      ¿Por qué es necesario, según tú, abordar y clarificar los fenómenos que aborda Austin? En cualquier caso, no puedes responder que “las palabras deberían ser apropiadas en el acto comunicativo”, pues Austin no está haciendo gramática normativa, sino filosofía del lenguaje.
      No olviden que estamos tratando de sacar implicaciones para educación.

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  7. JUAN CARLOS MARROQUIN15 de abril de 2015 a las 21:38

    Buenas noches, en esta parte del curso, con la ayuda de cuadro y el texto del profesor Bustamante, me acerco, a lo que Austin pretende que entendamos cuando él se refiere a una oración y a un enunciado, pues cuando hice mi comentario en la cuarta entrega, le hice un énfasis a que la terminología de un enunciado tenía sentido según su contexto, ahora bien sabiendo que todo enunciado es una oración pero no a la inversa, el interrogante que nace es ¿cómo diferenciar una oración cuando no es un enunciado?, para los filósofos cuando hablan de oraciones que no son enunciados, lo definen como Pseudoenunciados o sinsentido, yo lo comprendo como si estos enunciados vinieran codificados para que ciertas personas, ellas lo podrían interpretar dándoles un sentido, que comparados a la gente de común sería totalmente imposible dárselo. Para Austin las oraciones que no son enunciados las agrupa como realízativas, don es indiferente la falsedad o veracidad de las mismas.

    Para identificar un enunciado ya sea por parte de vista de los filósofos, que los llaman enunciados facticos, es decir que están basados en hechos probables (falsos o verdaderos), o para Austin que los llama constatativos y también tiene un valor verificable, ya sean verdaderos o falsos.

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    1. Saludo, Juan Carlos
      El libro de Austin es la respuesta a tu pregunta “¿cómo diferenciar una oración cuando no es un enunciado?”. El asunto de los enunciados no es de diferencias sociales (ciertas personas vs. gente del común). Por ejemplo, la frase “está lloviendo” –que todo el mundo entiende– es un enunciado, pues de ella se puede decir si es V o F. Ahora bien este juicio no es de probabilidad sino de verificabilidad.

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  8. Buenos días profesor y compañeros, retomando el cuadro y las dos últimas entradas, se va esclareciendo poco a poco lo que Austin muestra con oración y enunciado.1era. Claridad: No son palabras sinónimas. 2da Claridad: Los constatativos o enunciados tienen como propósito describir un estado de cosa o enunciar un hecho, que es verdadero o falso. Sus criterios de diferenciación son los modos verbales (indicativo), verbos que se usan para hacer descripciones y los conectores lógicos. 3era Claridad: Los realizativos u oraciones que no son enunciados, tienen como propósito prescribir y manifestar emociones, por esta razón cabe la posibilidad de emitir juicios subjetivos que puedan llevar a estos no enunciados a ser falsos o verdaderos.
    Si intento pensar estos conceptos aplicados a la educación, me atrevería a decir de forma muy anticipada, que acomodamos el uso de los realizativos para justificar algunos hechos como: la formación de maestros, la calidad educativa, la inclusión en el aula etc; ya que en repetidas ocasiones determinamos algunos puntos de tensión en estas temáticas y buscamos soluciones paliativas sin ir más a fondo para determinas causas que nos ayuden a enunciar los hechos.

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    1. Hola, Yury
      ¿Qué entiendes por “juicio subjetivo”? Acá no se trata de “objetivo” vs. “subjetivo”. El juicio sobre un enunciado es V o F (pues el enunciado pretende describir un estado de cosas, no por otra razón). Cuando de un verso decimos que es bello, TAMPOCO se trata de un juicio subjetivo, pues el verso es una expresión que apunta a un tratamiento especial de la forma lingüística. Cuando decimos que una promesa es irrealizable, TAMPOCO se trata de un juicio subjetivo, pues la promesa incluye la realización futura de una acción, etc.
      No se entiende bien tu aplicación a la educación; en todo caso, lo que intentamos al pedirles esto es pensar en los conceptos tal cual, no en la modalidad de lo que está mal hecho o, al menos, parcialmente (“sin ir más a fondo para determinas causas que nos ayuden a enunciar los hechos”).

