miércoles, 25 de marzo de 2015

05 El fenómeno

¿En qué consiste el fenómeno sobre el que Austin pretende llamar nuestra atención? ¿Se trata del auténtico papel (business) de una afirmación (statement)? ¿Cómo podríamos decir que esto es un fenómeno? Esa palabra, fenómeno (phenomenon), no es una que le preocupe mucho a Austin, como sí le preocupan “oración” (sentence), “afirmación” (statement), “enunciado” (utterance), “descriptivo” (descriptive) y “constativo” (constative). Podemos decir que le preocupan éstas en la medida en que da orientaciones para su significado; pero no así con la palabra fenómeno, palabra esta que podemos considerar importante ya que –según de lo que trata el mismo Austin en los primeros párrafos del texto– es acerca de los estados de cosas y los hechos sobre lo que tienen que ver las afirmaciones. El fenómeno es un estado de cosas. Pues bien, afirma Austin que la tradición filosófica ha considerado el papel de las afirmaciones como limitado a dos funciones: describir estados de cosas o afirmar algún hecho. Parece que, en estas condiciones, habría dos fenómenos: uno, la tradición de creer que las afirmaciones se usan para X cosa; dos, el uso de las afirmaciones para X cosa. Ahora bien, añade Austin que los gramáticos han resaltado que no todas las oraciones son afirmaciones; y bajo las condiciones expuestas anteriormente, tendríamos otros dos fenómenos, a saber: tres, la tradición de los gramáticos que afirman aquello; y cuatro, el hecho mismo de aquello. Por otra parte, podríamos añadir, siguiendo la misma línea, un quinto y tal vez un sexto fenómeno: afirma Austin, nuevamente, que entre ambos, gramáticos y filósofos, han coincidido en que no es fácil distinguir preguntas, órdenes y demás, de las afirmaciones. Fenómeno 5: la coincidencia de opinión entre gramáticos y filósofos; fenómeno 6: la dificultad sobre la que concuerdan esas opiniones. ¿Es esta dificultad el fenómeno en cuestión? Añade, además, que si una afirmación debe ser siempre verificable (verifiable), entonces hay afirmaciones falsas, o pseudo afirmaciones que resultan ser sin sentido (nonsense). ¿Es éste más bien el fenómeno? Y Austin sigue desarrollando su planteamiento en esta línea en la que señala tradiciones de afirmaciones sobre un hecho de la lengua, que a su vez, implica el hecho mismo sobre el que se hacen las afirmaciones. Podría pensarse que, en realidad, no hay tal desdoblamiento entre fenómenos, pues las tradiciones científicas sobre un fenómeno son la única vía de acceso al fenómeno, por tanto no se puede separar éste de lo que se dice de él.

Pero también podemos pensar que se trata de hechos humanos; es como la tradición de los antropólogos de estudiar x comportamiento; y el hecho del comportamiento mismo. Lo que diga el antropólogo sobre los carnavales no es necesariamente la vía de acceso al carnaval mismo; éste por sí mismo es una tradición antes de la otra tradición que lo estudia, por tanto ya son dos fenómenos distintos. Y el hecho de que, en el caso de los fenómenos lingüísticos a los que pretende referirse Austin, hay un desdoblamiento implícito está en la denuncia de la dificultad de distinción entre órdenes y preguntas de afirmaciones. Esta dificultad parece ser para filósofos y gramáticos, no así para los hablantes efectivos, pues si lo fuera para estos últimos también, posiblemente las dificultades serían descomunales en relación con el comportamiento cotidiano, y tal vez se habría abandonado en el habla real la forma de esas distinciones.

Debiéramos, tal vez, pensar, por lo menos hasta el señalamiento de esas dificultades, que el fenómeno ampliamente conocido y obvio (widespread and obvious), al que se refiere Austin al comienzo de su escrito, es algo que tiene que ver con las afirmaciones; pero tal vez debemos también empezar a pensar que esos adjetivos, “ampliamente extendido y obvio”, son términos obscuros ellos mismos puestos al comienzo de ese escrito.

