Menón: Requisición a Sócrates. Modalidad de la requisición: demanda. Asunto: génesis de la virtud.
Sócrates: No acepta la requisición. Rechaza la demanda. Asunto: especificidad de la virtud.
Entonces, para poder llegar al saber, es necesario pasar por otro Sujeto (Sujeto2, el profesor; Sócrates, en nuestro caso) que sí ha ganado —vamos a suponerlo— una relación con el saber. Por lo tanto, la relación entre ambos sujetos es heterogénea: aunque crea otra cosa, el vínculo del Sujeto1 es con un rasgo del Sujeto2, no con el saber; mientras el vínculo del Sujeto2 sí sería con el saber. Así las cosas, no aprenden lo mismo, no están en una relación personal, no realizan la misma acción. El primero dice que quiere saber (asunto a comprobar), mientras el segundo se supone que sabe. En consecuencia, el primero demanda, el segundo investiga. El primero paga (o alguien paga por él), el segundo cobra (de alguna manera, generalmente con dinero).
¿Por qué Menón se interesa por lo que hemos llamado “rasgo identificatorio” de Sócrates? Inicialmente, porque está aquejado por la falta y, usando —por error— a Sócrates como semejante, juzga que la relación de éste con el saber es la de algo que tapa su falta (la de Sócrates). ¡Menón quiere ser como Sócrates, obteniendo ese rasgo! Y, efectivamente, Sócrates ostenta ese objeto; pero, si esa fuera su relación con el saber, no podría prestarse para la formación de Menón. Podría quedar satisfecho con el elogio que representa el ser llamado a contestar (es todo un reconocimiento), pero de tal manera quedaría convertido —paradójicamente— en un esclavo del otro: estaría todo el tiempo ahí para obedecer a la demanda (¿no es esta la razón por la cual Sócrates habla de quien “se ofrece a que cualquier griego que quiera lo interrogue sobre cualquier cosa, sin que haya nadie a quien no dé respuesta”?). Y, a su vez, con tal postura eterniza la demanda del otro; es decir, condena también al estudiante a pedir todo el tiempo, a no poder tener una relación auténtica con el saber. O sea: hechos el uno para el otro… pero no habría proceso formativo.
He ahí las razones por las cuales Sócrates rechaza la demanda. Por eso intenta mostrar que la relación entre los dos, que a Menón le luce homogénea, tiene que ser heterogénea: yo no sé, pero eso no me hace igual a ti (que, al hacer una demanda, declaras no saber), pues tú sabes más de lo que reconoces.
En otras palabras, Sócrates va a mostrar (no a argumentar) que su relación con el saber no tapa su propia falta (es más: él dice estar aquejado, como sus paisanos, de una “sequedad del saber”). Pero, para eso, tiene que exponer un saber (aunque esté incompleto). Ahora bien, no lo hará principalmente a la manera de una ostentación (aunque algo de eso pueda haber), de la que más bien acusa veladamente a Gorgias; por eso habla irónicamente de una confianza y una magnificencia “propias de quien sabe”. Más bien expondrá un saber desde un lugar que podríamos llamar docta ignorancia, pues no se trata de un simple ignorante —a quien, por otra parte, no valdría la pena escuchar—, sino de alguien a quien se le ve (no es que muestre) un saber con el cual conduce la charla, un saber con el cual va a cambiar el objeto de la charla, pasando de la génesis de la virtud —indagada por Menón en su pregunta inicial—, al asunto de la especificidad de la virtud (como condición previa).