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  9. Buena tarde profesores y compañeros; realmente para mí es muy difícil escribir sobre el tema en cuestión, no soy lingüista ni tengo formación en filosofía, poco comprendo la lectura de Austin y por más que me esfuerzo en leer y en tratar de comprender, más me complico, sin embargo con el cuadro y la aclaración que hace el profesor Bustamante en esta entrega algo me ha quedado claro y para mi es ganancia. Confieso que he tenido que recurrir a lecturas y análisis de otros estudiosos de Austin para poder participar, mi compromiso es conmigo misma y mi deseo es aprender y lograr una nota aceptable para pasar el seminario, así que aprovechando que el profesor planteó su “ganga” y en aras de mi nota…
    Austin plantea dos caminos o procedimientos que podemos reconocer como de acción o verbalizadas y otra de acción también pero realizadas dentro de un contexto o ambiente del individuo parlante. Ejemplo: ubicándonos geográficamente en Bogotá, en dos zonas socioeconómicas diferentes, estrato 6 y estrato 2, dos jóvenes utilizan términos diferentes para expresar sus ideas y sentimientos sobre el mismo tema, el que escucha puede llegarles a entender y comprender si se contextualiza y ubica en el ambiente adecuado. Yo lo comprendo desde la educación como la posibilidad que tiene el docente de estar inmerso en una u otra zona de Bogotá y cómo debe hacerse entender por sus estudiantes, como debe acercar y ayudarlos a elaborar pensamientos que los acerquen al conocimiento; pero aquí no cumplo las instrucciones del profesor, es mi opinión, no la de Austin…
    Ahora siguiendo las instrucciones del profesor Bustamante de revisar la lectura del texto con base en el cuadro y retomar las dos últimas entregas, puedo decir que Gracias a que Austin ha investigado y analizado, llamando nuestra atención sobre el fenómeno que los filósofos han presupuesto que el papel de un “enunciado” sólo puede ser “describir” algún estado de cosas, o “enunciar algún hecho”, con verdad o falsedad. Es cierto que los gramáticos han señalado siempre que no todas las “oraciones” son (usadas para formular) enunciados: tradicionalmente, junto a los enunciados (de los gramáticos) hay también preguntas y exclamaciones, y oraciones que expresan órdenes o deseos o permisiones. Y los filósofos no se han propuesto negarlo, pese a algún empleo poco riguroso de “oración” para significar “enunciado”. Sin duda, también, tanto los gramáticos como los filósofos han caído en la cuenta de que ni siquiera es en modo alguno fácil distinguir las preguntas, las órdenes, etc. de los enunciados por medio de los escasos e insatisfactorios criterios gramaticales disponibles, tales como el orden de las palabras, el modo verbal, etc., aunque quizá no ha sido común detenerse en las dificultades que este hecho obviamente suscita.
    Cualquiera sea nuestra opinión acerca de alguno de estos puntos de vista y sugerencias, y por mucho que podamos lamentar la confusión inicial en que la doctrina y el método filosófico fueron sumergidos, no se puede dudar que aquéllos están produciendo una revolución en filosofía. Si alguien desea llamarla la mayor y más saludable revolución en toda su historia, esta no sería, después de todo, una pretensión desmesurada. No debe sorprender que los comienzos hayan sido fragmentarios y guiados por fines diversos. Esto es común en todas las revoluciones.

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    1. Buenas noches Profesor Bustamante y Compañeros: Efectivamente revisando todo lo anterior y lo expuesto por cada uno de nosotros, incluido las respuestas del profesor a nuestros comentarios; encuentro que definitivamente me pierdo en el texto (para mí es muy poco comprensible), quizás por la falta de conocimiento de muchos de los elementos como el contexto que se necesitan para entenderlo; seguramente porque en mi forma de conocer o acceder a un tema tan complejo como el que nos expone Austin, (quien seguramente dedico muchos de sus años a un trabajo cuidadoso sobre estas reflexiones para él muy valiosas, claras, importantes y de trascendencia), solo la lectura de sus conferencias no me da la posibilidad de reconocer cual es en realidad el asunto que estamos tratando; o seguramente porque no me encuentro familiarizada con el lenguaje en que están escritas.
      Cualquiera que sean las verdaderas razones, aún esto muy perdida. Sin embargo, hemos realizado debates, charlas informales y comentarios sueltos con otros compañeros (aún desanimados por el mismo motivo) para tratar de descifrar aspectos relativos a ellas. Y hoy, después de haber recorrido por lo menos la mitad del semestre; encuentro mayor validez a las palabras que el profesor pronuncio en la apertura del seminario, en tanto por “ser virtual no será más fácil”, por el contrario el trabajo ha sido más dispendioso; especialmente porque estimo que la discusión constante en el aula nos habrían dado mayores posibilidades de conocer a Austin. Terminada mi catarsis y en mi intento por realizar una lectura un poco más cuidosa, puedo decir que:
      Para esta entrega, el cuadro que nos presenta el profesor nos aporta elementos en la clasificación y allí queda más claro lo que corresponde con las oraciones que si son expresiones (sinónimos), a la vez que estas se dividen en enunciados para los gramáticos o enunciados facticos para los filósofos y aquellas que el profesor llama no-enunciados, pseudoenunciados o sinsentidos (filósofos); pero que para Austin llevan los nombre de constativos: a las afirmaciones que describen o enuncian, cuyos criterios implican un modo indicativo; y conllevan un juicio de verdadero o falso; y realizativos: a todas aquellas oraciones que siendo preguntas, ordenes, exclamaciones, etc. no están dadas para registrar hechos pero que si se utilizan para indicar emociones y que a su vez no requieren juicios definidos de verdad o falsedad.
      Así mismo, considero importante tener en cuenta el “pero” que se aborda, en donde se explica que la estructura de la lengua es usada por cada quien, en función de un contexto definido desde el mismo y unos propósitos particulares cuando se desea expresar algo. Condición que lleva a retomar los usos ordinarios de la lengua ya sea escrita o hablada.
      Releyendo a Austin y todo esto me hace pensar que él se puede estar refiriendo a establecer en el sentido de reconocer como los enunciados tenidos como verdades pueden llegar a no ser verdad o solo en parte; aunque según él su construcción deberían implicar “que emitir la expresión es realizar una acción y que ésta no se concibe normalmente como el mero decir algo…”. En ese orden, Austin explica que “la seriedad” de una expresión está dada en la medida en que constituye “un signo externo y visible de un acto espiritual interno”; por lo que en ocasiones la expresión externa corresponde; sin importar si es una descripción verdadera o falsa, “en el acaecimiento del acto interno”.