32 comentarios:

  1. Profesores y compañeros; Buenos días.

    En la cotidianidad nos estamos acostumbrando a lo “obvio”, es por esta razón que ya no pensamos en lo que expresamos y suponemos que eso que decimos es algo realizado. Esta “obviedad” nos hace caer fácilmente en asegurar que algo es verdad cuando en realidad no lo es. esta relación de verdad entre un enunciado y otro es lo que AUSTÍN conoce como el fenómeno el cual esta ligado también a la situación total en la que se expresa el enunciado y la presuposición y la implicación que esto significa.
    así si yo digo “prometo que te visitaré”, para que este enunciado tenga un valor de verdad primero debe corresponder a un realizativo afortunado que presupone e implica que tengo la intención de cumplir esa promesa, sin embargo no podemos decir que esta expresión sea verdadera o falsa porque no emite ninguna información, ni ninguna descripción y es es eso solamente una expresión.
    Ahora bien lo que entiendo cuando Austin se refiere al fenómeno o estado de las cosas es que para poder explicar lo que anda mal con los enunciados es considerar ademas del uso y la función de estos enunciados; la relación que hay entre estos, el acto lingüístico total, y la presuposición e implicación, lo que revelaría como está relacionada la verdad de un enunciado con la verdad del otro. continuando con el ejemplo “prometo que te visitare” primero es un asunto que presupone que soy “yo” quien estoy prometiendo aunque no aparece explícito, segundo que tengo la intención de hacerlo, (aunque no dice cuando) y tercero la situación total en la que se hizo este acto lingüístico que puede ser el contexto, es decir una promesa hecha en 1950 bajo la premisa de “le doy mi palabra”, lo cual presuponía e implicaba su estricto cumplimiento es decir era un hecho afortunado porque se tenía la intención de hacerlo y verdadero porque la palabra que se daba era un enunciado constatativo “hecho cumplido” esta relación triádica entre enunciados, presuposición e implicación, es hasta donde entiendo para Austin el fenómeno,que trata de dar cuenta de lo que nos falta por analizar en esa “obviedad” en la que nos encontramos.

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    1. Saludo, Martha Raquel
      En tu comentario al texto, se advierte tu esfuerzo por tratar de determinar, cuál sería el referente del término “fenómeno”; y tienes tres posibilidades, a saber: 1 la relación de verdad entre un enunciado y otro; 2 el uso y la función de los enunciados; 3 la relación entre enunciado, presuposición e implicación.
      Respecto de 1, tendríamos que se trata de que un enunciado enuncia la verdad de otro, pero quedaría por saber el otro qué enunciaba. En cuanto a 2, ésa parece ser, a primera vista el referente inmediato de la palabra fenómeno y, sin embargo, pudimos problematizarlo en el texto de la entrega. En cuanto a 3, tú complicas el asunto. Inicialmente, pones que se trata de que algo anda mal con los enunciados. Pero no aclaras cuáles, si los de la cotidianidad o los enunciados de los gramáticos y filósofos, o ambos. Después afirmas que eso que anda mal se explica con la relación entre los enunciados, el acto lingüístico total, la presuposición e implicación. Antes de que Austin introduzca su primer término, el constativo, ya tú te has hecho una organización de términos que remitirían a objetos cuyo arreglo sería la solución a un problema que, a donde vamos, aún no está formulado claramente. Creo que en la tercera vas muy rápido. Ahora bien, entre una promesa y su cumplimiento puede que no haya una relación de verdad, si nos atenemos a lo que, según los gramáticos que Austin menciona, serían las funciones de un enunciado.

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  2. Buenas tardes,
    Con el propósito de responder la pregunta, en que consiste el fenómeno sobre el que Austin pretende llamar nuestra atención? considero importante en primer lugar definir desde una explicación simple, el fenómeno "como un estado de cosas". Del mismo modo en el texto se menciona que es aparentemente labor de filósofos y gramáticos, fijarse en las dificultades que implica, el hecho de que "en el caso de los fenómenos lingüísticos, exista una distinción entre ordenes, preguntas y afirmaciones. Siguiendo este orden de ideas, lo que Austin pretende construir es una visión objetiva, que permita comprender mejor del concepto de fenómeno, apartándose de la noción "del fenómeno ampliamente conocido y obvio" manejado desde la subjetividad en el contexto cotidiano.

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    1. Hola, Danilo
      Consideras importante asumir que el fenómeno es un estado de cosas, es decir, asumirlo tal cual como Austin lo asume en primera instancia. Luego nos dices que Austin pretende darnos una visión objetiva que permita comprender el concepto de fenómeno, para que nos apartemos de la noción del fenómeno ampliamente conocido y obvio. ¿Pero apunta Austin a clasificar los fenómenos en ampliamente conocidos y restringidamente conocidos? ¿O son las distinciones hechas por filósofos y gramáticos lo que le preocupa?

