Reproduzco a continuación las dos primeras intervenciones: la invitación de Menón y la respuesta de Sócrates.
MENÓN: Me puedes decir, Sócrates: ¿es enseñable la virtud?, ¿o no es enseñable, sino que sólo se alcanza con la práctica?, ¿o ni se alcanza con la práctica ni puede aprenderse, sino que se da en los hombres naturalmente o de algún otro modo?
SÓCRATES: ¡Ah… Menón! Antes eran los tesalios famosos entre los griegos, tanto por su destreza en la equitación como por su riqueza; pero ahora, por lo que me parece, lo son también por su saber, especialmente los conciudadanos de tu amigo Aristipo, los de Larisa. Pero esto se lo debéis a Gorgias: porque al llegar a vuestra ciudad conquistó, por su saber, la admiración de los principales de los Alévadas —entre los que está tu enamorado Aristipo— y la de los demás tesalios. Y, en particular, os ha inculcado este hábito de responder, si alguien os pregunta algo, con la confianza y magnificencia propias de quien sabe, precisamente como él mismo lo hace, ofreciéndose a que cualquier griego que quiera lo interrogue sobre cualquier cosa, sin que haya nadie a quien no dé respuesta. En cambio, aquí, querido Menón, ha sucedido lo contrario. Se ha producido como una sequedad del saber y se corre el riesgo de que haya emigrado de estos lugares hacia los vuestros. Sólo sé, en fin, que si quieres hacer una pregunta semejante a alguno de los de aquí, no habrá nadie que no se ría y te contesté: «Forastero, por lo visto me considera son ser dichoso —que conoce, en efecto, que la virtudes enseñable o que se da de alguna otra manera—; en cambio yo, tan lejos estoy de conocer si es enseñarle o no, que ni siquiera conozco qué es en sí la virtud».
También yo, Menón, me encuentro en ese caso: comparto la pobreza de mis conciudadanos en este asunto y me reprochó el no tener por completo ningún conocimiento sobre la virtud. Y, de lo que ignoro qué es, ¿de qué manera podría conocer precisamente cómo es? ¿O te parece que pueda haber alguien que no conozca por completo quién es Menón y sea capaz de conocer si es bello, rico y también noble, o lo contrario estas cosas? ¿Te parece que es posible?
Acato la instrucción. Leo en la intervención de Menón una amalgama de rutas interrogativas que es posible diferenciar. El tema, problema o cuestión es uno solo: la virtud. Menón no parece interrogarse por la esencia de la virtud (su ontología) sino por otras cuestiones, que podrían ser más o menos próximas a lo que sería la virtud pero que no lo son, en sentido estricto se pregunta por si: Uno, la virtud es enseñable o no es enseñable; dos, la virtud se puede aprender o no se puede aprender; tres, la virtud viene dada como condición natural de los hombres o se adquiere como práctica, como ejercicio, como hábito. Hasta aquí no he avanzado mucho pero noto que una cosa sería preguntarse por lo que es la virtud y otra muy distinta interrogar por su enseñabilidad, o por su aprendibilidad; mejor dicho: ¿se enseñan esencias? ¿Se aprende lo esencial de algo? Cuál sería, en últimas, la relación (la conexión) entre lo que algo es y su “trasmisión” y/o “asimilación” como enseñanza o como aprendizaje. Tantos años en las aulas de clase y resulta difícil precisar que es aquello que se profesa enseñar. ¿Un profesor de ciencias enseña ciencias? Tengo la sospecha de que el objeto de aquel profesor es la enseñanza de la ciencia y no la ciencia misma. Esa traducción, esa mediación, ese paso, ese esfuerzo divulgativo introduce ruido entre lo que algo es y lo que decimos que es.
ResponderEliminarJhon, cordial saludo. Gracias por tu intervención.
EliminarNo entiendo un par de cosas: dices que Menón no se interroga por la esencia (ontología) de la virtud, pero luego dices que la alternativa que toma (preguntarse por su enseñabilidad o por su aprendibilidad) puede ser resumida como “¿se enseñan esencias?”. Entonces, o Menón sí se estaba preguntando por esencias, o no es cierto que su ruta se pueda sintetizar en esa pregunta.
Otra: has precisado que Menón sólo se ocupa de la virtud; y que, por ese camino se pregunta por su enseñabilidad o por su aprendibilidad… y, sin embargo, llegas a “¿se enseñan esencias?”, que es una pregunta general (no aplicada exclusivamente a la virtud).