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    2. Alejandra, cordial saludo
      Recuerda: estamos trabajando dos profesores.
      Si bien buscar la nota es legítimo, ¿lo es igualmente hacerlo público? No hay que ver tanto reality, pues se pierde el pudor.
      Independientemente del estrato social, los individuos emiten oraciones constatativas y realizativas. En cada caso, así como en cada lengua, habrá las marcas para hacer las diferencias de rigor. Así las cosas, en este análisis NO nos sirve el asunto del contexto social. Atención: no es que no exista, o que no sea importante, sino que no es pertinente para el tipo de análisis que estamos haciendo. Que se frite con manteca o con aceite de oliva importado no le quita a ambos procedimientos el hecho de llamarse “fritar”.
      Dices que el papel de un enunciado “sólo puede ser ‘describir’ algún estado de cosas”. Dicho de esa manera, parece que el enunciado fuera un poco tonto; pero se trata de algo completamente distinto. ¿Por qué no dices que el triángulo “sólo puede tener tres lados”?, como si fuera mejor tener cuatro o muchos más. NO: como buen investigador, Austin acota el alcance de los conceptos. Es un acuerdo para proceder teóricamente; igual que cuando decimos que hay una figura geométrica de tres lados.
      No se entiende para qué trascribes parte del texto de Austin.

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    3. Saludo, Martha
      [Interviniste en respuesta a Alejandra, pero, en realidad, estabas comentando la entrega. Ojo...]
      Las dificultades que encuentras son las propias a cada teoría. Si algo es fácil de entender es propaganda, no teoría. Ahora bien en las conferencias de Austin están todos los elementos para comprender, pues no se trata de una disciplina que ya tuviera desarrollos, sino de una forma de análisis que comienza con él.
      No es que los realizativos no requieran, como dices, “juicios definidos de verdad o falsedad”. En primer lugar, no se trata de ‘requerir’. Si una oración se comunica para describir un hecho, entonces (es una implicación) admite principalmente los juicios de V o F. Como hemos insistido, admite otros juicios, pero éstos no apuntarían a su condición de enunciado. Por ejemplo, si preguntas cuánto vale un producto y, al pagar, te cobran otro precio, tú juzgas que una de las dos cosas no puede ser cierta. De otro lado, los realizativos admiten juicios acordes a su especificidad. Cuando alguien te promete contar la arena del mar, tu puedes pensar que es irrealizable, no que es falso. Cuando alguien te promete para obtener un beneficio, puedes pensar que la promesa es insincera, pero no ‘falsa’, etc.
      Si consideramos la lengua desde el punto de vista del uso singular, o del contexto, tal vez no podamos decir nada de ella. El esfuerzo de Austin es por decir algo que va más allá del uso singular y del contexto, aunque se vaya a usar de manera singular y en un contexto. Si vemos la singularidad de cada animal, resulta imposible clasificarlos. Pero si vemos ciertas propiedades, independientemente del contexto y de la singularidad, podremos decir que hay vertebrados, mamíferos, roedores…