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  3. El escrito “El fenómeno” presenta algunas claves para identificar el fenómeno al que alude Austin. Releer los primeros párrafos de su texto bajo estas consideraciones, resulta aleccionador. Lo que se detecta de entrada es la relación entre fenómenos y afirmaciones - éstas últimas también consideradas como fenómenos-, relación establecida desde enunciados específicos, uno, de la tradición filosófica, dos, de la tradición de los gramáticos: éstas delimitan lo que es una afirmación, y sus usos (describir y afirmar). Los fenómenos 1 y 3 se relacionan a) en el uso general de las afirmaciones, y b) el particular del que hacen uso, por ejemplo, los gramáticos, mientras que el 2 y el 4 relacionan a) el uso para la cosa y b) el hecho concreto del que se dice. Así, entre cada par de fenómenos se reúne lo que es posible hacer, y el acto específico realizado. En 5 y 6, de nuevo, aparecen relacionadas afirmaciones con hechos, esto es, la coincidencia de afirmaciones, y la dificultad para discriminar entre aquellos. Desde ya se descarta que esta dificultad, o la clasificación de las afirmaciones constituyan el fenómeno determinante en la teoría de Austin.
    Se insiste en que una cosa es lo que se dice de algo, y otra su condición de hecho, con la explicitación de su carácter de fenómeno, en ambos casos. Es decir, hay afirmaciones sobre hechos. Y, bajo ciertas condiciones, una afirmación se torna en hecho del que se dice: El autor muestra que lo lingüístico está constituido por fenómenos bien diferenciados, los que atañen a las afirmaciones, y los que se refieren a los hechos de los que se habla, también constituidos por palabras; así, Austin llama la atención sobre la lengua como conjunto de fenómenos que abarca, tanto los objetos del discurso, como el discurso mismo en términos de afirmaciones. Pero, ¿de qué manera una afirmación es un fenómeno? Quizás en razón de que ésta es susceptible de ser criticada, y sobre ella se dice, además de que preexiste a esas posibles afirmaciones. Lo que implica que se van consolidando tradiciones sobre estados de cosas, es decir, van emergiendo fenómenos.

    Aura Romelia Guzmán Rojas.

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    1. Hola, Aura
      Nos parece que has comprendido el texto de la entrega, y que, ciertamente, se trata de una peculiaridad de los fenómenos lingüísticos, es decir, el carácter fenoménico de los hechos lingüísticos, y efectivamente, uno puede estar tentado a pensar que, al punto donde va la lectura en función de las entregas, hacia la caracterización de este fenómeno apunta Austin. No obstante, queda en el aire la pregunta: si son los fenómenos lingüísticos, ¿por qué no basta con la ciencia de los gramáticos y es menester abordarlos filosóficamente? O, lo que es lo mismo: ¿qué busca Austin en los fenómenos lingüísticos que no ha visto la ciencia de los gramáticos?

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  4. Después de releer repetidas veces el texto no podría decir a ciencia cierta cuál o cuáles son los fenómenos.
    Si para Austin el fenómeno que pretende analizar es “muy difundido y muy obvio”, por la misma razón puede pasar desapercibido para muchos, tal vez el fenómeno en el que Austin pretende llamar nuestra atención es sobre el hecho de que nos cuestionemos sobre los enunciados y las oraciones, ya que para nosotros en muchas ocasiones son comunes y casi nunca les ponemos atención o cuestionamos sus verdades o falsedades, y rara vez los confrontamos para su confirmación, entonces no tenemos la necesidad de investigarlos
    La coincidencia o diferencia de opiniones entre dramáticos y filósofos con relación al enunciado y a la oración pueden que completen el fenómeno, los filósofos consideraban que el “papel de un “enunciado” sólo puede ser “describir” algún estado de cosas, o “enunciar algún hecho”, con verdad o falsedad” y los gramáticos señalan que “no todas las oraciones son enunciados”, por consiguiente puede haber obviedad en sus señalamientos. Pero si ahora los filósofos y gramáticos coinciden en que las afirmaciones deben ser verificables es porque se encontró que muchos de estos pueden ser seudo- afirmaciones por lo que se hace necesario su verificabilidad con el fin de no cometer errores.