Estoy de acuerdo en que es distinto: uno, preguntarse qué es la virtud y, dos, interrogar por su enseñabilidad o por su aprendibilidad; esto tiene todo que ver con nuestro asunto de la educación: ¿sabemos cuál es la esencia de los asuntos que enseñamos? (sea física, historia… lo que sea). Aquí te pregunto, Jhon, ¿en qué terreno se responde esa pregunta? Y para todos: ¿podemos caracterizar la época por la que atraviesa la educación como una época preocupada por la enseñabilidad? ¿Qué implicaciones tiene esto, o afortunadamente superamos ese vicio griego de preguntarse qué es algo, para poder saber sobre su enseñabilidad? Esto podríamos aunarlo a las preguntas de Jhon (más difíciles): “¿Se aprende lo esencial de algo?” y “¿Cuál sería la relación entre lo que algo es y su ‘trasmisión’ y/o ‘asimilación’?”, que tocan el corazón de nuestra actividad de docentes. Efectivamente, como dice Jhon, la acción del maestro (traducir, mediar, hacer un paso, divulgar) introduce ruido ntre lo que algo es y lo que decimos que es. Ahora bien, ¿se trata de ruido?
Jhon: Coincido en que a través de la pregunta que formula Menón, se plantean 3 lugares 'distintos' desde los cuales referirse a la virtud; no obstante, no percibo una 'amalgama' entre ellos, sino más bien que se los plantea de una manera en la que éstos se excluyen entre sí: "¿ES ENSEÑABLE?, ¿o no es enseñable, sino que SÓLO SE ALCANZA CON LA PRÁCTICA?, ¿o ni se alcanza con la práctica, ni puede aprenderse, sino que SE DA EN LOS HOMBRES NATURALMENTE o de algún otro modo?".
EliminarEsta diferenciación que pongo de presente me obliga a preguntarme acerca de la-relación o no-relación entre ellos. Es decir, aquello que es enseñable, no deviene de la práctica y -por supuesto- nos ha sido negado naturalmente; o de otra manera: aquello que nos es 'donado' natural, no resulta 'efecto' de una práctica y a su vez no requiere de ser enseñado.
Acuerdo con Luz (aunque ambos podríamos estar equivocados): se trata de asuntos excluyentes: ahí está la palabra "solo" y la expresión "ni X ni Y".
EliminarTiene razón profe... Amalgama y ruido resultan inapropiados, ambiguos, imprecisos, extravío el argumento con estas palabras... Gracias
EliminarSi solo la ciencia es enseñable, si la virtud al no ser parte de la ciencia no es enseñable, si no existen maestros ni discípulos que intercambien conocimiento sobre la virtud, ¿Cómo los sujetos recuerdan por si mismo lo que su alma conoce en especial sobre la virtud?
ResponderEliminarAl parecer es la dialéctica una de esas herramientas por la cual nos acercamos al conocimiento divino, del cual procede la virtud. De esta manera Menón participa en la conversación aportando tesis diferentes o conviniendo conclusiones. Al final convienen en algunas cosas que ya se han dicho, pero no ha sido fácil, a pesar del esfuerzo solo rasguñan algunas cosas del objeto que se han propuesto reflexionar, no han logrado por ejemplo definir la virtud, la esencia.
Esta lectura me deja la sensación de que el aprendizaje es recordar, es substraer algo que se encuentra dentro de nosotros y ese proceso se discurre problemático porque al adquirir cuerpo material nos alejamos de las esencias de las cosas, dando apariencias diversas a una solo objeto, por ejemplo el hecho de que la virtud, las abejas y las formas geométricas son percibidas en variedad de aspectos pero que en realidad son una sola.
Si ello es así, la labor del maestro es invitar al discípulo a levantar la cabeza, a erguirse de tal manera que logre superar el mundo de las apariencias por medio de la razón, pero con la imposibilidad ya aceptada de que el maestro no podrá revelarle la esencia de las cosas ni el discípulo captarla con seguridad. En este sentido ambos están amarrados en la caverna observando las sombras en la pared. podrá decirle el maestro -mira esas formas, ¿Qué crees que son? el discípulo por su parte intentará hacer su mejor esfuerzo, aunque sin embargo ninguno de los dos podrá estar seguro de lo que son. Aceptando aquella que corresponda mejor a su experiencia o a las evidencias que halla recogido en el proceso. Algo en ellos en este proceso se despertará (intuición) y les permitirá asentir que están en el camino correcto. En este sentido concuerdo con Sócrates no es posible enseñar las esencias de las cosas, solo la ciencia, entendida esta como el compendio de las evidencias validadas que la humanidad a recogido sobre el mundo que les rodea, pero reconociendo que por más claridad que se logre sobre un hecho u objeto, no se podrá alcanzar un 100 % de certeza.
