Comienza el curso virtual en el que vamos a estudiar el texto Cómo hacer cosas con palabras de John Austin. Se trata, tal como conversamos en la sesión presencial, de intentar entender qué dice el texto y, a medida que eso vaya sucediendo, sacar las implicaciones que tiene, para la reflexión sobre la educación.
Parece fácil la tarea: entender qué dice el texto... Y parece fácil, porque creemos que leer es fácil. Pero no lo es. Y no lo es porque en la lectura, indefectiblemente, atravesamos nuestra historia. Estamos tentados a considerar como falso lo que nos causaría displacer aceptar como cierto, pensaba Freud. Además, habría que decir que llenamos con "opinión" las partes de un texto que no entendemos. Somos entidades que dicen no entender cuando en realidad no quieren; que se refieren al texto como incomprensible cuando sencillamente no quieren hacer el esfuerzo de estar a su altura; que dicen haber entendido cuando pueden hacer caber lo que creen que dice el texto en lo que ya saben; que dicen que el texto es de mala calidad cuando no coincide con sus consignas; etc.
Tenemos horror al vacío. ¡Pero eso es inevitable! Ahora bien, si es inevitable, ¿qué hacer? Todo parecería indicar que las distintas maneras de leer difieren por la cantidad de capital cultural utilizado. Sin embargo, no bastaría con hacer lo que tal idea implica: aumentar el capital cultural. No bastaría y, no obstante, ya esa tarea hoy no luce como deseable. ¿No nos dicen acaso que el saber deja de tener validez cada vez más rápido?, ¿no tenemos acaso al gran hermano Google para responder todas las preguntas?, ¿no hacemos ahora el saber en la lógica wiki (todo el mundo aporta, constituyéndose una estructura horizontal de producción de saber)?... Pero todas esas certezas que gobiernan la época y que, lastimosamente, campean en la educación, no tienen ningún fundamento conceptual. Simplemente son eslóganes publicitarios.
Decíamos que no se trata solamente de capital cultural, porque nos parece que la postura antecede a las maneras como afrontamos el capital cultural que ha producido la humanidad. ¡Esta idea ya está emparentada con el texto que vamos a leer!... verán por qué. Y bien, la postura no se produce de manera natural (no es la maduración de ninguna etapa de desarrollo, suponiendo que las hubiera), no es una información disponible en algún lado... No, es un efecto formativo. Pero, entonces, ¡tendría que haber formación!... y eso es justamente de lo que adolece cada vez más nuestra educación.
Así las cosas, nuestro curso apunta, en primera instancia, a la formación, ¡a sabiendas de que ésta es contingente! ¿Cómo así? Sí: la educación es un acto deliberado, es una oferta que se hace con algún fin... y, sin embargo, por tramitarse en un contexto de encuentro entre humanos, queda supeditada a la decisión del otro. O sea que, en últimas, la educación apunta a ser una opción en el conjunto de las decisiones del sujeto. Entonces, creamos unas condiciones, las mejores --según nos parece--, para que el otro tome su decisión en un marco ahora más amplio.
En segundo lugar, nuestro curso apunta a posicionar un saber. Creemos saber ciertas cosas sobre el texto y sobre su relación posible con la comprensión del acto educativo. Y queremos hacérselas saber, pues somos profesores. Lo hacemos porque queremos, no porque esté escrito en alguna parte que sin un curso sobre Austin alguien no pueda obtener un título de maestría en educación. O sea, esta propuesta no entra en la lógica erudita, según la cual hay que haber leído ciertas cosas para entender el texto X, pues esas cosas que habría que haber leído, presuponen también otras lecturas y, entonces, nos vemos obligados a concluir que tendríamos que haber leído todo hasta 1955, para poder entender el librito de Austin. En rigor, es cierto, pero es inhumano. Mientras uno más haya leído, mejor (hasta cierto punto), pero es una lógica aplastante esa que nos exige leer todo para entender algo. ¿Cómo saber que esas lecturas "previas" en realidad han sido comprendidas?; ¿cómo saber si la segunda lectura no modifica la primera y, en consecuencia, si no habría que leer primero la segunda para entender la primera? Como se ve, se trata de un galimatías irresoluble. ¡Hay que empezar por algún lado! ¡Y hay que empezar alguna vez!