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    1. María, cordial saludo
      Un fenómeno difundido y obvio no puede pasar desapercibido, precisamente porque es obvio. Justamente, Austin apunta que es un fenómeno difundido y obvio entre cierto tipo de individuos, a saber, gramáticos y filósofos. La gramática ha tematizado cosas que no ha hecho la tradición filosófica, pero también la gramática parece ignorar algo del fenómeno, algo que Austin pretende enseñarnos con la filosofía.

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  5. Buenas noches.
    Aunque resulta a mi juicio muy complejo poder establecer en qué consiste el fenómeno sobre el que Austin pretende llamar nuestra atención, considero que el fenómeno podría ser muy difundido y basarse en la dificultad para filósofos y gramáticos en la distinción entre órdenes y preguntas de afirmaciones, como lo enuncia usted en el texto, y no tan obvio, cuando este fenómeno lingüístico se relaciona con el resto de los hablantes efectivos, ya que dicha distinción no se hace evidente en el uso cotidiano,” pues si los fuera para estos últimos también, posiblemente las dificultades serían descomunales en relación con el comportamiento cotidiano, y tal vez se habría abandonado en el habla real la forma de esas distinciones”.

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    1. Hola, Alicia
      Nos parece que comprendes perfectamente la distinción entre la dificultad que presenta para un campo de saber la tematización de un fenómeno y el fenómeno como tal. La dificultad es del orden del campo, a saber: la gramática o la filosofía; no para el habla misma. El hablante hace; el gramático o el filósofo comprenden lo que el hablante hace. Por donde resulta que lo difícil es comprender antes que hacer, entonces viene una pregunta: ¿el fenómeno a que se apunta es como tal el fenómeno lingüístico o el fenómeno de su comprensión?

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  6. JUAN CARLOS MARROQUIN31 de marzo de 2015 a las 20:03

    Según mi análisis dela quinta estrega “El Fenómeno”, y con grandes posibilidades de equivocarme y aprovechando que estamos en promoción, creo que Austin define el fenómeno como el sentido que se le da al enunciado, de acuerdo al contexto y a las personas que lo escriben y lo interpretan, puesto no es lo mismo que lo haya escrito un lingüista, dado que para él tiene mucho significado cada letra, el orden de las palabras, cada enunciado, ajustándose a cada regla gramatical que se haya desarrollado, en otro contexto puede presentarse otro fenómeno que utilizando el mismo enunciado para un filósofo, puede significar totalmente diferente ya que según Austin el lenguaje debe tener mayor libertad, y no regirse a un método positivista donde se encasilla los lingüistas.
    Por eso Austin ve con buenos ojos el lenguaje cotidiano, ya que ellos obvian tantas reglas, para poder interpretar un enunciado, simplemente lo ajustan a su contexto para interpretarlo.

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    1. Saludo, Juan Carlos
      Es menester decirte que el relativismo no es buen consejero en este caso. Y es menester decirlo porque se advierte que empleas el término contexto para tratar de disolver toda la dificultad. Digamos que aunque el sentido tenga dependencia del contexto, sin embargo Austin da señales claras de que no se trata de eso y menos de hacer una especie de valoración del lenguaje cotidiano en relación con otros lenguajes. Se trata de distinciones conceptuales para efectos de comprender determinados fenómenos fijos, no pasajeros como el sentido contextual de las afirmaciones. Es necesario que vuelvas a leer el texto, preferiblemente el de Austin.

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  7. Buenos días maestros y compañeros,
    Advierte Austin, desde sus primeros párrafos, que el fenómeno que examinará está enmarcado dentro de lo obvio y por eso, no se le ha prestado atención. Sin embargo, cuando se le retira la obviedad al fenómeno y se aborda, me doy cuenta que no es tan fácil, que en realidad no es tan obvio. De esta manera, frente al interrogante formulado por el profesor, me atrevo a plantear lo siguiente:
    El fenómeno en cuestión es el campo donde emergen los enunciados, que a su vez presenta, por llamarlo de algún modo, dos subfenómenos, a decir: 1) las cosas mismas y, 2) las diversas formas de expresar las cosas y sus implicaciones.
    Así, la primera se encuentra en el plano de lo inteligible, mientras que el segundo, se encuentra en el plano de lo sensible, por lo que implica: a) que este dada a la interpretación, es decir, que haga parte de la tradición de X o Y (en este caso de gramáticos o filósofos), b) que se exprese de alguna manera, a través de las acciones o de las palabras, lo que da lugar a la pregunta, las exclamaciones, las oraciones, y a su vez, a las órdenes, los deseos, y el fenómeno de la dificultad al diferenciarlos y c) que se enmarquen dentro de criterios de verdad±falsedad o de enunciados fácticos, descriptivos o constatativos, como los denomina Austin.

