viernes, 24 de mayo de 2013

Segundo Prefacio (III)

Reproduzco el fragmento del texto en el que Nietzsche despliega el tercer tema que propuso en el Segundo Prefacio:
«Yo no prometo ni proyectos ni nuevos programas para los institutos y para las escuelas técnicas; antes bien, admiro la naturaleza exuberante de quienes están en condiciones de recorrer hasta el final el camino que desde las profundidades del empirismo asciende hasta la eminencia de los auténticos problemas culturales, y desde allí arriba regresa hasta las llanuras de los reglamentos más áridos y de los planes más minuciosos; al contrario, me contento con haber escalado --jadeando-- una montaña mediana, y con poder gozar de una vista abierta: en cuanto a los aficionados a los proyectos, verdaderamente en este libro no voy a poder contentarlos».
Si Nietzsche estuviera negando, como en los casos anteriores, una característica del lector, podríamos, también como en los casos anteriores, buscar la propiedad de la cultura que se opondría a tal postura. Recordemos que las otras dos negaciones fueron: 1. No a la prisa y 2. No hacer intervenir ni la propia persona ni su cultura.

Las propiedades de la cultura a nombre de las cuales niega esas posturas de lector (y no las niega porque sean infrecuentes), son, respectivamente: 1. La cultura es tiempo recobrado a la satisfacción inmedita. 2. La cultura no atañe a lo singular (la persona) ni a lo particular (la persona en tanto parte de un colectivo con ciertas costumbres), si no a lo universal de la condición humana... aunque la cultura se manifieste, indefectiblemente, en productos concretos.

Pero, en este caso, no se trata de una condición que vaya contra la cultura. En el fragmento se habla de la manera razonable de construir un proyecto: estar en contacto con los asuntos más empíricos (pensemos en la escuela: las baterías de sanitarios, los bombillos, los refrigerios, los salarios, la basura); y de ahí, ascender hasta la inminencia de los auténticos problemas culturales (pensemos en la escuela: los asuntos del saber que le están encomendados); y, finalmente, desde allí regresar hasta las llanuras de los reglamentos más áridos y de los planes más minuciosos.

No está diciendo que hacer proyectos es negativo; está diciendo que él no los va a hacer. Es más: admira la naturaleza exuberante de quienes están en condiciones de hacerlo. Lo que pasa es que para hacer planes educativos se necesita una condición muy especial: poder bajar hasta los asuntos empíricos, pero no quedarse en ellos, no quedarse en esa perspectiva cuya importancia, por otro lado, no se niega, pero sí se subordina. Y, al mismo tiempo, ser capaz de no perder de vista los auténticos problemas culturales. En nuestro medio educativo sobran las personas que hacen planes... el asunto es que han perdido completamente de vista los auténticos problemas culturales (si alguna vez los tuvieron a la vista). Además, ¿quién, que tenga esta percepción, se va a tomar el trabajo de "bajar" hasta los problemas empíricos? Con seguridad los habrá, pero para encontrarlos toca ejercitarse en medio de las condiciones puestas por el dicho "buscar una aguja en un pajar".

La tercera negación, entonces, se refiere a él mismo: Nietzsche se declara incapaz de hacer planes. Ni siquiera se muestra en ese momento como capaz de ascender hasta la cima de los problemas culturales. Dice haber escalado, y con mucho esfuerzo, más bien una montaña mediana. Le faltaría, entonces, todavía, para poder hacer planes educativos. Planes que, no por ser necesarios, dejan de ser "áridos" y "minuciosos". Áridos, de cara a la eminencia de arriba, minuciosos de cara a las especificidades de abajo.