Al tiempo que asume, para hablar, un lugar distinto al que le fue asignado, conquista un lugar y le da otra cualidad al objeto, cuyas características pasan de estar presupuestas a tener que ser expuestas. Esto le dará al saber propiedades más complejas que las de ser un simple rasgo identificatorio (algo incluso contingente), para pasar a tener su propia esfera de problemas (en la cual aparece bajo la modalidad de la necesidad):
“Y, de lo que ignoro qué es, ¿de qué manera podría conocer precisamente cómo es?”.Frase aplicable a cualquier objeto cognoscible, no solamente al asunto de la virtud. Sócrates no trata el tema desde la perspectiva casual que lo pueda traer a cuento, sino por el lado de lo que lo hermana con cualquier objeto de conocimiento. A esa escala —oh, sorpresa—, resultan comparables la virtud y Menón… pero igualmente cualquier cosa que pongamos ahí, siempre y cuando queramos dar cuenta seriamente de ella (en función de lo que sepamos hasta el momento, claro está).
Sócrates usa la demanda de Menón, para ponerla en crisis, pero no sin crear unas nuevas condiciones de posibilidad para la formación. Bajo tales condiciones, Sócrates no será un esclavo de la demanda de Menón, pero tampoco condenará a Menón a tener que seguir preguntando eternamente a Sócrates. El maestro, podemos afirmar, se sirve de la equivocada asignación de lugares, para ir más allá, al punto que resulte prescindible como maestro. Cuando la relación con el saber cambia, cuando ya podemos decir que estudiante y maestro se van igualando… desaparece la relación, ya no es necesaria. Así, la formación consistiría en hacer las cosas de manera tal que el maestro está condenado a ser abandonado por el estudiante. Si la relación permanece, se trata de otra cosa. Y si la relación, de entrada se plantea entre pares —algo imposible, si del saber se trata—, pues también se trata de otra cosa, no de formación.
No estamos diciendo que todo esto pueda comprobarse en el diálogo, pues es muy poco tiempo, pero sí parece posible inferirlo.
Buenos Dias profesor Guillermo, Buenos dias compañeros
ResponderEliminarDefinitivamente en este segundo semestre de la maestria estoy aprendiendo a vencer mis propios miedos uno de los más significativos atreverse a ser el primero incluso para elaborar un comentario, y someterse a las críticas, pero tengo claro que hay que correr riesgos aún cuando nos equivoquemos :
Frente a la pregunta ¿cómo podemos llamar al Campo creado por Socrátes con la enunciación de la respuesta ?
Si llamamos "demanda " al campo creado por El Menón yo asumo que al campo creado por Socrates lo podemos llamar El Campo De la Formación .Asumo que ese traspaso que se da del campo de "la demanda" al campo de la formación es lo que de alguna forma Socrátes hace con el Menón.
Socrates habla de un lugar distinto al que le fue asignado ,para ir más allá, conquistar un lugar el campo de la formación.
Lo más destacable a mi parecer en este traspaso de campos es cuando nos detenemos en la relación con el saber y nos damos cuenta que cambia.
Esto le dará al saber propiedades más complejas al maestro y al aprendiz , Socrates muestra que no se puede partir de una relación homogénea en este campo tiene que ser heterogénea y tampoco acepta la esclavitud que implica "la demanda " tanto para el aprendiz como para el maestro ,cuando la relación del saber cambia , la formación consistiria en hacer las cosas de manera tal que el maestro este condenado a ser abandonado por el estudiante la formación no se da por acumulación de demandas sino hay que romper con la demanda pero contacto y poco a poco y esto lo manifiesta Socrátes con respecto a la enunciación del Menón .
Socrátes rechaza los puntos característicos de la demanda ( No puedo darte, no te puedo completar,no detento el saber en tanto rasgo identificario ) sin aún cortar con la posibilidad del vinculo. En el campo de la formación el objeto brilla por si mismo y no por estar adherido a alguien y lleva al aprendiz ha tener una relación auténtica con el saber .A mi parecer el maestro sigue siendo necesario en el campo formativo solo que llega un momento que tiene que dejar ir a su aprendiz dejarlo libre sin ningún tipo de esclavitudes.
Hola, Mariela
EliminarEfectivamente, hay que correr riesgos, aun cuando nos equivoquemos.
Dos comentarios.