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    1. Buenas noches.
      En concordancia con lo que plantea Anyie, Austin desde el inicio se refiere a un fenómeno difundido y obvio, para quienes lo perciben desde lo sensible, es decir para quienes no se han dado en la tarea de romper la frontera de lo obvio y abordar el asunto desde lo inteligible como lo han hecho filósofos y gramáticos quienes se han dedicado a estudiar los actos del habla y quienes desde diferentes posturas asumen posiciones. Austin se refiere al fenómeno como un estado de las cosas, tanto filósofos con gramáticos coinciden en que no es fácil distinguir preguntas, ordenes y demás, de la afirmaciones.

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    2. Hola, Anyie
      Tú tratas de describirnos las notas constitutivas del fenómeno separándolas en dos partes, a saber: las cosas mismas y las diversas formas de expresar las cosas. Sin embargo, hay una dificultad en relación con la clasificación que pones: la forma de expresar las cosas las clasificas como algo propio de lo sensible, gracias a lo cual –dices– la expresión es algo que está ligado a la interpretación. Pero la expresión y la interpretación de lo expresado tal vez deban estar más del lado de lo inteligible que de lo sensible.

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    3. Tatiana, cordial saludo
      Nos parece interesante que trates el fenómeno como el estado de las cosas entre filósofos y gramáticos en relación con la distinción entre las formas de los enunciados. Y entonces, cabe una pregunta: ¿qué pretende Austin con ese estado de cosas?

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  8. Compañeros, Profesores Buenas tardes:
    Leer la I conferencia de Austin y los comentarios del blog se ha vuelto una tarea difícil, por cuanto encuentro que no solo yo intento construir un argumento coherente que reciba alguna de las promociones anunciadas, (como dice Juan Carlos); sino que además todos realizamos un esfuerzo para encontrar los elementos que nos permitan responder asertivamente los cuestionamientos dados por los profesores; quienes también afirman que lo más importante es aproximarnos con el mayor detalle posible a nuestro autor en cuestión.
    Es por esto que mi intervención sobre el fenómeno que se analiza en el documento, está constituido con base en el siguiente enunciado presentado por John Austin: “…los filósofos han presupuesto que el papel de un “enunciado” sólo puede ser “describir” algún estado de cosas, o “enunciar algún hecho” con verdad o falsedad.” A partir de este texto, encuentro que el autor va encaminando la discusión en el sentido de reflexionar sobre si esto es tan cierto como para tomarlo como única verdad o si es necesario encontrar otros sentidos y otras explicaciones a dicha afirmación. Por otro lado, al plantearse un enunciado se debe entender claramente que las oraciones construidas describan y contenga equivalentes con la o las acciones propuestas; definiendo los enunciados en el sentido de si son falsos o verdaderos, descriptivos o “constatativos”.
    Creo que de manera pertinente Austin encuentra que a simple vista y a pesar de la estricta construcción gramatical; en algún momento de la formulación de un posible “enunciado”, se debe interponer una verificación que lo valida y corresponde con las acciones descritas en él; o por el contrario, si dicha verificación no es correspondiente se constituye como un seudo‐enunciado o sinsentido; de esos con los cuales se ha construido algunos de los momentos de la historia de la humanidad seguramente a partir de algún propósito establecido. Más interesante es el hecho que se encuentra enunciados con las llamadas “palabras curiosas”, “verbos sospechosos” “enunciados hipotéticos

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    1. Hola, Martha
      Si sobre lo que Austin llama la atención es sobre la interpretación tradicional de los filósofos, posiblemente es que quiere mostrar que hay enunciados que no corresponden con esa tradición; pero, entonces, la afirmación que haces al final de tu comentario pierde un poco de consistencia, cuando afirmas que todo posible enunciado –para Austin– debe tener una verificación, ya que justamente él pretende demostrar que no todos los enunciados son del tipo verdadero o falso.