Si al mencionar los planes estuviera haciendo mención a las idealizaciones de las que hemos hablado en otras entregas, el panorama sería otro. Por supuesto que la gran mayoría de los proyectos educativos de los que tenemos conocimiento se hacen a sabiendas de que hay un lugar eminente --la cultura-- y un lugar empírico. Pero al no tener cómo entrar en contacto con el primero, se lo reemplaza por una idealización que, al menos, tiene el semblante (para quien se lo quiere creer) de lo eminente. La negación de Nietzsche, en ese caso, sería al proyecto en tanto ideal, en tanto utopía sin vínculos con lo actual. Recordemos: según nuestro autor, se puede hablar en tono de profecía siempre y cuando los dichos correspondientes tengan la estructura de una predicción: a) con fundamento en los indicios de hoy; b) con conocimiento de cómo se producen los efectos; y c) con disposición a crear condiciones de posibilidad en tal sentido. Así las cosas, la negación del ideal sería en nombre del trabajo, de la disciplina que requiere la cultura. De manera que a un lector puesto en el lugar de la "libertad" (desde donde se lanzan idealizaciones con la seguridad de una superioridad moral), se le podría oponer un lector del límite, de la disciplina.
«Sin lugar a dudas, veo aproximarse una época en que hombres serios --al servicio de una cultura completamente renovado y purificada, y con un trabajo común-- pasarán a ser también legisladores de la educación cotidiana, de la educación que conduce precisamente a esa cultura. Probablemente, éstos volverán a trazar proyectos... pero ¡qué lejana está esa época y cuántas cosas deberán suceder entre tanto! Quizás, entre el presente y esa época, se habrá destruido el instituto, tal vez se habrá eliminado hasta la universidad, o, por lo menos, se producirá una transformación tan total de las escuelas citadas, que sus viejos programa se presentarán ante las miradas futuras como residuos de la época de los palafitos».

9 comentarios:

  1. Iván Ramírez Amaya
    Nuevamente ofrezco disculpas por no hacerme presente el lunes pasado por innumerables sucesos. Leyendo el fragmento de Niezsche logro ver a un pensador desprovisto de arrogancia, contrario a lo escuchado como antecedente del filósofo alemán. Desnuda sin duda a toda la arrogancia de los “visionarios” que al paso de los años han pontificado sobre las políticas educativas, la educación y por supuesto la escuela. Han dejado de lado lo más importante. La cultura, como resultado de la interacción del los hombres como sujetos sociales. Niezsche dice “antes bien admiro la naturaleza exuberante de quienes están en condiciones de recorrer hasta el final del camino que desde las profundidades del empirismo asciende hasta la eminencia de los auténticos problemas culturales…” se ve inferior a la tarea y por lo tanto piensa que otra persona puede dedicarse a ella de pleno y hacer bien la labor. Es gracioso ver que después de 141 años de discurso nicheano aun no entendamos –entiendan los legisladores educativos- que el objetivo de la escuela es la cultura con sus característica de inmediatez y universalidad, manifiestas en productos concretos, no ideales “utópicos” de fácil interpretación y difícil ejecución como lo expuesto con la “libertad” tan inverosímil pero afecta a los discursos de “superioridad moral” en diferentes circunstancias y lugares.” Zapatero a tus zapatos” diría el refranero, el planificador a planificar, teniendo en cuenta que la escuela no es solo “ideal” también es empírica-real- con sus dificultades y con reglas que la organizan es decir con disciplina. Tengo duda profesor y compañeros en la comprensión que se da sobre la cultura REEMPLAZADA, entendí que la cultura al ser “idealizada” se extrae de las planificaciones y proyectos en la escuela? La relación entre cultura, escuela y proyectos es ideal en cuanto a que no se puede desarrollar al interior de la misma escuela técnica? Por ultimo “¡que lejana esta esa época, se acabaran los institutos y las universidades y las futuras generaciones los verán como residuos de palafitos” Niezsche verdaderamente practicaba la profecía, casi siglo y medio después es lo que hoy vemos. Institutos y escuelas técnicas sin proyectos. Los encargados no lo leyeron? Lo leyeron y no lo entendieron? No les intereso entenderlo?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Iván

      ¿No era Nietzsche arrogante? Al menos en este texto no tanto… Pero no sé en qué sentido podamos abordar ese tema, pues suele llamársele así a quien tiene cosas que decir y las dice como tiene que ser. Se lo dice de Borges, por ejemplo, ¡semejante escritor ante quien sólo quedaría quitarse el sombrero! De manera que la acusación de “arrogante” a veces retrata más a quien la dice que a aquel a quien va dirigida. Pero, bueno… Lo que sí me parece más aterrizado es lo que dice Iván sobre los ‘visionarios’ —sin referencias a nuestra política local, supongo— que pontifican sobre las políticas educativas, la educación y la escuela. Ahora bien: son arrogantes porque, según veíamos entregas atrás, hablar sobre el porvenir de las educación sin arrogancia es hacerlo a la manera de la predicción: usando indicios actuales (sensibles desde una teoría), con conocimiento de causa y creando condiciones de posibilidad. Los arrogantes de los que habla Iván (casi todo el mundo en educación) no cumplen ninguna de esas 3 condiciones.