De manera que: ¡empecemos! Para ello, los que quieran leer lo que la humanidad ha escrito, háganlo, pero les contamos que una persona que lea 24 horas diarias durante toda su vida (estimada en 80 años), no alcanza a agotar un dígito porcentual de esa masa documental que, además, se incrementa geométricamente. De manera que, al menos, lean la obra de Austin. Y procedan a la antigua: tómense su tiempo, háganlo varias veces. Si les parece que un maestro y una biblioteca son asuntos concomitantes, compren el libro. De todas maneras, hemos puesto un enlace para que tengan acceso a él. A propósito de esto: ¿han confrontado alguna vez las versiones que circulan en Internet con una buena edición? Podría haber sorpresas... Quien quiera leer la introducción al libro, no podemos impedírselo; pero, en todo caso, no queremos que nos transcriban las interpretaciones que otros han hecho. Sabemos que la escuela está hecha de eso, de recontextualización: ver Troya en lugar de leer Ilíada, leer a Carretero, en lugar de leer a Piaget... pero, justamente por la pérdida paulatina que tiene lugar en cada eslabón de la cadena, ya nos quedamos sin el saber en la escuela. ¡Hemos llegado al descaro de hacer leer a los estudiantes "literatura de superación", que ni es literatura ni le permite a nadie superarse!
Como ustedes están obligados a hacer una investigación, toda vez que son estudiantes de una maestría, les pedimos que en esa lectura que hagan del texto vayan estableciendo si Austin sigue los pasos que creemos, o que nos han dicho, que debe seguir un proceso investigativo. Particularmente sobre el asunto de las referencias bibliográficas y de la validez del corpus utilizado por el autor. No está de más aclarar que creemos que las conferencias de Austin provienen de un trabajo de investigación muy profundo y auténtico, al punto que 60 años después, tiene a gran parte de las ciencias sociales y humanas utilizando sus categorías.
En esta entrada intentamos resumir las consideraciones hechas en el encuentro presencial. Por favor, queremos un par de intervenciones sobre lo expuesto aquí.
Lo interesante de este "introito" es que deja al lector sin los apoyos de lo que tradicionalmente hemos asumido como propios del leer, asomado, a la vez, a la incertidumbre que aflora en el hecho de afrontar, en perspectiva de no iniciado, lo que se desconoce. Es como si el lector, en soledad, afrontara las perplejidades de un mundo recién nacido a su mirada, y solamente tuviera acceso -para intentar comprender-, al texto que, quizás, guarda el modelo que le permita inteligir lo inexplicable que ocurre en su entorno. Y hablar de mirar equivale, en gran medida, a experimentar, es decir, a construir y deshacer a partir del lenguaje. En esta propuesta se estaría en un territorio de confrontación entre lo que dice el texto, soberano del discurso, y el silencio del lector, aunado al tiempo, como privilegios y condiciones del pensar. Esto lleva a la necesidad de ser cuidadosos, de atenuar los impulsos de recurrir a lo sabido como muestra, muchas veces, de la "automatizado", y de renunciar a enriquecer el texto desde cada lectura, como se suele decir en la escuela. Eso es pisar arenas movedizas a sabiendas de que no nos hundiremos; es peor, es la zozobra de estar bajo esas condiciones pero no poder retirarse so pena de renuncia a saber. !Ya veremos qué sale de todo esto!
ResponderEliminarAura R. Guzmán R.
Se suele decir en la escuela que debemos enriquecer el texto desde cada lectura. ¿Aquí nos piden lo contrario? Ni una cosa ni otra. En realidad, las lecturas de un texto no necesariamente lo enriquecen, de manera que en tal consigna la escuela hace gala de su pretendida democratización, pero de hecho explicita su poca comprensión del acto de leer. ¿Qué sería enriquecer el texto?, ¿aumentarlo?, ¿es eso posible? Y, ¿qué sería empobrecer el texto?, ¿disminuirlo? , ¿es eso posible?
ResponderEliminarPor consiguiente, no proponemos lo contrario de la consigna escolar de enriquecer el texto. Lo que proponemos está claro –nos parece– en la entrega.