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  10. Buenas noches profesores y compañeros
    Para empezar comparto con Alejandra y algunos otros compañeros, la dificultad que ha implicado la lectura de este texto, que tras su apariencia sencilla y llena de ejemplos es bastante complejo por la connotación filosófica y lingüista que subyace en él; sin embargo hago el ejercicio diario de intentar comprenderlo y aún pero exponerlo aquí.
    Tratar de dilucidar la relación del pensamiento de Austin con la educación, cosa por demás es muy compleja, pues de manera directa el no se ha referido a la educación, entonces significa que tendría que inferir desde sus conferencias dicha relación.
    Antes debo retomar algunos elementos de la lectura, más para mi propio entendimiento, que para repetirles ustedes algo que conocen muy bien. Entonces; Volviendo al inicio, para Austin hay dos tipos de expresiones las constatativas (enunciados) y las realizativas (oraciones) las primeras que corresponden a las afirmaciones y que podemos referir como falsas o verdaderas y que definen el fenómeno, o el estado de cosas, las otras que se relacionan mas con las emociones, las preguntas y las exclamaciones.
    Adicionalmente Austin introduce tres términos adicionales que van aclarando un poco más cual es el orden que el asigna las palabras en el acto de “hacer” algo y son los actos que según Austin son tres; locucionarios que se refieren al sentido que le damos a las palabras, los actos ilocucionarios que tienen la fuerzas decir o hacer una acción física como un gesto de reverencia, por ejemplo y los actos perlocucionarios que son las consecuencias esperadas o no.
    Lo que Austin plantea es que el acto de decir expresar algo no es solamente una acción física sino son actos que dependen del sentido que se le otorga a los enunciados, intenciones, emociones, preguntas. Los actos del habla afectan la comprensión y las acciones de la vida cotidiana, desde luego esto nos hace repensar los discursos de la educación en tanto la mirada, de lo que decimos y hacemos en e contexto de educar corresponde a la relación entre el sentido que le damos a las palabras y las acciones que construimos o que obtenemos con ellas, siento que la lectura nos va encaminando las relaciones entre las ideas y las cuestiones de hecho. es decir entre las expresiones y las acciones, de la cotidianidad de la labor educativa, en mas allá de eso no me atrevería a hacer un análisis desde el pensamiento de Austin sobre educación pues estaría adentrando en el campo de la especulación; así prefiero dejar hasta aquí para la próxima entrega.

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    1. Martha Raquel, cordial saludo
      Vuelves a oponer enunciado/oración, cuando en el cuadro queda claro que en el conjunto de las oraciones están todos los enunciados. De otro lado, también el cuadro deja claro que las afirmaciones son un ejemplo de constatativo, pero con criterios que se ponen en duda.
      Cuando traes a cuento lo de locucionario, ilocucionario y perlocucionario, te adelantas al punto donde vamos. Estamos pidiendo que piensen las relaciones con la educación, pero hasta el punto que llegamos.
      Traes a cuento algo que repetimos en el campo educativo, pero que nada tiene que ver con lo que Austin está diciendo: el asunto del “sentido que le damos a las palabras”. Austin no está hablando de un asunto subjetivo ni de un asunto contextual, sino de algo que pertenece a la estructura de la lengua. ¿Te has puesto a pensar que si el sentido dependiera de cada uno, sería imposible pedir un vaso con agua?

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  11. Buenas noches. Al igual que algunos compañeros se me ha dificultado entender el tema, a pesar de las repetidas veces que releeo el texto, para intentar comprenderlo o quizás no tengo mayor contextualización sobre lo que expone Austin. Pero retomando las lecturas y el cuadro dado por el profesor, se da claridad en la diferencia terminológica en lo relacionado con los enunciados y las oraciones, como se da esta clasificación y la diferencia en términos para los gramáticos, los filósofos y Austin, aunque existen diferencias entre lo que piensan o dicen, con diferentes palabras tratan de explicar lo que es la oración.
    Que como podrían los gramáticos llamar a las oraciones que no son usadas para formular enunciados, como dice el profesor en el texto no-enunciados, quizás, pero que pasaría con los demás usos que se le dan a la oración, tendrían ¿otro nombre?, ¿otra clasificación?.
    En la gramática las oraciones tienen diversos usos y en la filosofía a través de los enunciados se describe un hecho probable ya sea falso o verdadero, mientras que Austin trata de ver con los gramáticos y filósofos como se da esta comunicación a través de la oración y sistematizarla.

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    1. Saludo, María
      Para entender a Austin, no se necesita “tener contextualización sobre lo que expone Austin”, sino leer bien a Austin. Como le decíamos a un participante: no se trata de una disciplina de la que haya que saber unos conceptos previos, pues él se está inventando esa teoría delante de nosotros. En esas conferencias está todo.
      Atención a los niveles de análisis. Si estamos hablando del uso, no estamos hablando de gramática ni de filosofías, pues esas son aproximaciones conceptuales al uso. Entonces, no puedes decir: “En la gramática las oraciones tienen diversos usos y en la filosofía a través de los enunciados se describe un hecho probable ya sea falso o verdadero”; tal vez sería que la gramática y la filosofía hablan de los usos. Ahora bien, Austin no sistematiza ese panorama, sino que lo objeta, lo discute.

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  12. El cuadro expuesto me ha despejado bastantes inquietudes y se han aclarado confusiones que muchos teníamos sobre el tema. Difiriendo un poco con la compañera Martha Raquel cuando dice “para Austin hay dos tipos de expresiones las constatativas (enunciados) y las realizativas (oraciones)” en el hecho que las constatativas según entendí no son las “oraciones” sino que son “las oraciones que no son enunciados” para los gramáticos y “pseudoenunciados” o “sinsentidos” para los filósofos.