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  9. Buenas días profesores y compañeros:

    El fenómeno tiene un significado en sí, el cual se describe a través de las afirmaciones o el “constatativo” como lo denomina Austin, que le deja al enunciado o a la afirmación esa veracidad con la que debería contar para ser en sí mism@, como enunciado o afirmación. Aunque no se distinguen las preguntas, las ordenes y las afirmaciones; los filósofos y los gramáticos han analizado el fenómeno lingüístico, lo que les permite afirmar, si este es, falso, verdadero o seudo enunciado o seudo afirmación, pero en lo cotidiano estos fenómenos pasan sin ser analizados por el hablante lo que para Austin seria “obvio” no lo es para el hablante, no es identificado e incluso por algunos filósofos y gramáticos, que se han planeado enunciados o afirmaciones que no son verdaderas. Por lo que él menciona, que no hay una fórmula para identificar y diferenciar estos fenómenos.

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    1. Hola, Jenny
      Parece que tienes una confusión con los términos que empleas: dices que lo que se enuncia mediante la afirmación es el significado del fenómeno, pero también dices que el fenómeno tiene su significado en sí mismo. Queda, pues, la confusión sobre dónde está tal significado, si en el fenómeno o en el enunciado que lo describe y afirma. De otra parte, es curioso que pretendas que las categorías lingüísticas se pueden tratar como personas, o sea con el llamado criterio de género, y por ello introduces la @ para referirse a estos objetos abstractos.

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  10. Maria Fernanda Guzmán3 de abril de 2015 a las 17:53

    Concuerdo con mis compañeros en una cosa, el temor a equivocarme otra vez, sin embargo el que no arriesga no gana…

    El fenómeno al que se refiere Austin puede ser aquel que observa se presenta en expresiones lingüísticas que no entran en ninguna de las formas de enunciado que conocemos, pero que sin embargo solo se pueden definir como tal, es decir como enunciados. Expresiones en donde no se afirma o niega algo, pero tampoco se describe, como indicaría el papel que tradicionalmente se le ha otorgado al enunciado (bien sea desde la filosofía o la gramática); simplemente denotan una acción que solo es falsa o verdadera en la medida que se cumpla o no. En éste tipo de expresiones no se está informando a otro una idea, algo que va a suceder en un futuro, en el mismo acto de decir se está implicando una acción en simultaneo, sin afirmar, negar, preguntar o exclamar aunque a veces, según el autor, puedan estar disfrazadas de alguna de las anteriores formas. Entonces Austin se pregunta cómo llamar a este tipo enunciado [§9], que es en sí mismo el fenómeno lingüístico a mi parecer porque se sale de los moldes que hemos adoptado como verdaderos y únicas posibilidades para los enunciados. Es en éste punto donde propone nombrarlo como oración realizativa (del verbo realizar), aludiendo a esa característica que va mas allá del solo decir y que solo cobra sentido en el hacer.

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    1. María Fernanda, cordial saludo

      Interesante propuesta de interpretación, toda vez que entiendes el fenómeno como lo que se aparta del patrón dominante, o sea, como lo notorio por sí. Y en cierta forma tienes razón, pues Austin termina tematizando ese tipo de enunciados que él llama realizativos; pero tal vez éste no es el fenómeno inicial, sino que más bien es algo residual que queda luego de haber descrito el fenómeno inicial. O sea, el término fenómeno no sólo es lo llamativo, sino todo lo manifiesto.

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  11. Cordial saludo profesor y compañeros,

    A mi parecer puedo interpretar que Austin establece una contradicción cuando expresa que el fenómeno es muy difundido y muy obvio, pero que sin embargo no ha visto que se le preste atención de manera específica. Al parecer lo obvio no siempre es obvio para todos, o simplemente es tan obvio que pasa desapercibido, y lo hace más visible cuando compara la postura de los filósofos con la de los gramáticos, tal vez, la intención de Austin es determinar que para comprender un fenómeno lingüístico, es necesario analizar un todo, es decir el acto lingüístico total, para ello sería determinante revisar de donde viene el enunciado, quien lo emite y en qué posición se encuentra el enunciante.

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    1. Yanira Alvarado
      En tu comentario, del carácter obvio de un fenómeno al que poco se le presta atención (situación que, efectivamente, es paradojal o contradictoria), pasas sin mediación a la pretensión metodológica de Austin sobre cómo comprender un fenómeno. No nos explicas por qué de lo primero se ha de pasar a lo segundo, o sea, en tu comentario, no es obvia la transición de una cosa a la otra.

