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martes, 25 de febrero de 2014

03. Balance y avance

Balance

          Retomo acá algo dicho a un compañero: en primera instancia, nos ocupamos de los enunciados explícitos. Si no, ¿qué nos garantiza que no estamos imponiéndole al texto lo que él no ha dicho? Lean discusiones del pasado, en relación con las cuales ustedes ya hayan tomado distancia, y verán cuán delirantes somos. Sólo bajo esta auto-exigencia, podríamos insinuar la existencia de presupuestos no explícitos en el texto, pero ¡siempre y cuando los indicios del texto así lo permitan! De igual manera, podemos pensar en implicaciones textuales, pero, de nuevo: siempre y cuando los indicios del texto lo autoricen.
     El asunto del contexto también es crucial, pues —por efectos de la época— todos tendemos a decir que “el sentido depende del contexto”. ¡Nada más contrario al espíritu investigativo cuando se aplica sobre textos! Brevemente: si el contexto fuera determinante, entonces todos los textos que se producen en su seno serían iguales (y, así, daría lo mismo leer hoy la novela La luz difícil que un ejemplar de El tiempo). Y, si los textos no son iguales, es porque cada uno tiene una relativa autonomía en relación con su contexto. Además, si el texto depende del contexto, ¿entonces los textos no hacen contexto?, ¿no inciden sobre otras cosas del momento? Y, bueno, dar cuenta de la especificidad del texto es lo que estamos tratando de ejercitar.

Avance

Pasemos al texto:
«MENÓN: Me puedes decir, Sócrates: ¿es enseñable la virtud?, ¿o no es enseñable, sino que sólo se alcanza con la práctica?, ¿o ni se alcanza con la práctica ni puede aprenderse, sino que se da en los hombres naturalmente o de algún otro modo?».
     ¿Qué dice este fragmento? Supongo que nunca terminaremos de saberlo. Nuestras maneras de entrarle con seguridad estarán marcadas por asuntos que nosotros mismos no sabemos. De ahí que una investigación seria sobre los textos sea, de alguna manera, una investigación sobre nosotros mismos, en la medida en que devela nuestra manera de ver. Bajo estas restricciones (quiero que entiendan que investigar sólo es posible bajo restricciones, no bajo una libertad indeterminada), digamos algo.
     Se trata de la primera prueba del ICFES:

     La virtud:
  • a. se enseña.
  • b. se alcanza con la práctica.
  • c. se da en los hombres naturalmente.
  • d. se da de algún otro modo (ninguna de las anteriores)
     Como ya se anotaba a propósito de una discusión en la primera entrega, se presentan como asuntos excluyentes. “Se presentan como…”. El asunto de si lo son o no, es otra cosa. Y, ¿cómo hacen para presentarse así? Pues mediante un “no” que va excluyendo siempre la opción anterior: es W, o no es W sino que es X, o no es ni W ni X, sino que es Y, o es Z. Tenemos el “no”, el “ni-ni”, el “sino”. De manera que, si aceptamos esta premisa, necesariamente:
  • No se puede enseñar algo que se alcanza con la práctica.
  • No se puede enseñar algo que se da en los hombres naturalmente.
  • No se puede alcanzar con la práctica algo que tiene que ser enseñado.
  • No se puede alcanzar con la práctica algo que se da en los hombres naturalmente.
  • No se se da naturalmente algo que tiene que ser enseñado.
  • No se se da naturalmente algo que se alcanza con la práctica.
     Fíjense en dos cosas: primero, que no estamos teniendo en cuenta la opción Z, pues es inespecífica, pero igual podríamos meterla; segundo, que la virtud ya no es el asunto, pues estamos en la estructura lógica que permite argumentar (podemos poner “virtud”, pero igual podríamos poner “matemáticas”… cualquier asunto).
     Ahora bien, de qué depende que un asunto humano (la virtud, las matemáticas) tenga que ser decidido entre tales opciones. Es claro que no se trata de la intención al tratar de hacerlo efectivo, pues puedo, por ejemplo, intentar enseñar algo que “se alcanza con la práctica” y, el resultado será: vano esfuerzo, recursos desperdiciados. El asunto, entonces, parece depender de la especificidad del objeto. De tal manera, si no conozco dicha especificidad, ¿cómo voy a enrutar mis esfuerzos? Me parece que esto explica la inquietud de algunos sobre el asunto ontológico; y me parece que explicaría algo de la respuesta de Sócrates. Ya veremos.
     Mientras tanto, quiero tres comentarios sobre lo que acabo de decir. Además, he dicho algo falso. ¿Alguien lo detecta?