    En lo expuesto por el profesor trato de entender el texto, la forma como analiza Austin el enunciado desde lo gramatical y filosófico y la clasificación de las oraciones o expresiones y como él las formula de diferente manera para ganar precisión. Le cabe a los constatativos las afirmaciones en las que se busca enunciar un hecho, en donde no hay términos medios o es o no es, es verdadero o es falso y a las realizativas las preguntas, exclamaciones, órdenes, deseos, permisiones, proposiciones éticas, que buscan manifestar emociones. Se ven los modos verbales, el indicativo, los que se usan para decir que algo “es” o “esta” y los conectores lógicos, que están al servicio de los enunciados.

    Retomando a lo que él da como fenómeno que no muestra sino que encubre desde los pseudoenunciados y la relación que guardan en el análisis de las palabras y las expresiones como recurso para su clasificación de cuestiones de índole no necesariamente lingüística, nos deja ver si el pensamiento es lógico y coherente frente al adoctrinamiento y método en que se sumerge la educación. En su estructura rígida “la letra con sangre entra”, es estar en oraciones sinsentido, que carecen o no de sentido. Austin antepone la acción y la pueda dar como verdadera o falsa en los actos al ser hablados, es decir, el acto hablado tiene el significado, la intención y la acción resultante de lo expresado.

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    1. Luis Alberto, cordial saludo
      Tienes razón en la observación que le haces a Martha.
      No olviden que el cuadro resume el panorama que Austin está exponiendo, Por lo tanto en el cuadro también quedó lo que él considera poco sistemático, aunque está distribuido según la manera como él lo expone en relación con los que intervienen en la discusión que él orquesta.
      No es cierto que Austin a) se refiera a “los actos al ser hablados”; b) anteponga la acción; c) considere V o F la acción; d) se refiera a intenciones.
      a) el concepto es “acto de habla”. No se refiere a una expresión que se realiza ni a una acción que se dice. Es algo que se hace al decirlo.
      b) Austin no está metido en esa dicotomía simplona de que la acción y el discurso se oponen, o que “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Él está diciendo que hay expresiones que SON acciones, no que expresan acciones.
      c) La acción no puede considerarse V o F. Eso es algo que aplica a los enunciados. La acción ES. ¿Cómo podría ser falsa?
      d) Austin intenta describir una dimensión estructural del lenguaje, no algo que habita en las intenciones. Esto no quiere decir que no haya intenciones, sino que no operan en el nivel de la lengua que él quiere sistematizar.
      Hay que continuar trabajándole a esa idea del pensamiento lógico frente al adoctrinamiento educativo. Por ahí puede haber una clave.

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  13. Buenos días a todos.
    El cuadro que nos ofrece la entrega logra clarificar algunos conceptos que hemos venido abordando. Así, se puede afirmar que para Austin los constatativos son las oraciones que son enunciados, que pueden ser falsas o verdaderas y su propiedad esencial es describir un estado de cosas (es decir, un fenómeno), mientras que los realizativos son las oraciones que no son enunciados, que solo prescriben o manifiestan emociones, (no registran hechos). Sin embargo, en el momento de poner a “jugar” estos enunciado desde la idea de lo social, y teniendo en cuenta el criterio de objetividad que se aborda ahora en la entrega, surge el cuestionamiento si ¿para unas sociedades algunos hechos pueden ser verdad mientras que para otras sociedades pueden ser falsedad?, y entonces, hablar de objetividad, se remitiría a contemplar múltiples objetividades según los criterios o las posturas de cada sociedad?
    Ahora, los elementos gramaticales que Austin denomina criterios de diferenciación, también obedecen al funcionamiento social, pues como lo afirma el cuadro “el hablante usa la estructura de la lengua en función de sus propósitos y su contexto”.
    Finalmente, si trasladamos esta dinámica que nos muestra Austin, al campo de la educación, comparto la idea de la existencia de términos polisémicos en este (como calidad, cobertura, evaluación, entre otros), cuyo significado legitimado es aquel que mejor responda a los índices de satisfacción de determinados actores del sistema educativo. Así, estos términos adquieren legitimidad según la postura que asumen los diferentes actores que conforman el sistema educativo.

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    1. Anyie, cordial saludo
      El cuadro trata de sistematizar lo que ha dicho Austin 1) hasta este momento; 2) sobre lo que otros han dicho. Así las cosas, no es exacto afirmar que “para Austin los constatativos son las oraciones que son enunciados”; es lo que ha dicho Austin sí, pero sobre los gramáticos y los filósofos.
      De una época a otra o de una sociedad a otra, efectivamente cambia el juicio sobre un enunciado Pero, ¿vivimos en diversas épocas, en diversas sociedades? Verificamos a lo largo de varios siglos y de varias sentencias de la Inquisición, que lo dicho por Ptomlomeo, que se tenía por V, a partir de Copérnico empezará a fallar hasta volverse F. ¡Tuvo que pasar mucho tiempo y mucha transformación social! Entonces, precisemos: los enunciados tienen un campo de validez y ese campo –dado que describen un estado de cosas– los juzga V o F. Cuando cambie el juicio, será para volver a juzgar las cosas de la misma manera (V o F). Copérnico no introdujo la relativización social, sino unos criterios para decir que sus enunciados eran V.
      Cuando interpretes la frase “el hablante usa la estructura de la lengua en función de sus propósitos y su contexto”, no olvides que, en esa frase, en primer término está “la estructura de la lengua”, y que lo que Austin intenta es explicar algo de orden estructural. No es que el contexto determine el sentido, sino que en el contexto se usa lo que está estructurado.
      Los términos polisémicos que se usan en educación hay que ponerlos en oraciones, y son éstas (no los términos) las que pueden ser constatativas o realizativas.