Luis Fernando, gracias por tu comentario.
EliminarEsto va para todos. Independientemente de que lo diga a propósito de la intervención de Luis Fernando.
Si vamos a conversar en el marco de un proceso formativo de maestría, que es en lo que consiste el curso, nos toca obrar de una manera sistemática. Lo dijimos el día de nuestro encuentro presencial: no se trata de la cultura wiki, no se trata de la “opinión”, que por definición se sustrae a una estimación seria, pues sólo pide “respeto”… ¿han oído a algún geómetra pidiendo respeto para un teorema? Se trata, más bien, de argumentación falible, por definición, en una discusión. Entonces, no todos podemos hablar de todo. Dije que, por favor dos personas se refirieran a la primera intervención de Menón y, sin embargo, Luis Fernando empieza hablando de otra cosa. No hizo la tarea. Ahora bien, eso no quiere decir que vuestras inquietudes no tengan que ver con el asunto; a veces podrían tener que ver más que lo que está diciendo cualquiera de nosotros, pero se necesita organizar la discusión.
También podría ser que Luis Fernando esté refiriéndose a la intervención de Jhon, en cuyo caso picó donde no era. Insisto en algo que ya hablamos. El blog tiene la ventaja de que nos muestra, a golpe de vista, la jerarquía de la discusión... cosa muy útil cuando participamos en una discusión en la que no estamos al mismo tiempo. Con esto quiero decir que el blog nos muestra el-objeto-de-la-discusión, en un nivel; los-que-se-refieren-a-él, en un segundo nivel; los-que-se-refieren-a-los-que-se-refieren-a-él, en un tercero… y así sucesivamente. Así, si Luis Fernando se quiere referir a la intervención de Jhon, pues debe picar en el punto donde se da la opción de hacerle a él un comentario, no en el punto donde se comenta la “tarea”.
Pero no parece ser el caso, pues mientras Jhon comentó la primera intervención de Menón, Luis Fernando comentó TODO el diálogo (por él, ¡ya se acabó el curso!... de manera que sólo nos resta pedirle paciencia). En el comentario de Luis Fernando hay una hipótesis muy interesante para nuestra discusión, pero me reservo señalarla, para no incurrir en el mismo pecadillo suyo.
¿Vuelves a intentarlo, Luis Fernando?
Entiendo el propósito del comentario del maestro, en tanto faltó conexión con el reto planteado, sin embargo, mi deseo es no volver a intentarlo, sino señalar o hacer algunas precisiones. La primera: los cuestionamientos de Menón son desproporcionados, en tanto como lo señala Sócrates el no posee ese conocimiento, ¿Quién lo puede poseer? la respuesta indica sin embargo una postura una actitud frente al conocimiento, no se puede estar seguro de lo que se sabe, una duda o una sombra se arroja a lo que se cree saber, a nadie le gusta vivir en la incertidumbre y acampa en las seguridades de la vida ("tanto más, cuanto que él mismo se espontanea a todos los griegos que quieran preguntarle, ninguno queda sin respuesta, cualquiera que sea la materia de que se trate." - En relación Gorgias) Sócrates por su parte acampa en un terreno inestable. Una segunda precisión es complementaria a la anterior: la duda y aprender a ser acertadas preguntas es el inicio del verdadero conocimiento, la seguridad sobre el saber trae una especie de aridez a la ciencia, como lo plantea Sócrates. En pos de este principio Sócrates invita a Menón a preguntarse sobre la esencia de la virtud, "¿Ni cómo podría conocer yo las cualidades de una cosa, cuya naturaleza ignoro?, esta es la primera pregunta que debe hacerse antes de inquirir sobre la posibilidad de su enseñanza. Estas son las ideas que atraviesan mi primera intervención, y como primera no buscaba cerrar la discusión, pretendía plantear mi postura frente a la parte señalada por el maestro, pero que por mi entusiasmo seguí un cause sin medir la distancia a la que llegaba. Una tercera precisión es que Sócrates no cierra el asunto, indica un camino, al hacer la pregunta indicada señala el rumbo de hacia donde debe llevarse el diálogo, no es un tímido avance, en realidad es un gran avance si se está perdido en la ignorancia o mejor en la duda.