Uno: diferenciemos entre Menón y El Menón. Como el primero está dentro del segundo, se presta para confusión. El primero es el personaje de nuestra historieta y el segundo es un diálogo cuyo autor es Platón. He intentado hacer la diferencia, escribiendo en itálicas el nombre del diálogo.
Dos: hemos llamado “demanda” al campo creado por la requisición de Menón (no de El Menón). A su vez, la respuesta de Sócrates es otra requisición (en realidad: una sarta de requisiciones), pero en otro campo, es decir, en condiciones distintas, donde los sujetos toman otro papel y el saber gana otras características. Tu respuesta es que ese campo podemos llamarlo “El Campo de la formación”. Bien. Pero tenemos un problema: en este “Campo de la formación”, creado por Sócrates, también hay demanda… de manera que no habría oposición con el otro, no sería otro campo. Habría inclusión de uno en otro... (y tú misma dices que es un lugar distinto).
Tengo la impresión de necesitar una respuesta de doble efecto, así: primero, arriesgar un nominativo y justificarlo; y segundo, dar cuenta con ese nominativo del lugar ocupado por Sócrates cuando habla de la virtud [el tema del diálogo] asunto del que definitivamente Sócrates “sabe”, es decir, que puede construir juicios sobre la virtud con un mayor nivel de proximidad a su naturaleza, sin obviar que “la naturaleza ama esconderse” (y no me estoy contradiciendo).
ResponderEliminarEntre más vueltas le doy, menos me satisface un solo nominativo, permítanme aquí una suerte de merodeo. Habría en la respuesta de Sócrates una especie de contrademanda, que no es identificable a la demanda de Menón porque al dar cuenta de ella no se mete ni en su lógica interna, ni en su régimen de satisfacción, sino que le exige al demandante (Menón, el estudiante) efectuar cierto desplazamiento. ¿Hacia dónde? Diría que hacia un campo donde Sócrates ha construido una experiencia de saber respecto a la virtud como objeto de conocimiento. Ese campo, experiencial para Sócrates, parece al tiempo –y lo digo por la notable negatividad de su respuesta: “y, de lo que ignoro qué es, ¿de qué manera podría conocer precisamente cómo es?”– un campo que admite la incertidumbre. Sería posible también llamarlo, como dice Mariela, campo de formación, pero en doble horizonte: formación para Menón si logra desplazarse (no hay garantía que lo haga), y más interesante aun para quien desee investigar, sería formativo porque existiría la posibilidad de notar la manera como se ha formado ese objeto llamado virtud (o su conceptualidad, o su expresión como estrategia).
Contra-demanda es, al fin y al cabo, demanda. Y si lo que hace Sócrates es distinto a lo que hace Menón, entonces debo hacer una aclaración. Introduje la pregunta diciendo: “Si llamamos ‘demanda’ al campo creado por Menón con su enunciación…”. Tal vez debí haber sido más claro. Se trata del horizonte en el que se inscribe su demanda. Porque, como dice Jhon, también Sócrates demanda, sí, pero en el marco de otro horizonte, mediante “cierto desplazamiento” (para usar sus palabras). Efectivamente, Sócrates se mueve hacia un campo incierto donde se construya una experiencia de saber, respecto de un asunto (el que sea), en tanto objeto de conocimiento. De este movimiento, ¿qué es correlativo a la demanda, propia del otro campo?
EliminarBuenos días compañeros y Maestro.
ResponderEliminarFrente al comentario del profesor Bustamante, y antes de responder la pregunta que él plantea, es claro que son pocos los casos que uno encuentra de sujetos que quieran o puedan llegar al saber de manera directa por múltiples razones: no les interesa, hay otras prioridades o simplemente no llena el margen de satisfacción. Y en esta dinámica el maestro se convierte en la herramienta que acerca al sujeto al saber, en una relación estudiante-docente. Sin embargo, dentro de esta relación se establecen jerarquías en torno al saber y el rasgo identificatorio surge cuando se quiere hacer semejante sujeto-estudiante con sujeto-profesor. Considero que es esta la razón por la cual Sócrates rechaza la demanda, quiere mantener la diferencia entre los sujetos entorno al saber, y no acepta el lugar de poseedor del saber que le da Menón.