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  14. Saludo, Adriana
    Efectivamente, las categorías son “instrumentos teóricos para hacer diferencias a escala de la inteligibilidad”. Si no se tiene claro el panorama de lo que se busca comprender, no nos damos cuenta de cómo estamos usando las categorías. Por eso hicimos el cuadro.
    Les pedimos pensar la educación desde lo planteado por Austin, no porque fuera fácil, sino porque eso es lo que hace un investigador: pensar –con categorías–, algo que no ha sido pensado. ¿Tendría chiste el pedido, si Austin hubiera hablado de educación?
    Dices que los análisis acerca de la educación son planteados como enunciados… pues claro porque –según el texto– “describen un estado de cosas” (el estado de la educación), o “enuncian un hecho” (el hecho educativo). ¡No podemos tener la definición y dejarla caer en el camino! Igualmente, hablas de “la falsedad fuera del contexto educativo” de los enunciados del MEN… pero, ¿el MEN describe un estado de cosas? ¿No pertenecen sus expresiones a la segunda columna donde se PRESCRIBE?

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  15. Buenos días compañeros y profesores
    Al leer el cuadro y la explicación realizada por los profesores así como los comentarios de algunos compañeros, me atrevo a comentar lo siguiente:
    1. Efectivamente y como lo había dicho anteriormente los enunciados y las oraciones no son sinónimas, sin embargo los enunciados se valen de estas para constituirse.
    2. Entiendo que el problema que encontró Austin en sus investigaciones a propósito de las palabras y lo que con estas se puede hacer, es el "vacío", que tanto filósofos como gramáticos no pudieron resolver ¿como se llaman las oraciones que no son enunciados? por lo que Austin resolvió llamar realizativos a las oraciones que están en el orden de las preguntas, las ordenes etc, solo prescriben, o manifiestan emociones, pero no registran hechos, es decir no son enunciados porque no entran en el orden de lo V/F.
    3. Por otra parte, la objetividad, no es enunciado porque no entra en el juicio de V/F, ya que es la sociedad que ha construido lo verdadero o falso de algo que se dice ser objetivo.
    entonces me cuestiono ¿realmente se puede ser objetivo sin investigación? o los discursos acerca de la educacion como lo plantea el articulo enviado por el profesor Bustamante desde el observatorio, no son meras prescripciones basadas en consultorias realizados por la OCDE, o Compensar, tal vez la objetividad depende desde la lente con la que se mire la educación, y por lo tanto entra en el campo del relativismo, y las verdades que se enuncian respecto a la educación como por ejemplo "puesto 54", es relativo y depende de quien lo mire. Me atrevería a decir que las políticas educativas que con tantos bombos y platillos ha anunciado la Ministra, para mejorar la calidad del "servicio" de la educación son meras prescripciones, mirados bajo su lente.

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    1. Hola, Jacqueline
      De acuerdo con lo planteado en los puntos 1 y 2. No entendemos bien el 3.; pero, en todo caso, “objetividad”/”subjetividad” puede ser el nombre que, en cierto contexto, se dé a la oposición V/F. Ambas modalidades, hemos dicho, se dan en un contexto, lo cual no quiere decir relativismo, sino acotamiento de validez. Uno puede objetar la validez de los criterios con los que se hace una medición (es decir, aspirar a otra validez, a otra forma de asignar los valores de V o F); pero, una vez hecha la medición, "puesto 54" quiere decir “entre 53 y 55”, pues “54” no es relativo ni depende de quién lo mire; depende de un sistema de medida. Si nos dan un metro y nos piden medir las estaturas de un grupo de personas, las medidas no son relativas, ni dependen de nuestro punto de vista, porque ahora tenemos un metro en la mano.
      Cuidado con un relativismo mal fundado, porque es peor que la cuantofrenia:
      - si objetamos el hecho de medir, no estamos objetando las medidas;
      - si decimos que están mal tomadas las medidas, no estamos objetando el patrón de medida;
      - y si decimos que el metro está alterado, lo hacemos a nombre del “metro estándar”.
      De otro lado, por supuesto que muchos discursos sobre educación son prescripciones de consultores que viven de repetir lo “políticamente correcto”.