EliminarLuis Fernando no leyó mi comentario. No quiere conversar. O mejor: quiere él orientar la conversación. ¿Hacia dónde? ¿Hacia ideas como la de que "a nadie le gusta vivir en la incertidumbre"?... una idea contraria a Sócrates y a Platón... pero eso es otro asunto.
EliminarComentar la pregunta que realiza Menón conduce a pensar inicialmente en dos aspectos desde los cuales se podría realizar algunas glosas: por una parte la intención de quien la formula y de otra parte la pertinencia de la misma en el marco del pensamiento socrático.
ResponderEliminarFrente a la intencionalidad, se debe reconocer de mi parte que sería entrar en especulaciones, más sin embargo, me atrevo a plantear lo siguiente: Dice el autor del “Argumento” (texto de presentación al dialogo, en la versión de link), que el tema de la posibilidad de enseñar la virtud es para Platón una “de sus cuestiones favoritas”; al parecer en otros textos lo ha tratado. La pregunta de Menón entonces, es también o principalmente una preocupación de Platón.
Me parece un dato no menor, al momento de esbozar algún comentario referido a la intencionalidad de la pregunta, ya que si ésta es formulada por un discípulo de Gorgias, es decir desde lo que se podría denominar una perspectiva sofística, se podría asumir como una pregunta capciosa tendiente a poner en dificultades a Sócrates “Me parece una burla, Menon , que quieras suscitar dificultades á un anciano como yo, ahogándome con preguntas” se lee en otro aparte del dialogo; o como una actitud que el mismo Sócrates cataloga como una expresión de imposición y tiranía al manifestar: “Porque en tus discursos no haces más que mandar; cosa muy común en los jóvenes, que, orgullosos de su belleza, ejercen una especie de tiranía mientras están en la flor de sus años. Además de esto, quizá has descubierto mi flaco, el amor por la belleza. Pero te daré gusto y te responderé”. En fin, el asunto de la intencionalidad es un camino demasiado arriesgado para hacer comentarios a la pregunta inicial del dialogo.
La otra forma de comentar la pregunta refiere a su pertinencia en el marco de la filosofía de Sócrates, lo cual al parecer se constituye en un error, ya que para Sócrates es imposible responderla sin antes tener un conocimiento claro de la naturaleza o mejor de la esencia de la virtud. Surgen aquí varias inquietudes: es posible enseñar algo de lo cual no se conoce su esencia? La esencia se formula como una definición, como forma de presentar el “significado? O es posible formularla de otra manera tal y como la construcción de sentido? Y finalmente siguiendo la forma socrática de ver el asunto sería demasiado reducida la gama de cosas que se podrían enseñar, ya que es casi imposible acceder a esas esencias.
Por otra parte, y siguiendo el texto propuesto en el link y no el puesto en la página principal del Blog, valdría la pena conocer el sentido o la comprensión de la palabra (enseñar) en el mundo griego.
Fernando Fonseca Martínez.
Fernando, cordial saludo. Gracias por tu participación-
EliminarSi ustedes están siguiendo las instrucciones, se habrán dado cuenta de que Fernando introdujo un tercer comentario, cuando yo había pedido solamente dos. Lo comentaré, de todas maneras, pero no olviden que yo intento coordinar la discusión y es en esa perspectiva que doy instrucciones. Eso no implica que ustedes no puedan sugerir otras vías… pero hay una función en el dispositivo educativo que consiste en decidir.
Dice Fernando que se referirá a dos aspectos: uno, intencionalidad; y, dos, pertinencia en el pensamiento socrático. Comento sólo el primero, pues ese comentario tendrá implicaciones en relación con el segundo aspecto de Fernando.
Con toda razón se autocritica Fernando: sería entrar en especulaciones… ¡claro, pues lo que estamos leyendo es un texto, no la cabeza de un autor! Y atención (porque ya oigo a alguien objetando este punto efectivamente objetable): si el texto enuncia explícitamente unas intenciones, pues para nosotros serán las “intenciones enunciadas”, no las intenciones a secas. ¿Acaso cuando alguien miente dice que tiene la intención de mentir? Por supuesto que no. ¿Y acaso no dice tener alguna intención? Claro que sí, pero no vamos a “creer” literalmente lo dicho, como si el texto fuera plano y el autor fuera sincero y, además, tuviera completamente el control del texto. En la Odisea, las únicas veces que Odiseo dice que va a decir la verdad es cuando está mintiendo.