      De otro lado, la cultura no es, como dice Iván, el “resultado de la interacción de los hombres como sujetos sociales”. Esa es justamente la cultura que —según Nietzsche— el lector no tiene que hacer intervenir. La cultura, aquella que está en el horizonte de la escuela, es un saber hacer con la indigencia humana, con el misterio de lo humano. Dijimos que esa se materializa en productos específicos, claro está, pero no podemos tomar éstos como la cultura.

      Curiosamente la época no tiende a confundir la cultura con “ideales utópicos de fácil interpretación y difícil ejecución” como dice Iván, sino con lo más ramplón, con el kitsch... Como cuando se piensa que cultura es moda, performances donde el artista se corta un dedo, etc.

      No entiendo bien la pregunta de Iván, pero intento responder. Los proyectos y planificaciones escolares son un puente entre la cultura y los asuntos empíricos. La planeación no es cultura y la cultura no se saca de la planeación. La relación entre cultura, escuela y proyectos no puede ser ideal. Ideal sería el referente del proyecto. Si hay ideal, ya no hay puente entre la cultura y lo empírico. Y el problema con el ideal no es que no se pueda realizar (¡a veces se realiza!: hay gente que se gana la lotería), sino la posición en la que deja al sujeto asumiendo la cotidianidad (a propósito de esto, quien esté interesado podría leer el ensayo «Acerca de la idealización en la vida privada y colectiva», de Estanislao Zuleta).

      Eliminar
  2. Neyireth Castillo


    Para Nietzsche la realización de proyectos educativos requiere, que se tengan en cuenta asuntos como lo empírico (todo aquello que hace parte del currículo, necesario para el desarrollo del proceso educativo) y los problemas culturales (un adecuado Proyecto Educativo Institucional P.E.I, las asignaturas y en ellas el adecuado plan de estudios que responda a las necesidades del educando), es decir que para crear un proyecto es necesario tener en cuenta variados aspectos.

    Aquí podemos referirnos a lo que aseveraba el profesor Guillermo, al hablar de Tiempo y Cultura (Segundo prefacio I): “Las personas que se relacionan con la educación tienen prisa. ¿Han oído hablar de los “resúmenes ejecutivos”? Son hechos para los administradores de la educación”, pues si los administradores de la educación no tienen no se toman el tiempo necesario para realizar un plan educativo, analizando los diferentes aspectos que influirían en su elaboración y ejecución difícilmente podrán presentar un verdadero proyecto. Por ello dice Nietzsche que él no haría un proyecto debido al gran trabajo que ello conlleva y que difícilmente lograría terminar. Entonces son irresponsables quienes hacen proyecto educativos “express” a la carrera sin tomarse el tiempo suficiente.

    Nietzsche muestra una gran preocupación cuando afirma que “Quizás entre el presente y esa época se habrá destruido el instituto, tal vez se habrá eliminado hasta la universidad” porque con los planes express se va deteriorando el sistema educativo (caso hoy el SENA y las universidades públicas), ya en su época lo “preveía” Nietzsche porque hoy se esta viviendo. Cuando afirma que “Sus viejos programas se presentarán ante las miradas futuras como residuos futuros de la época de los palafitos” lo cual da cuenta de los proyectos hechos sin tomar en cuenta las condiciones de la época.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Neyireth

      De acuerdo en el primer punto de los planes, pero completamente en desacuerdo sobre el segundo: Los grandes asuntos de la cultura, ¿qué tienen que ver con el PEI, con un plan de estudios “que responda a las necesidades del educando”? Esto último —responder a las necesidades del educando— es una de las transformaciones que Nietzsche denuncia en el Primer Prefacio: pretender que la cultura abandone sus supremas pretensiones de soberanía, para ponerse al servicio de otra forma de vida. ¿Qué entendiste, entonces, cuando Nietzsche habla de despreciar la propia cultura y la propia persona? ¡La educación NO responde a las necesidades del educando! En cambio de eso, LE CREA NUEVAS NECESIDADES EN RELACIÓN CON EL SABER... que no podrían nacer de su contexto ni de su corazoncito.