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  16. Buenas tardes: Profesores y compañeros

    Como lo define Austin los enunciados (o constatativos) describen hechos, enuncian un hecho, son V\F y están condicionados por la manera como las sociedades y sus hablantes aplican ciertos criterios; también hay características que los diferencian de las oraciones como los modos indicativo, los verbos que se usan para decir algo y los conectores lógicos.
    En la investigación en educación los enunciados describen hechos , la veracidad y falsedad de lo que enuncia el investigador depende de la relación social que se establece al describir algo, al momento de plantear enunciados el investigador se detiene a pensar si lo que enuncia no resulta ser un psuedoenunciado, una oración o (realizativo) donde expresa sentimientos y emociones o por el contrario que estos enunciados sean planteados desde lo inteligible, sean V\F y que permitan la construcción de un conocimiento que describa y devele la realidad de los hechos que puntualiza.

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    1. Hola, Jenny
      Habría que hacer ciertas precisiones en relación con lo discutido, pero en general Jenny hace una observación muy interesante sobre la relación entre educación y teoría de los actos de habla: si la investigación pretende describir un estado de cosas, se supone que produce expresiones constatativas, susceptibles de ser juzgadas —por el campo que comparte sus categorías— de V/F. Sin embargo, gran parte de la llamada “investigación en educación”, parece emitir más expresiones realizativas, del tipo ‘deseos’ o ‘proposiciones éticas’ (de allí que esté plagada del “deber-ser” y de lo “políticamente correcto”).
      Entonces, en estos casos, ¿se trata de investigación o de otra cosa?

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  17. Buenas noches profesores y compañeros.

    Aunque no es el principal propósito de Austin, el pretende comprender cuales son las distinciones hechas por filósofos y gramáticos, en relación a palabras como oración, enunciado, expresión, puede atribuirse esta diferenciación de dichos conceptos, a que tanto la filosofía como la gramática desde su respectiva disciplina los ha abordado desde su propio interés o campo de estudio. Con lo cual no se pretende hacer de los conceptos algo relativo, ya que en el texto se deja bien claro que estos pertenecen a la estructura de la lengua, por lo tanto no hay lugar a la interpretación libre o dialogo de saberes, es más se hace la aclaración de que si se busca describir un hecho por medio de un enunciado, este inevitablemente debe ser juzgado como verdadero o falso. En este punto se puede inferir que Austin propone, delimitar y no hacer un proceso de interdisciplinariedad.
    Ahora bien desde mi punto de vista, los planteamientos de Austin se pueden relacionar con el campo educativo, en la medida en que existe una dificultad en la interdisciplinariedad, es decir la pedagogía como campo de saber, no se encuentra delimitada ya que adapta a su interés (y no siempre de manera adecuada o acorde a las necesidades de la educación) otras disciplinas como la psicología, medicina o sociología, por lo tanto no se logra categorizar y por ende pensar organizadamente sobre la educación. A esto se le puede sumar que constantemente el maestro abandona la actitud investigativa, y rara vez se ocupa de reflexionar desde donde concibe la educación, cuál es su postura frente al conocimiento, que tan capacitado se siente para enseñar y como está llevando a cabo su práctica cotidiana.

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    1. Danilo, cordial saludo
      No estaría de más que te compraras una cajita de tildes.
      - Interesante la distinción que habría que establecer, según señalas, entre los intereses de los campos de estudio llamados ‘filosofía’ y ‘gramática’. Ahora bien, Austin los llama al estrado para que expliquen algo que sería parte de su campo de estudio, independientemente de las diferencias —profundas— que hay entre ambos. Esto es muy sugestivo, pues cualquiera podría correr a decir, como tú señalas, que se trata de ‘interdisciplinariedad’ y, al contrario, se trata de la independencia de las disciplinas, pero de la coincidencia PARCIAL del objeto de estudio… al menos es el requisito para traerlos en condición de igualdad al debate. Si profundizamos en lo que trae Danilo, ¿podríamos encontrar que el ejercicio de Austin al respecto (filosofía/gramática) contiene un error de procedimiento?
      - ¿Por qué afirmar que la pedagogía es un “campo de saber”? ¿A qué campo nos estaríamos refiriendo? ¿No será más bien que la pedagogía es un objeto del cual se pueden ocupar diversos —ahora sí— campos de saber como psicología (Piaget), sociología (Bernstein), filosofía (Kant), psicoanálisis (Millot), etc.?
      - Que el maestro “abandone la actitud investigativa” presupone —lógicamente— que el maestro estaba en dicha actitud. Pero, ¿por qué tendría que estarlo? ¿No es el asunto del “maestro investigador” un estereotipo que tiene su aparición en un momento preciso? A diferencia de esto, por ejemplo, ¿no decíamos antes que el maestro debía ser un ‘ejemplo’?