Entonces, lo mínimo que podemos hacer es confrontar la estructura del texto con lo que ahí se dice que sería la intencionalidad del autor. Por eso hablo de “intención enunciada”.
Ahora bien, para establecer la intención del texto, Fernando se va al “Argumento” que está incluido en el texto del diálogo que les “linkié”. Está bien consultar lo que otros dicen sobre los tópicos que nos ocupen, pero cuidado con una vorágine que nos puede tragar: el comentario X hace referencia a los autores Z, Y y W, los cuales también podemos ir a buscar; y, cuando los encontremos, veremos que hacen referencias a los autores A, B y C… Cuando lleguemos a las tablillas babilónicas, habrán pasado 10 años y no habremos empezado a leer el texto. Fíjense que la sinsalida está en lo que Fernando trae a cuento del “Argumento”: el tema de la posibilidad de enseñar la virtud es una de las cuestiones favoritas de Platón… ¿y eso explica este texto (el Menón)? No. Fernando nos puso a leer no sólo todo Platón, sino también a los sofistas. Yo, en cambio, los invito a leer el Menón. Que cada uno se lea todo Platón, ¡perfecto!, pero el curso es sobre el Menón. De manera que, paciencia, Fernando. Y por supuesto que tiene razón Fernando, pues el diálogo tiene relación, no sólo con toda la obra de Platón, sino hasta con la caída de una hoja. Pero, en lugar de ampliar para que nos parezca imposible la labor, yo delimito para que a ustedes les parezca posible. La sensación, en el primer caso, podría llegar a ser la impotencia; en el segundo, podría llegar a ser el deseo.
Y leyendo con tranquilidad el Menón, ¿no podríamos llegar a la conclusión de que la enseñanza de la virtud NO es una de las cuestiones favoritas de Platón?
Vamos a discutir qué dice el texto. La vida sigue y ustedes, con ese grano de arena, podrán hablar de qué lugar tiene la virtud en la obra de Platón o cualquier otro asunto así de importante. Pero eso tarda años.
Profesor Guillermo.
EliminarGracias por la deferencia que tuvo conmigo al hacer comentarios a mi intento por comentar la pregunta de Menón, aun cuando se haya realizado de manera irregular con relación a la organización del seminario. Me comprometo a ser más cuidadoso en el seguimiento de instrucciones y a mejorar el manejo de las herramientas tales como los blog. Ese es uno de mis objetivos particulares al tomar el Seminario.
De acuerdo con los comentarios realizados por el profesor se ha de tener en cuenta:
Confrontar la estructura del texto con lo que ahí se dice que sería la intencionalidad del autor; esto último ¿ha de entenderse como en lo enunciado explícitamente y no en la cabeza del autor?; queda la inquietud por el contexto y aquello que el autor asume de ella, ya que en ocasiones se afirma que las palabras se ocupan más de ocultar que mostrar y deben entenderse en la situación en la que se pronuncian. Ahora bien y continuando con el asunto de la intencionalidad. ¿Las intenciones enunciadas se refieren únicamente a lo presentado de manera explicita en el texto por el autor? o dicho de otra manera, ¿Se pueden encontrar únicamente en lo que dice Menón, o es válido también hallarlas en las respuestas o comentarios explícitos de Sócrates tales como: “Me parece una burla, Menon , que quieras suscitar dificultades á un anciano como yo, ahogándome con preguntas”? En todo caso agradecería orientaciones con respecto a la forma en que se realiza la confrontación entre la estructura del texto y lo que ahí se dice.
Así mismo invita a mantenernos en el texto, sin entrar en un espiral de referencias que nos haga asumir tareas irrealizables en el marco del seminario propuesto. En cualquiera de los dos casos el mensaje parece ser el mismo no abarcar tanto para apretar mucho, y recordar que “el que mucho abarca poco aprieta”, lo cual acato y comparto.
Finalmente, solicito la posibilidad de presentar otro comentario a la pregunta de Menón y ponerla a consideración de todos.
1. La pregunta inquiere a Sócrates acerca de si puede o no decir cómo se explica la presencia de la virtud en el ser humano. (¿Intención enunciada?)