      La falta de tiempo también afecta —como dice Neyireth— la hechura de planes. Pero, según me parece, por no ascender hasta la eminencia de los auténticos problemas. Pues para bajar a lo empírico no se necesita tanto tiempo. Y, claro, resultan “irresponsables quienes hacen proyecto educativos a la carrera”, como señala Neyireth.

      Que quizá en el futuro se hayan acabado las instituciones X y Y no me parece una preocupación. Más me parece una prueba de que Nietzsche las considera contingentes. ¿Qué habrá mañana a cambio de esas viejas instituciones? En la respuesta está la clave para saber si la especificidad de la cultura tiene ahora un nuevo mecanismo para realizarse o si hay que apagar la luz e irse.

      Los proyectos de los que habla Nietzsche NO se hacen “tomando en cuenta las condiciones de la época”; se hacen, más bien, desde la llanura, teniendo en cuenta la montaña y el abismo.

      Eliminar
  3. Diego Fernando Franco Loaiza1 de junio de 2013 a las 19:49

    Quiero antes de mi intervención pedir excusas por no asistir a la clase presencial del pasado Lunes 27 de Mayo, Profesor no se si ud envió un correo o lo publicó en sus comentarios, pero sinceramente no me enteré.

    Ahora si mi intervención:

    Cuando Nietzsche escribe su texto, considero que lo hace de una manera propositiva, es decir que existe una invitación entre lineas a pensar el tema de la educación. y lo hace de esta manera para que sus palabras no queden sumergidas en un tiempo y en un espacio, por eso toma distancia de algunas situaciones como las que se plantean en la entrega de hoy con la elaboración de los proyectos. Pero, ese alejamiento se realiza con el proposito de encontrar en sus escritos una manera de construir las relaciones escolares en nuestro tiempo. Se puede observar que continua criticando el empirismo y la subjetividad cuando dice:

    "al contrario, me contento con haber escalado -jadeando- una montaña mediana, y con poder gozar de una vista abierta: en cuanto a los aficionados a los proyectos, verdaderamente en este libro no voy a poder contentarlos"


    Esa vista abierta es lo que en entregas pasadas ya se habia mencionado sobre el No encasillarse en fundamentos subjetivos y empíricos para crear los saberes. El saber se construye entonces teniendo en cuenta los campos intelegibles, los problemas culturales y los procesos subjetivos.

    Nietzsche declara su admiración por aquellas personas que realizan proyectos, y lo hace porque la realización de éstos es un asunto bastante complejo en una sociedad como la nuestra. Llevar a cabo un proyecto es ejecutar todo un plan específico que ha sido modificado por la experiencia y que tiene elaboraciones teóricas y eso realmente es un acto de admiración. Cabría entonces preguntarse si realmente los proyectos que se ejecutan tienen en cuenta dichas construcciones? o por el contrario... todos los proyectos que se hacen parten solamente de la experiencia? Entonces existe una preocupación del autor cuando toma distancia al no realizar los proyectos. Una preocupación por que todos los proyectos que se realicen puedan tener en cuenta los asuntos empiricos y los autenticos problemas culturales.


    Por otro lado, no estoy de acuerdo con lo que dice el compañero Ivan en cuanto a que Nietzsche "se ve inferior a la tarea y por lo tanto piensa que otra persona puede dedicarse a ella de pleno y hacer bien la labor."
    Considero más bien que el autor pone en cuestión el asunto con la idea de que los docentes que hacemos parte de este sistema educativo nos pongamos en la tarea de realizar aquello que el dice no poder hacer, no porque no tenga las capacidades de hacerlo, más bien porque es una tarea propia, individual, autonoma y tal vez eso es lo que nos debería constituir como docentes, sin embargo mi posición suena utopica teniendo en cuenta las condiciones que se dan actualmente en las instituciones escolares, condenadas por las politicas del ministerio y del estado mismo. Lo veo más bien como un llamado a la reflexión y reeificación de lo que venimos haciendo en la escuela.