Buenos días: Me parecen muy interesantes los propósitos que se plantean para este curso. Sobre todo aquel de leer bien, de reconstruir el significado de un texto sin buscar, o acomodar, que el texto diga lo que yo quiero decir, dejando de lado la voz del autor. Como lo han replicado, es una tarea bastante difícil de hacer, ya que es inevitable, para significar (o ¿resignificar?) una construcción textual, el hecho de relacionar una información nueva con una conocida, que en muchas ocasiones se basa en experiencias personales. Pero con todo ello, creo que es posible por lo menos acercarse más al pensamiento del autor, dejando de lado la "carreta" personal. Me parece muy importante el hecho de manejar un solo texto, pues es bastante usual que en las asignaturas de educación superior se impongan la lectura de 1000 textos, para lograr como producto final un escrito de tres páginas. Esto me lleva a pensar que hay objetivos muy diferentes a aprender, tal vez: asustar, alardear o seguir con la corriente del mundo que indica que hay mucha información, y que entre más información se lea (o conozca, mejor) bajo una técnica de lectura rápida, sé es mejor profesional. Mi expectativa con este curso es salir de la "ignorancia", al estilo de la mayéutica platónica, entendiendo por ignorancia no la ausencia de conocimiento, sino por el contrario la multitud de opiniones que se tienen sobre algo, las cuales no se sabe si corresponden con lo que, en este caso, un autor quiso expresar.
EliminarLlenar el vacío es una utopía, es como intentar llenar una botella cuyo fondo está roto. ¡Horror al vacío!, justo por ello pretendemos llenarlo con certezas, pero es quizás éste espacio que provoca angustia en nosotros lo que nos constituya, aspecto que no es fácil aceptar en un mundo donde todo parece ya haberse inventado o dicho. El mundo hoy parece estar más lleno de certezas y eso nos gusta dado que nos facilita el camino, prácticamente hay un botón, un experto para cada cosa, un libro ó una página web y en estos tiempos aplicaciones para todo, hasta aparatos como las memorias portátiles que pensamos nos evitan la angustia del no saber. Así intentamos llenar el vacío y siempre habrá alguien dispuesto a ofrecer sus servicios para colaborarnos, contando aquí a las sujetos que nos pretenden educar. Por lo anterior me parece honesta la postura que se plantea para este curso, pues no tiene pretensión alguna de llenar nuestros vacíos como lo quiere la escuela moderna, parte de la certeza de que el acto de educar es imposible, sin embargo hay algo que quienes nos orientan y acompañan en éste seminario tienen por decir.
ResponderEliminarCon relación a lo expuesto por el profesor Bustamante considero que esta es una invitación a vernos desnudos en el conocimiento para hacer que nos cuestionemos ante ¿cómo hacemos un aprendizaje?, ello implica ir más allá de lo que somos y sabemos; es decir, debemos también cuestionar los hábitos que tenemos para crear a partir de un referente que se da por hecho, que ya está. Pero no solo esto, hay que tener certezas y a la vez cuestionarlas.
EliminarEl crear y escribir no es tan sencillo, por el contrario es algo muy complicado porque es necesario revisar y revisar nuestros conocimientos; es más al construir ponemos en juego el cumulo de saberes de la colonización que nos tocó.
La invitación que nos hacen los profesores es muy interesante, leer, pero leer entendiendo y más aun despojándonos de lo que creemos que ya sabemos; comprendo en esto que el objetivo es cuestionar y dudar de las certezas que tenemos.
EliminarIgualmente esta invitación me pone en expectativa e interés para leer el libro y me despierta la curiosidad especialmente cuando los maestros proponen que se haga la lectura estableciendo si Austin sigue los pasos que nos han dicho, se deben seguir en un proceso investigativo. Muy interesante para mi formación actual, así que comience el trabajo.
En esta propuesta de seminario identifico como maestra, elementos que han sido de gran interés para mí, estos son: la educación como parte de una formación; los fundamentos con los cuales construimos conocimiento; así como las diversas maneras con que hoy asumimos los procesos culturales que hemos vivido; sobre todo porque he tenido formación en el área de las ciencias sociales, lo cual ha implicado un gusto particular por entenderlos. Veo además una gran preocupación en cuanto a reconocer y analizar situaciones actuales que nos van dejando sensaciones de incertidumbre o descontento en cuanto al camino que ha recorrido la humanidad.
ResponderEliminarEntendiendo esto, me siento motivada a emprender este proyecto de manera que pueda desprenderme de mis certezas y visualizar otros aspectos que seguramente hasta hoy he dejado de lado o que he pasado por alto conciente o inconcientemente.
Por lo tanto, y con el mismo animo con que hace algo más de un año emprendí la maestría, espero también sorprenderme con las ideas y experiencias que seguramente encontraré en los aporte de todos y en los que yo pueda dejar. Sin saber siquiera lo básico sobre John L. Austin, deseo encontrar en su escrito un sello personal que me permita explicar y someter a cuestionamientos y dudas todo cuanto he aprendido.