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  12. Buenos días:

    El fenómeno que menciona Austin en el primer párrafo, no pareciera tan obvio para nosotros. De serlo así, no tendríamos necesidad de hacer un análisis tan riguroso para descubrirlo, ya que como lo muestra el profesor Bustamante, pueden haber varias opciones. Sin embargo, me surge en este punto un interrogante ¿será que para las personas que estaban presentes en esta conferencia el fenómeno era tan obvio como lo menciona el autor? también me pregunto ¿qué tipo de personas estaban presenciando la conferencia: filósofos, gramáticos, o simplemente interesados en el tema del lenguaje, que quizás sabrían exactamente de lo hablaba Austin? o tal vez, ¿sería parte de la intencionalidad del mismo discurso de Austin llevar a pensar sobre este fenómeno, ya que no se le prestado atención específica? En todo caso, el autor plantea que hay expresiones lingüísticas que desde los presupuestos teóricos de la filosofía y gramática tradicional de la época, se quedaban cortos en su análisis, como el caso de los realizativos, que "no describen o registran nada y no son verdaderos o falsos" y que el acto de expresar la oración es realizar una acción. Es curioso ver que los ejemplos que Austin cita, son tomados de la cotidianidad, expresados en un momento particular. De esta forma el fenómeno que expresa Austin es el análisis de la expresión lingüística desde enunciados que hacen parte de la cotidianidad, situadas en un contexto específico.

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  13. Adriana, cordial saludo
    La distinción sí es muy importante para Austin; de ella depende mucho de lo que se desarrolla en el texto. En inglés Statement es afirmación o declaración, y hace relación al contenido que apunta al estado de cosas, es un tipo de enunciado en el que se dice que las cosas son o fueron de tal y tal modo. En cambio utterance, que significa emisión o enunciado, se refiere no al contenido sino al acto mismo de la afirmación. Esta distinción es clave para la delimitación del fenómeno.

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  14. A riesgo de equivocarme o repetir algunos elementos, intento concretar la idea que al respecto,Austin que quizás se refiere a la relación entre enunciados que son en el orden lingüístico verdaderos o falsos, como una de las formas de descripción del fenómeno, entre la posibilidad y la realización, lo que se afirma y la posibilidad de hecho.
    Dentro de esta comprensión del fenómeno entran las afirmaciones, a la luz de la tradición filosofía y lingüística, en el fenómeno se reúne lo posible de realizar y el hecho realizado. Estas dos formas son el fenómeno, lo que se enuncia de y otra el hecho mismo sujeto a la afirmación.
    Una de las formas de enunciado es la afirmación que expresa el estado de las cosas, y otra que enuncia en sí mismo el acto de esa afirmación.

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  15. Volviendo a lo que interesa como fenómeno en la teoría filosófica de Austin en torno a lo lingüístico, se sabe que la gramática no tiene nexo alguno con los actos dentro de su perspectiva sobre la lengua, justo porque no forma parte de su campo la perspectiva de la lengua como acto; los fenómenos de los que se ocupa son de orden estructural, son las formas y sus posibilidades desde la intervención de un número finito de elementos que se pueden combinar de manera ilimitada. Es el caso, por ejemplo, de la genética, pero en ella (como en la gramática) no se especifican los resultados concretos de las combinaciones posibles, salvo para ejemplificar como recurso para sustentar lo teórico. Esto, como rasgo propio de esta disciplina, la favorece en su delimitación, pero manifiesta impedimentos cuando se trata de explicar lo que ocurre en la activación y uso de esas estructuras, lo que deviene, precisamente, en actos. Y estos, por cierto, son otro tipo de fenómenos, bien diferenciados de las estructuras gramaticales. Éstas están presentes como elemento fijo en la naturaleza diversa de los actos, desde luego, pero la perspectiva filosófica destaca lo que ocurre cuando ellas se relacionan y los efectos que derivan de esa interacción. El fenómeno sobre el que llama la atención Austin es, entonces, lo que se produce con la estructuras lingüísticas cuando no son lo superficie del fenómeno –lo gramatical- en tanto cosas hechas con palabras –actos completos o incompletos- que requieren de otra disciplina para su comprensión y explicación. En otras palabras, lo que Austin destaca es lo que es insuficiente desde la gramática, pero que requiere de rigor y juicio dentro de la filosofía, para fenómenos, en el uso del hablante, indiscernibles, atendiendo a que se trata de “hacer, no de comprender el hacer”.