    Por último quiero preguntarle profesor sobre su afirmación:
    "Para hacer planes educativos se necesita una condición muy especial: poder bajar hasta los asuntos empíricos, pero no quedarse en ellos, no quedarse en esa perspectiva cuya importancia, por otro lado, no se niega, pero sí se subordina"... Porque se habla de una subordinación de los asuntos empiricos?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Diego

      Los que no se enteraron de la reunión es porque no leen el blog con la frecuencia esperada. Por ejemplo: Diego habla de “la entrega de hoy”, que está fechada mayo 24 y él responde el 1 de junio, ¡8 días después! Ahí estamos pintados.

      Diego habla de “construir las relaciones escolares en nuestro tiempo”… y yo me pregunto: si son “escolares”, ¿qué tiene que ver ahí “nuestro tiempo”?, ¿no rechazó Nietzsche la intromisión de la persona y de su cultura (“nuestro tiempo”)?, ¿acaso la escuela cambia porque estamos en otro tiempo? Hemos hablado bastante, pero parece poco, de que la especificidad de la escuela (y de la cultura) no tiene que ver con la época... aunque sus formas superficiales se deban efectivamente a la época.

      Dijimos que no hay crítica al empirismo. El fragmento citado por Diego para atestiguarlo nada tiene que ver.

      De acuerdo con que “El saber se construye teniendo en cuenta los campos intelegibles, los problemas culturales […]”, pero no sé cómo justifica Diego meter en esa lista “los procesos subjetivos”. ¿Ha hablado Nietzsche de eso? O mejor: en lo que dice Nietzsche, ¿podemos inferir algo de eso?, ¿presupone algo de eso? Que yo recuerde, lo único parecido es la posición del combatiente, pero eso no está puesto en términos de “procesos subjetivos”, sino de decisiones... políticas, si quieren.

      Nietzsche NO dice que realizar proyectos sea “un asunto bastante complejo en una sociedad como la nuestra”. ¡Qué manía la de meter su propia cultura! ¿Si ven que Nietzsche tenía razón…?

      De acuerdo con Diego en lo siguiente: los proyectos que conocemos echan mano de lo empírico y no se toman el trabajo de ir los auténticos problemas culturales. Pero el desacuerdo que dice tener con Iván, en realidad lo tiene con Nietzsche, quien afirma: «al contrario, me contento con haber escalado —jadeando— una montaña mediana, y con poder gozar de una vista abierta». Pero el mismo Diego lo dice a renglón seguido: “aquello que él dice no poder hacer, no porque no tenga las capacidades de hacerlo […]”. Y aquí agrega Diego —pues Nietzsche no dice ni insinúa nada parecido—: “porque es una tarea propia, individual, autónoma”. ¿Hacer planes educativos es una tarea propia, individual, autónoma? Tal vez un nivel de la planeación, pero no toda.

      Por último, la subordinación de lo empírico: está insinuado en la metáfora de ascenso y descenso: en la cúspide de la montaña está la eminencia de la cultura y en las profundidades está lo empírico. O sea: el dispositivo tiene como asunto mismo la cultura, no la empiria; o sea, la cultura es necesaria; y, para efectuarse, se ve obligado a aterrizar en asuntos empíricos que, en consecuencia, son contingentes.

      Eliminar
  4. Decía el maestro Bustamante en ese diálogo tembloroso al que asistimos muy pocos: “producir la necesidad de la lectura da existencia al maestro”. Insinúo el temblor porque conmueve aquel rostro adusto, su frente ceñida, el silencio previo a esa palabra que se dona y cuyo imperceptible temblor nos sacude en ese esfuerzo por mostrar un tiempo acumulado que se llama cultura.
    Tremenda lección... gracias maestro por semejante experiencia... difícil e inolvidable...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jorge Alejandro Ospina
      (III Semestre)
      Un tiempo denominado "acumulado" pareciera remitir a un "ahorro de tiempo". Cuando hablamos de tiempo acumulado, entonces, diríamos que ha sido tiempo ahorrado. Cabría hasta la afirmación de que el tiempo sobra o que este ha sido amontonado o apilado. Me quedo con la definición de tiempo "recobrado" que se llama cultura.

      Un saludo.

      Eliminar
    2. Jorge Alejandro Ospina
      (III Semestre)
      Se me olvido enfatizar la diferencia de acumulado (ganancia) con la de recobrado (recuperado).

      Eliminar