En mi mente se generan grandes expectativas, en especial porque cuestiono la forma en que aprendimos a leer, porque el problema quizás no esté en leer, sino en analizar y comprender lo que se lee; muchas veces leemos libros y creemos entenderlos o intentamos entender lo que nos dice el autor y otras veces leemos sin leer, pretendiendo demostrar que sabemos, pero puede ser que realmente no sea así.
EliminarLo interesante de este blog va a ser el cuestionar nuestros conocimientos y debatir sobre ellos, ya que es así como podemos lograr un proceso de formación más complejo, poniendo en duda nuestras certezas; además el leer en detalle un solo autor nos puede ayudar en esa complejidad ya que nos enfocaremos en descifrar sus proposiciones, fundamentos y postulados. Quizás así no nos inundemos de muchos conocimientos o quizás lleguemos a muchas más conclusiones de las esperadas.
¡Ojala no nos ahoguemos en nuestra certeza¡
Así mismo será interesante entonces leer el libro de Austin con el fin de comprender su trabajo y ver como este nos puede aportar al nuestro.
En primer lugar, debo decir que no me resulta fácil escribir. Parece más sencillo hablar, pues en la conversación es posible hacer algunos ajustes, correcciones sobre lo dicho, en fin, emplear algún recurso para hacerse entender. Sin embargo, entre un ajuste y otro se da espacio a la palabrería, a las vanas certezas, a los análisis de lo que dijo o no dijo el otro. Y esto no sólo inunda nuestras conversaciones, también sucede con gran parte de la producción académica, al punto que muchos textos y articulos son apenas una repetición de lo que otros han dicho y - aunque sean útiles para obtener puntos en las universidades y los institutos de investigación, o para alimentar egos - su aporte al pensamiento resulta bastante pobre, casi nulo. Los textos que movilizan el pensamiento constituyen singularidades, su lectura conmueve, incomoda nuestras certezas e incluso uno que otro vicio. Como se señala en la entrada, no por nada un texto como el de Austin ha resultado tan potente para pensar asuntos de las ciencias sociales y humanas en los últimos 60 años.
ResponderEliminarAhora bien, como indiqué al principio, escribir no es sencillo, pues cuando se preocupa por hacerlo en serio, queda expuesto. Y aquí no se trata únicamente de exponerse ante otros, sino ante uno mismo. No es sencillo asumir hoy que bajo las certezas y aparentes seguridades uno más bien resulta bastante errático, en especial hoy que se pretende colocar al mismo nivel los saberes y las opiniones. Cada ejercicio de escritura - en este caso en relación con el texto de Austin - es un riesgo, pero también es una oportunidad para movilizar el pensamiento. Esa es la invitación y la regla a la que nos sometemos voluntariamente en este seminario.
Considero pertinente el reconocer como la construcción de símbolos y de mundo que se derivan del proceso mismo en el lenguaje, permiten desde el análisis de autores como Austin, abordar principios que se desarrollaran en el marco de las acciones de orden pedagógico que están implicadas en el ejercicio docente. De manera constante es la palabra enunciada que en la función y labor docente, ejerce acciones que se refieren a la clasificación, caracterización y creación de sentidos que generan nuevas representaciones, pero a su vez puede ser el sitio de enunciación de estereotipos y estigmatizaciones.
ResponderEliminarEl desarrollo de las acciones en educación está imbricadas por los intereses y reflexiones ante las realidades generadas desde la palabra como eslabón del medio social.
Este seminario generaría la expectativa de convocar una reflexión en lo lingüístico y de los usos del lenguaje como posibilidades que son construidas, identificando el pensamiento como producto del mismo.
El uso de la palabra en mi función como docente orientador, genera en las comunidades educativas la comprensión de realidades implícitas en contextos escolares y familiares, que se ven inmersos en las acciones cotidianas del proceso educativo, generando nuevas interpretaciones ante las regulaciones y los procesos prescriptivos que pueden caer los ejercicios de acompañamiento y asesoría.
El seminario como tal suscita interrogantes frente a la proposición de aprender a leer, leer desde el texto, desde la inmanencia del mismo, encontrar las respuestas a eso que preguntamos, a las hipótesis que podemos formular o incluso a las certezas que creemos tener. De hecho el titulo con el cual Austin nombró su obra ya es muy sugestivo, Cómo hacer cosas con palabras, qué cosas se pueden hacer con palabras, son infinitas las posibilidades de uso del lenguaje, sin embargo como lo dice Aura se siente zozobra, temor, no obstante estamos dispuestos a navegar en el mar de las palabras y no ahogarnos en el intento.