Así, retomando el cuestionamiento que plantea el Profesor Bustamante, considero que el campo de Sócrates debe llamarse el campo de la autorregulación del aprendizaje, pues al rechazar la demanda, al no aceptar el lugar que le da Menón, la posición que asume Sócrates, considero que, tiene la intencionalidad de generar la necesidad verdadera por el saber en Menón, es decir, obliga al estudiante a exigirse en el proceso de formación y no ha “que todo se lo dé el Maestro”, de esta manera lo que da lugar Sócrates es a que el estudiante entre en un proceso de autodirección en su dinámica hacia el saber, y como dice la compañera Mariela, en esta dinámica, Sócrates lleva a Menón a no depender de él, como maestro, sino a tener una relación auténtica con el saber.
No obstante, cuando el profesor Bustamante afirma que: “cuando la relación con el saber cambia, cuando ya podemos decir que estudiante y maestro se van igualando”. ¿Se puede afirmar entonces que la formación consiste en alcanzar la igualdad entre estudiante y profesor entorno al saber?
La demanda es por el saber, pero también por la forma en que el maestro se relaciona con el saber. La demanda no se hace a cualquiera, no se establece administrativamente en una relación estudiante (cliente) – docente (funcionario), se sitúa en una relación de identificación; lo cual de por sí, marca una relación de dependencia que el maestro tendrá que desmontar. Cosa no fácil para el ser humano, renunciar a brillar para que brille el saber.
EliminarPero quien ha sido escogido como maestro ha de tener la sabiduría para entender que formar es esquivar la condición de satisfactor, es llevar al otro a establecer una relación directa con el saber, sin tener que requerírselo a otro o de creer que se alcanza mediante la impostura de la relación que otro establece con él.
El maestro deja el lugar principal al saber, indaga por el método para llegar relacionarse con el saber, para que el estudiante construya su propio camino; tal vez en ese sentido lleguen a ser semejantes, como constructores de relación personal con el saber tal y como lo pregunta Anyie. Sin embargo la formación no puede ser un proceso en el cual estudiante y maestro se hacen iguales, ya que esto implicaría que el proceso identificatorio, generador de la demanda, se profundizó y por tanto la formación no se dio.
Anyie, cordial saludo
EliminarEs muy distinto “querer llegar al saber” que “poder llegar al saber”. Cualquiera podría decir que la demanda de saber es un “querer llegar al saber”, pero estamos viendo que no. ¡Desde el comienzo estamos intentando diferenciarnos de las declaraciones explícitas! En cambio, quien “puede llegar al saber” es mucho más interesante para nuestra investigación, pues nos obliga a preguntarnos cómo lo hizo (y no nos ocupamos de lo que declara).
De otro lado, es parcial la consideración de que llegar al saber de manera directa no es posible a causa de que no interese o de que haya otras prioridades. Decirlo así parece afirmar que sólo es posible para aquel a quien le interese (pero a nadie le puede interesar de entrada), o para aquel que lo considere una prioridad (pero siempre habrá otras prioridades). La condición no está dada, como parece pensar Anyie. La condición hay que crearla. ¡Es por eso que hay maestros! ¡Es por eso que Sócrates hace lo que estamos analizando!
Interesante la denominación propuesta por Anyie de “Campo de la autorregulación del aprendizaje”. Pero me pregunto si la relación con el aprendizaje que se propone más allá de la demanda se agota en lo auto- (“autorregulación “, “autodirección”)… ¿Sólo son posibles esas dos modalidades (con el otro a escala de la demanda o solo)?
Finalmente, no podemos hablar de “necesidad” de saber. La relación de los humanos con las cosas y con los otros supera con creces la necesidad: por ejemplo, cuando hablamos de “demanda”, ya dejamos atrás la necesidad.