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  16. Por qué no pensar en que los hechos lingüísticos son un fenómeno ampliamente extendido y obvio? Acaso como seres humanos cotidianamente no nos enfrentamos a actos del habla? No por ser cotidiano dejan de ser importantes. Suficiente razón para que sean motivo de preocupación desde hace bastante tiempo. Pero una cosa es que los usemos a diario expresiones en uno u otro sentido y otra cosa es lo que digamos de ellos.
    El autor hace análisis de expresiones que se usan en la cotidianidad, no por ello deja de ser compleja su explicación, la obviedad del asunto no necesariamente induce a la terminación de la discusión acerca del mismo. Para los gramáticos y los filósofos son motivo de estudio las afirmaciones, los enunciados, las oraciones, no con ello quiere decir la discusión está zanjada.
    Austin llama la atención sobre la explicación que los filósofos y los gramáticos hacen frente a las afirmaciones, mientras para los primeros los enunciados tienen la función de describir algún estado de cosas, o enunciar algún hecho que podemos juzgar como falso o verdadero, para los segundos expresan que no todas las oraciones son enunciados, aunque parece sencilla la explicación, no ha sido satisfactoria pues surgen en esta discusión otros fenómenos que han generado otras preguntas que hacen no tan obvia la explicación al fenómeno ya descrito, tanto para filósofos como para gramáticos resultan dificultoso enmarcar otras afirmaciones como órdenes, preguntas, las proposiciones éticas, etc. en las descripciones que han dado de las mismas.

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  17. Por qué no pensar en que los hechos lingüísticos son un fenómeno ampliamente extendido y obvio? Acaso como seres humanos cotidianamente no nos enfrentamos a actos del habla? No por ser cotidiano dejan de ser importantes. Suficiente razón para que sean motivo de preocupación desde hace bastante tiempo. Pero una cosa es que los usemos a diario expresiones en uno u otro sentido y otra cosa es lo que digamos de ellos.
    El autor hace análisis de expresiones que se usan en la cotidianidad, no por ello deja de ser compleja su explicación, la obviedad del asunto no necesariamente induce a la terminación de la discusión acerca del mismo. Para los gramáticos y los filósofos son motivo de estudio las afirmaciones, los enunciados, las oraciones, no con ello quiere decir la discusión está zanjada.
    Austin llama la atención sobre la explicación que los filósofos y los gramáticos hacen frente a las afirmaciones, mientras para los primeros los enunciados tienen la función de describir algún estado de cosas, o enunciar algún hecho que podemos juzgar como falso o verdadero, para los segundos expresan que no todas las oraciones son enunciados, aunque parece sencilla la explicación, no ha sido satisfactoria pues surgen en esta discusión otros fenómenos que han generado otras preguntas que hacen no tan obvia la explicación al fenómeno ya descrito, tanto para filósofos como para gramáticos resultan dificultoso enmarcar otras afirmaciones como órdenes, preguntas, las proposiciones éticas, etc. en las descripciones que han dado de las mismas.

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  18. Buenas noches compañeros, compañeras, docente: sobre la pregunta por la consistencia del fenómeno en Austin, este mismo manifiesta en el inicio del texto que, si bien es obvio y difundido (el fenómeno), no se le ha prestado atención de manera específica. Cabe el margen si está refiriendo a los gramáticos o a los filósofos. Que son quiénes distinguen entre una línea "objetiva" y otra "subjetiva". Restringida o conocida. El Fenómeno está explicitado en dos variables claves. El filosófico y el gramático, dónde cada una fija su posición sobre las afirmaciones, Para describir estado de las cosas o para afirmar algún hecho. Finalmente sobre la pregunta sobre cómo definir / decir, esto es un fenómeno, manifestamos que los fenómenos se producen en una relación de verdad entre un espacio y otro, el fenómeno lingüístico y la comprensión (objeto de gramáticos y filósofos) y su expresión en la cotidianidad del hablante.

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  19. Muy buenas noches compañeros y docentes.
    En cuanto al interrogante planteado sobre qué a que fenómeno Austin pretende llamar nuestra atención, con temor a equivocarme en dar la respuesta, me arriesgo a decir que Austin pretende manifestar que ese fenómeno que pueden ser el gran juego de las palabras. con las que se construyen enunciados,oraciones preguntas, exclamaciones y oraciones, teniendo cada una determinada funcionalidad y significado. Sin embargo, no es fácil comprender hasta que punto es claro distinguir uno del otro y en ese esté sentido tanto los gramáticos como los filósofos han coincidido en manifestar que por los insatisfactorios componentes gramaticales se presenta estas discrepancias, llegando hacer bastante compleja su explicación.

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