ResponderEliminarBuenas tardes Mauricio
ResponderEliminarEstuve leyendo tu comentario y estoy de acuerdo contigo, referente a lo interesante de aprender desde un solo texto, hablando lo que el texto dice, remitiéndose a este, dejando de lado "la carreta" que todos traemos consigo. Mencionas el método de la mayèutica de Platòn.
Me pareció interesante y quise saber en que consiste, y me encontré que este método realmente es de Sòcrates, acercarse al conocimiento es como dar a luz, empleando el dialogo para llegar al conocimiento. ¿estamos hablando del mismo método? Por favor serias tan amable de aclarar mi duda,
Gracias.
Sacar las implicaciones que tiene el texto Como hacer cosas con palabras de Jhon Austin, para la reflexión sobre la educación no es tarea fácil, puesto que para realizar este proceso es necesario ser capaz de realizar distintas operaciones con él(Walter Kintsch, 1991), por tal motivo me parece atractiva la propuesta de leer solo este texto, pues permite que los participantes tengamos la oportunidad de leerlo varias veces, analizarlo y comprenderlo para lograr el objetivo del seminario, sin embargo lograr identificar y parafrasear información de un texto para escribirla con respecto a un tema determinado no siempre sencillo, pero para tal efecto espero que mis expectativas permitan ampliar mis visiones y me permitan lograr las reflexiones esperadas y que las interacciones que se generen durante este seminario coadyuven en mejorar nuestras acciones como docentes.
ResponderEliminarBien se dice que la lectura es el medio de acercamiento a la propia historia de la humanidad, solamente a través de ella logramos reconocer nuestro pasado, forjamos nuestro futuro y ahondamos en nuestro presente.
Hola Jackeline, el método de la mayéutica es el mismo que tú investigaste, el de Sócrates, lo que pasa es que lo conocemos gracias a los diálogos de Platón.
ResponderEliminarBuenas noches maestros y compañeros,
ResponderEliminarCuan significativo ha sido para mi formación profesional tomar seminarios con el profesor Bustamente, que tanto en “El porvenir de las escuelas de Nietzsche” como en “Qué dice el Menón de Platón sobre Educación” han cambiado mi perspectiva sobre el quehacer de la educación y nuestro rol como educadores. Han despertado la reflexión en mí, sobre mi papel como educadora y ha llevado a cuestionarme si lo ejerzo desde el campo del saber o el campo de las aplicaciones, si lo dirijo en el marco del mundo sensible o del mundo inteligible o si se limita a la experticia y la doxa… Esta reflexión mantiene ahora mis expectativas puestas en el seminario sobre el texto de Austin, empezar por aceptar que no sabemos leer, o que leer es una acción cargada de subjetividad, donde lo leído está a disposición de criterios de valor arraigados a nuestro ser y nuestra formación. Fortalecer la difícil postura de no partir de la opinión y dirigir mi profesión, aunque pereciera imposible, desde el nivel de legitimación del saber disciplinar como pretensión de validez universal.
Muy buenas noches,
ResponderEliminarConsideró que el seminario genera no sólo diversidad de interrogantes, sino que nos reta como investigadores en formación a leer, escribir y debatir dejando a un lado la subjetividad sobre lo que un autor específicamente quiere transmitir, lo cual no es nada fácil, en tanto que estamos predispuestos adaptar de acuerdo a nuestras necesidades, expectativas, motivaciones, etc lo que queremos encontrar en un texto...
Difícil tarea la que conlleva la investigación, con ella la lectura que hacemos intencional para este propósito o no, formar a los investigadores en la tarea de leer, despojándonos de las prenociones establecidas por los innumerables procesos formales de formación o aquellos fruto de los ambientes a los que hemos estado sometidos (la familia, la escuela, los amigos, etc.), es un reto que esperamos alcanzar en este proceso. Develar aquello que el autor nos dice y no lo que pretendo que él diga. Cuando se es capaz de entender lo que otros dicen sin tergiversar las ideas, se puede llegar construir un criterio propio, así este construido sobre la base de los otros tantos escribieron sobre el tema.
ResponderEliminarLa teoría de Austin constituye una crítica la forma tradicional de entender aspectos del lenguaje y de la filosofía, desde los cuales erróneamente se plantea que la única relevancia de un enunciado es describir algún estado de cosas o enunciar algún hecho, o que se dedican a presentar expresiones sinsentido como verdades absolutas, aprovechándose de un perfecto manejo gramatical, Es importante aclarar que por enunciado se entiende un conjunto organizado de palabras, que al unirse expresan una idea.
ResponderEliminar