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  18. Buenas noche. Para el caso de la entrega 6, la clasificación, el universo es la oración y de ella se podrían desprender las consideraciones que hacen los gramáticos, los filósofos y Austin de las oraciones o expresiones. De acuerdo con la lectura y el cuadro de la entrega se han establecido dos tipos de oraciones según los filósofos y Austin, son ellos: los enunciados para filósofos y constatativos para Austin, expresiones que tiene unas características particulares como su propósito describir, enunciar, sobre ellas se puede emitir un juicio de valor, unas consideraciones gramaticales como el modo indicativo, los verbos ser o estar y los conectores lógicos, además de estar bien estructurados gramaticalmente; las otras los psudoenunciados para los filósofos y los realizativos para Austin se refieren a las preguntas, exclamaciones, etc no registran hechos, manifiestan emociones, prescriben, abren las posibilidades de interpretación pues no sólo se pueden emitir juicios de valor como falsos o verdaderos, usan modos imperativos y subjuntivos, se observa una consideración en particular, que podría estar dada en el escrito por algunos signos que acompañen la oración la “entonación”, que podría dar lugar a diferentes interpretaciones, ¿Estás mojada? ¡Estas mojada!.
    Porqué es importante tener claros los conceptos de oración, enunciados y pseudoenunciados u oraciones constatativos o realizativos y los demás conceptos que a lo largo del seminario podemos ir adquiriendo en el campo educativo?
    El acto de escribir resulta bastante complejo, el texto está compuesto de oraciones con una o varias intencionalidades, lograr entender como en nuestra cotidianidad usamos el lenguaje permitiría dar a nuestros escritos la claridad para que sean leídos desde lo que se desea.
    Así mismo con alguna frecuencia estamos expuestos a discursos, que entendiendo su construcción, desde donde nos ubicamos nos evitaría tomarlos con trivialidad o ligereza.
    Después de leer en las seis entregas que los profesores han hecho de este capítulo del libro de Austin, me pregunto cuántas veces he leído un sin número de teorías sin quizás entender la esencia de cada una de ellas?.

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    1. Hola, Gisella
      Haces una lectura justa del cuadro.
      Nosotros les hemos pedido aplicar los conceptos, hasta ahora vistos, en el asunto educativo. Un asunto muy preliminar, pero para que veamos qué es utilizar una categoría para inteligir asuntos de los que podríamos tomar indicios en el fenómeno educativo.
      Es ahí donde Gisella se va para otro lado: a) “dar claridad a nuestros escritos para que sean leídos desde lo que se desea”; b) “no tomar con trivialidad o ligereza los discursos”.
      Por supuesto que para investigar, para trabajar con seriedad un campo, se necesita, tanto escribir claramente, como tomar los discursos en su complejidad. Pero hasta ahí tenemos una condición necesaria, pero no suficiente. Para poner un ejemplo: estos dos asuntos a los que se refiere Gisella son asumidos por Austin, pero hasta ahí no tendríamos todavía teoría de los actos de habla.

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  19. Buenas tardes profesores y compañeros.
    El cuadro y el texto nos permite identificar tres posturas diferentes con respecto a oración y enunciado, desde los gramáticos, los filósofos y desde el mismo Austin. Los gramáticos llaman enunciado a cierto tipo de oración pero no especifican como denominan a aquellas que no lo son, con esta ausencia se puede decir que en la gramática no hay clasificación sistemática; los filósofos toman el enunciado como fáctico es decir basado en hechos y las oraciones que no son enunciados como pseudoenunciados es decir sin sentido y Austin llama a los enunciados constatativos, que describe el estado de las cosas y que puede ser verdadero o falso, respecto a las oraciones se refiere a estas como realizativos es decir cuando esta emitido se convierte en acción, es una oración declarativa y no puede evaluarse en términos de verdadero o falso. Al traer esto al capo educativo podría verse desde diferentes usos, desde la pragmática el enunciado es un fenómeno variable ligado a la actividad del lenguaje y esta vinculado a un contexto que posee significado dependiendo de la comprensión y la interpretación. Los enunciados se hacen y se ponen a juicio del hablante independientemente de que sean verdaderos o falsos, las oraciones se usan para hacer enunciados por ello no se pude decir que son sinónimos como lo plantea Austin.

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    1. Tatiana, cordial saludo
      También haces una lectura justa del cuadro.
      Pero al pasar al campo educativo, traes a cuento la pragmática, ¡que no había sido mencionada por ti misma en la lectura que hiciste de cuadro! Ojo porque se podría ser inconsistente, no obstante estar diciendo algo cierto. Si algo deja claro Austin es que el realizativo no es —como dices— “un fenómeno variable, vinculado a un contexto”.
      Por eso la siguiente frase de tu intervención queda completamente por fuera de lo conversado: “Los enunciados se hacen y se ponen a juicio del hablante independientemente de que sean verdaderos o falsos”. Finalmente, ¿cómo hiciste para leer bien el cuadro y terminar diciendo que, según Austin, oraciones y enunciados son sinónimos? ¡El cuadro muestra lo contrario!

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