2. Parte de la suposición que se entiende lo que es la virtud, la enseñanza y otros conceptos.
3. Al plantear opciones de respuesta, hace alusión a posibles comprensiones a cerca de la virtud: La virtud es algo enseñable, la virtud es un asunto de habilidades y/o destrezas que se logran con la práctica, la virtud es algo con lo que el ser humano nace, algo que ya tiene por naturaleza.
4. Finalmente deja abierta la posibilidad para otro tipo de respuesta, por lo menos en lo que respecta a las opciones aportadas por el mismo interrogador (Menón)
Agradezco nuevamente sus críticas y comentarios, así como los de mis compañeros
Dice Fernando: "Me comprometo a ser más cuidadoso en el seguimiento de instrucciones". Vamos a ver que esto es un asunto crucial en el diálogo. ¡No los molesto por un placer sádico!
EliminarEstudiamos, en primera instancia, los enunciados explícitos. Si no, ¿qué nos garantiza que no estamos imponiéndole al texto lo que él no ha dicho?
Sólo bajo tal perspectiva, podríamos insinuar presupuestos (los cuales casi nunca están explícitos, pues se trata de una época que habla a través de nuestros enunciados), siempre y cuando los indicios del texto así lo permitan. De igual manera, podemos pensar en implicaciones, pero, de nuevo siempre y cuando los indicios del texto así lo permitan.
De otro lado, cuando estamos ante un texto, ¿cómo adjudicarle funciones en relación con el contexto? ¿Se dan cuenta de que si el contexto es determinante, entonces todos los textos que se producen en su seno serían iguales? Y, si no lo son, es porque el texto tiene una relativa autonomía en relación con su contexto.
Mi comentario va desde mi ignorancia asía el deseo de aprender y filosofar en mi existencia, al comentario de Fernando Fonseca Martínez.
ResponderEliminarEs la acotación de platón “También yo, Menón, me encuentro en ese caso: comparto la pobreza de mis conciudadanos en este asunto y me reprochó el no tener por completo ningún conocimiento sobre la virtud. Y, de lo que ignoro qué es, ¿de qué manera podría conocer precisamente cómo es? ¿O te parece que pueda haber alguien que no conozca por completo quién es Menón y sea capaz de conocer si es bello, rico y también noble, o lo contrario estas cosas? ¿Te parece que es posible?” el enunciado de unas intenciones, intenciones que suscitan no solo respuestas sino también dudas y un deseo incesante por el conocimiento para Menón, pero también para mi lectora; mi pobreza , mis reproches y cuestionamientos que intenciona un deseo que se está descubriendo , pero también, está originando una fascinación que va más allá de respuestas lo cual es claro, se marcará un método filosófico que quizás en mi primera experiencia provoque esa tan anhelada duda razonada que fue proyectada por Sócrates a Platón, de Platón a sus estudiantes a Menón y a mi lectora, para que sea proyectada a mis estudiantes con intención de dar esa virtud del conocimiento escondido.
Es claro que iniciar la lectura del dialogo de Menón y platón y no solo una lectura literal, sino también aquella que seduce, cuestiona, indaga desde el ser del lector, es imperante teniendo en cuenta que la naturaleza de las ideas de Platón ha sido de gran influencia además de su papel crucial en el desarrollo de la historia asimismo de impotencia y temor; ya que el solo texto provoca sensaciones y por qué no decirlo emociones y se entra también en discusión y en criticas de ideas partiendo no solo del contexto del texto sino también del mío propio, no sé si exagero pero al leer el dialogo se siente como si las preguntas Sócrates las dirigiera al yo lector. Sí, es claro que hay una intención y no sé si es acelerado pensar que es en sí misma la virtud del conocimiento “En seguida le invita á que se sirva él mismo de este método para determinar la naturaleza de la virtud”.
Enseñar más que una palabra es un vínculo en el saber y es tan cierto que el Menón lo da a entender durante todo el contexto del dialogo, es tan así que se denota como Sócrates arranca el saber a Menón; Aquí el momento que lo confirma “Al parecer, la discusión no ha dado un paso y Menón se ve más asaltado de dudas que nunca. Pero aquí brilla el arte de Sócrates, porque su interlocutor se halla en el punto á que quería reducirle.
Ludy Lucía Lázaro Correa
Otra que no sigue instrucciones...
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